Ilustraciones

 

 

 

Las ilustraciones que acompañan a este relato escrito para jóvenes de 8 a 88 años, fueron realizadas por Miles Hyman.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"A Kengah, una gaviota de plumas color plata, le gustaba especialmente observar las banderas de los barcos, pues sabía que cada una de ellas representaba una forma de hablar, de nombrar las mismas cosas con palabras diferentes.

Más allá de la línea de la costa, el paisaje se tornaba de un verde inteso. Era un enorme prado en el que destacaban los rebaños de ovejas pastando al amparo de los diques y las perezosas aspas de los molinos de viento"(14).

"Zorbas, el gato grande, negro y gordo, tenía muy buenas razones para pensar así de aquel niño que no sólo gastaba el dinero de su mesada en esas deliciosas galletas, sino que le mantenía siempre limpia ka caja con gravilla donde aliviaba el cuerpo y lo instruía hablándole de cosas importantes.

Solían pasar muchas horas juntos en el balcon, mirando el incesante ajetreo del puerto de Hamburgo"(20).

 

 

"Espero que no estés enfermo, Zorbas. Es la primera vez que no corres en cuanto te abro una lata. ¿Qué haces sentado en esa maceta? Cualquiera diría que estás ocultando algo. Bueno, hasta mañana, gato loco"(80).

 

 

"Matías, un chimpancé que ejercía de boletero y vigilante de seguridad, jugaba a las damas con el viejo marino-por cierto muy mal-, bebía cerveza y siempre intentaba dar cambio de menos"(48).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Es que la enciclopedia es para mí algo irresistible. Cada vez que miro sus páginas aprendo algo nuevo-se disculpó Sabelotodo-, y siguió pasando palabras hasta dar con la que buscaba"(54).

 

"Se adentró en las tinieblas hasta que llegó a una cámara de alcantarillado apenas iluminada por un débil haz de luz diurna. Zorbas supuso que estaba debajo de la calle y que el haz de luz se colaba por la tapa de la alcantarilla. El lugar apestaba, pero era lo suficientemente alto como para levantarse sobre las cuatro patas. Por el centro corría un canal de aguas inmundas. Entonces vio al jefe de las ratas, un gran roedor de piel oscura, con el cuerpo lleno de cicatrices..."(90).

 

"-¿Y por qué debo volar?-graznaba Afortunada con las alas pegadas al cuerpo.

-Porque eres una gaviota y las gaviotas vuelan-respondía Sabelotodo-. Me parece terrible, ¡terrible!, que no lo sepas"(100).

 

"De pronto los gatos dejaron de mirar al cielo y posaron sus ojos en Afortunada. La joven gaviota observaba el vuelo de sus congéneres y, sin darse cuenta, extendía las alas.

-Miren eso. Quiere volar-comentó Colonello.

-Sí, es hora de que vuele-aprobó Zorbas-. Ya es una gaviota grande y fuerte"(107).

 

"-Sé que canto muy mal. Nadie es perfecto-respondió Zorbas en el lenguaje de los humanos.

El humano abrió la boca, se dio un golpe contra la pared.

-Ha...ha...hablas-exclamó el humano.

-Tú también lo haces y yo no me extraño. Por favir, cálmate-le aconsejó Zorbas"(124).

 

"Dieron un rodeo y entraron por una pequeña puerta lateral que el humano abrió con la ayuda de una navaja. De un bolsillo sacó una linterna y, alumbrados por su delgado rayo de luz, empezaron a subir una escalera de caracol que parecía interminable"(134).