El pasado jueves el centro cultural Infanta Elena de Alcantarilla ofreció una interesante y original
representación. Se trató de Rock&Clown, un espectáculo concebido, dirigido y producido por Yllana,
una compañía teatral que empieza a tener más importancia como productora y a crear un estilo propio
de montaje, aunque los interpretes ya no sean miembros originales de la compañía. La verdad es que
ya iba teniendo ganas de ver algo así de fresco, desenfadado y potente, lejos de la caspa y el
apolillamiento que estamos sufriendo últimamente.
Rock&Clown se presenta como un concierto teatral en el que cuatro actores o «musicómicos»,
ofrecen un recital de interpretación y música repleto de carcajadas y acción. Al levantarse el telón
aparecen los musicómicos armados con dos guitarras, bajo y percusión. Con los primeros acordes
empiezan los gags. Su estilo de interpretación es el del Clown, con un importante peso del lenguaje
gestual y onomatopéyico que busca siempre la risa.
Nos recuerda, en cierto modo, el último espectáculo que comentamos (los Clowns de Licedei, hace
más de un mes, lo que evidencia la falta de acontecimientos teatrales en Murcia capital), pero mucho
más contundentes, pues en esta ocasión se trata de algo bastante más moderno, que conecta mejor con
el público actual.
Cada pieza musical da lugar a un sketch, una breve idea que se explota y desarrolla obteniendo
todo su sabroso jugo. Luego enlaza con la siguiente a través del hilo conductor que constituye la música
para no dar tregua al espectador que, en ocasiones, participa de forma activa en el espectáculo.
Humor corrosivo, agresivo y descarado son los principales ingredientes de este espectáculo al que
no le falta un detalle. Los cuatro interpretes son excelentes actores, al tiempo que virtuosos músicos.
El percusionista no sólo es capaz de arrancar carcajadas del público, sino que además hace un
extraordinario solo tocando por dos escaleras de mano y el mismísimo suelo del escenario que pone
los pelos de punta. Los tres miembros restantes también tienen sus propios momentos de lucimiento,
alguno incluso con acrobacias. Se trata de un espectáculo muy divertido y refrescante. Para no
perderselo si tuvieran la ocasión de volver a encontrarse con él.