Desde la atalaya de su edad, José Antonio Muñoz Rojas ha visto discurrir ante él la fiebre vanguardista de los años veinte, la poesía «entre pureza y revolución» de los treinta, la oposición entre garcilasismo y tremendismo de los cuarenta, el socialrealismo y las estéticas que se abren hacia el medio siglo, las poéticas del 68, la poesía figurativa y la minimalista... Él ha atravesado un siglo bebiendo en todas las fuentes, pero sin que los influjos hayan empañado el timbre de su voz: una voz interior, matizada, pronunciada como entre paréntesis.