Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Biblioteca de autores y grupos teatrales
Yllana
 
CRÍTICA Y BIBLIOGRAFÍA
Crítica: 666
Meados de risa
Sergio Sánchez Rivero

     Meados de risa salieron mucho de los espectadores que asistieron el pasado fin de semana al teatro Guiniguada. Y no lo digo por los «orines» con los que se regó al público en uno de los sketches desde el escenario, sino por las reacciones de los asistentes a las funciones del último montaje de la compañía Yllana.

     Por las carcajadas y las contorsiones en las butacas no es de extrañar que más de uno de los afortunados testigos de estas nuevas genialidades del cuarteto de cómicos madrileños se fuera aunque sea unas gotas en sus prendas íntimas. Yllana vino a mostrar su última bestialidad de título 666 (número de la bestia del Apocalipsis) tras sus anteriores éxitos en la Isla con su espectáculo Glub glub.

     Por la asistencia de público a las tres funciones programadas en el Guiniguada, queda de sobra demostrada la admiración de la que se han hecho valedores los actores Fidel Fernández, Raúl Cano, Joe O'Curneen y Antonio de la Fuente entre los grancanarios.

     Su humor fresco, sus gestos y movimientos caricaturescos y su puesta en escena esmerada, han sido recibidas en sus anteriores visitas con calurosas ovaciones. En esta ocasión, esos mismos elementos han sido los responsables de su nuevo éxito, avalado por los interminables aplausos que pusieron punto y final a las tres representaciones que tuvieron lugar en el Guiniguada durante el sábado y el domingo pasados.

     En la línea de grupos como Tricicle o Vol·Ras, en la que el gesto lo dice todo, Yllana ha conseguido hacerse con un puesto de honor sin que haya que tener que recurrir a comparar su trabajo con el de esas u otras formaciones.

     En 666 los actores se adentran en las profundidades del delicado humor negro para hacernos reír de situaciones tan dramáticas como la espera de los presos en el corredor de la muerte o los sueños de exterminio de terroristas sin escrúpulos.

     Al estilo de los cineastas Quentin Tarantino Y Robert Rodríguez, Yllana obtiene un éxito similar con la representación de escenas donde la aparente crueldad se entremezcla con una sutil ironía sobre la sociedad actual, y donde esos, en primera instancia odiosos personajes, se revisten de ciertos rasgos de ingenuidad que los hace entrañables y hasta tiernos.

     Quizás lo que nos vienen a contar los de Yllana no sea apto para públicos menores, ni siquiera para aquellas mentes cortas que no sepan advertir la ironía con la que abordan esa parte de nuestra cruda realidad. Aquellos que sí se hayan presentado con la suficiente conciencia para distinguir la noble actitud de los cómicos, seguro que reconocerán en ellos a unos excelentes profesionales.

     Es de destacar su carácter sorpresivo (sobre todo en sus incursiones en el patio de butacas) y la cuidada técnica de los cuatro actores, así como los brillantes recursos del sonido y la iluminación, fundamentales para el resultado final.



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