Rafael Azcona - Página principal Estudios críticos

Estrafalario / 1

El pisito. Novela de amor e inquilinato. Los muertos no se tocan, nene. El cochecito.

Rafael Azcona

Características técnicas

Edita: Alfaguara.

Colección:

338 páginas

Precio con I.V.A.: 2.800 Pts.

Síntesis

     Los «Cuentos casi completos» de Rafael Azcona constituyen, sin lugar a dudas, un reflejo de la sociedad española de los años cincuenta. Una realidad a través de los ojos del escritor y guionista Rafael Azcona. Una visión que va más allá de la mera descripción. Azcona logra llegar al fondo del ser humano. Sabe colocarle en situaciones difíciles, límites, absurdas y que aflore de ellos el mal que llevan dentro: el egoísmo, la cobardía para hacer frente a algo impuesto y que no gusta, la debilidad, y la insolidaridad con los semejantes. Porque tal y como cuenta Josefina Aldecoa en el prólogo de este libro, en los años cincuenta los jóvenes escritores del momento «escriben de lo que tienen cerca, de lo que ven, de lo que les indigna, les preocupa y les duele. De lo real».

     Los protagonistas que pasean por las páginas de los tres cuentos de este tomo son personajes cercanos, cotidianos. El lector les entiende, incluso llega a sentir por ellos ternura a pesar de que su comportamiento resulte, la mayoría de las veces, patético y absurdo. Y es que Azcona transmite al lector la angustia y la soledad de sus personajes. Son hombres indefensos, débiles e impotentes ante la adversidad.

     La ironía y el sentido del humor es una constante en los tres relatos de este libro y en la obra del autor. Y no hace falta buscar el humor entre líneas: las tres situaciones que se describen en los cuentos ya son por sí solos un ejemplo. Azcona no busca la risa fácil, es un humor inteligente que necesita la complicidad del lector.

     Las constantes de la obra de Azcona se encuentran aquí reflejadas. Así, en El pisito, Azcona describe a una tragedia humana, la tragedia de un hombre que se ve obligado a hacer lo que no quiere, casarse para conseguir el ansiado hogar familiar. Es lo que mandan los cánones. El protagonista no se puede rebelar. Es débil. Otro personaje similar lo encontramos en El verdugo. En Los muertos no se tocan, nene, el autor logroñés arremete contra la pequeña burguesía, encorsetada en sus valores morales y en sus conductas sociales Y en El cochecito Azcona nos introduce en el humor negro que también nos enseñó en Plácido.

Perfil del autor

     Rafael Azcona, guionista de cine y escritor, nació en Logroño en 1926. En 1951 emigró a Madrid: «Tenía tal ansia de darme a conocer como poeta que dejé mi tierra, en el norte de España, y me fui a vivir a Madrid, donde pasé hambre. Fue una época dura pero no dramática, porque yo era libre». Al tiempo comenzó a colaborar en revista La Codorniz y mientras escribió varias novelas cortas, entre ellas Los muertos no se tocan, nene y El repelente niño Vicente, Los europeos, Pobre, paralítico y muerto. Marco Ferreri le llamó para llevar a la gran pantalla Los muertos no se tocan, nene, que por problemas de la censura no salió. Pero a partir de ahí comenzó su labor como guionista. En 1961 comienza su colaboración con Berlanga para el que escribió guiones tan conocidos como El verdugo, Plácido, Vivan los novios, y La escopeta nacional. Además de con Ferreri y Berlanga, Azcona ha trabajado con Carlos Saura, José Luis García Sánchez, Fernando Trueba y José Luis Cuerda. En 1982 fue galardonado con el Premio Nacional de Cine por el conjunto de su labor como renovador del cine español. Y en 1997 recibió el Goya honorífico para premiar su trayectoria profesional dedicada al cine. Y es que Rafael Azcona ha sido uno de los guionistas que más ha influido en el cine español hasta nuestros días.