Es el tópico lugar común al que solemos acudir con la intención de encontrarnos y de reconocernos.
Llegados a él, o nos conformamos con la falsa seguridad que ofrece la costumbre de contemplarnos
tal y como nos creemos, o hacemos lo posible por profundizar más y más a fin de dar con una imagen
que se corresponda con lo que realmente somos. Parodia que tiene mucho de homenaje y que se vale
de un humor, en apariencia, irreverente pero, también y sobre todo, profundamente respetuoso, ¡Muu!,
el espectáculo que ahora nos presenta Yllana, es a modo de paseíllo por uno de los tópicos de más
larga tradición y fortuna, el del mundo de los toros como fiel trasunto del alma española, en faena
desdramatizadora que se encarga muy especialmente de poner de manifiesto una variada gama de ideas
y emociones, ridículas a fuer de humanas.
Teatro cómico visual, lo propuesto por Yllana tiene la principal virtud de ensamblar elementos (el
ruido, la onomatopeya, el silencio y la música) que forman parte -y diríase que sustancial- de una
gestualidad extraordinariamente ajustada. Reuniendo en ella una dimensión corporal y otra simbólica,
perfectamente identificables, se trata aquí de valorar por medio de la imitación tipos y situaciones
sociales. De proponer, pues, una interpretación que resulta mejor cuanto más se aleja de lo
convencional, que, apartándose de fáciles referencias, gana mucho el montaje en sugerencia cuando
evita mantener las formas con rigidez y se ocupa de flexibilizarlas, sin más ayuda que de unos por
momentos brillantes juegos teatrales.