Cuando el teatro se reduce a la mínima expresión se puede sintetizar tanto
que se llega a un fonema, tres letras y dos signos de admiración. ¡Muu!, en
el montaje de la compañía Yllana desarrolla la imaginación para crear una
historia o múltiples que resultan ser un esquema del hecho teatral. El humor
está presente en cada uno de los juegos que se plantean y que exigen que el
público aporte su imaginación.
La compañía Yllana ha tomado la esencia de la esencia de lo que es el teatro y ha compuesto un
espectáculo que resulta ser el esquema del hecho teatral. Ha sintetizado tanto que se ha quedado con
el esqueleto. Bueno, a decir verdad, su trabajo no ha sido de eliminación para quedarse con lo esencial.
Su proceso ha tenido el sentido inverso. Partiendo de un pequeño juego teatral que pudo ser una
improvisación han ido añadiendo juegos y juegos hasta construir todo un espectáculo basado en la
imaginación, en el gesto y en el humor.
Yllana puso en juego su imaginación para crear diversos juegos teatrales; valga el juego de palabras.
Son estos juegos los que necesitan de la imaginación del público para decodificar lo que quieren
transmitir.
Por cierto, que no quieren transmitir nada porque sólo son juegos de imaginación. Sólo existe una
pequeña escena que, también por cierto, es la única que está falta de imaginación y evoca el
dramatismo español ante la exportación del «destino en lo universal». La bandera, la espada y la cruz
conforman, junto al torerismo, un carácter tópico de lo español.
Salvo esa escena, ¡Muu!, no quiere transmitir nada. Parece que sólo quiere que el público ponga
en funcionamiento su imaginación creando lo que no hay, viendo lo que no ve.
Es en este sentido en el que los juegos teatrales tienen su verdadera gracia. El juego de la puerta
que al abrirse suena el clamor de un público que el público no ve, creando la sensación de fuera/dentro;
la sensación de que hay público que quiere entrar con el juego de empujar la puerta; el juego de abrir
y cerrar la bata con melodías distintas establecen en el público un mecanismo imaginativo que está
dentro de esa esencia esquemática del juego teatral.
El mugido, el mugido que surge en un momento determinado es la síntesis de la síntesis del juego.
Con éste se construye una insólita corrida de toros, que a su vez es otro juego, de la que el público no
puede inhibirse porque desde el principio se dejó atrapar en el acto de imaginar.
Y no es cuestión de no dejarse atrapar. La puesta en escena que propone Yllana es amablemente
agresiva. Y si no ¿qué hacer cuando desde el escenario te lanzan una bolsa de deportes y se la
devuelves pero te la vuelven a lanzar?, ¿qué hacer si los actores te hablan con la mirada y te hacen
insinuaciones? Pues eso, integrarte en el juego.
Yllana maneja el juego visual con acierto. El gesto oportuno y gracioso, el movimiento de efecto
y controlado forman la base de su lenguaje. Es un lenguaje rico en efectos visuales como el de la
cabeza y las manos tras el burladero, la suerte de banderillas, los diversos bailes o las ensoñaciones
con movimientos a cámara lenta. Es un trabajo solamente visual porque palabras, sólo cuatro: «¡eh!»,
«mamá», «mami» y «¡illo, vamonó!».
Un interminable humor
¡Muu!, dura una hora pero podría estar funcionando 24 o ¡quién sabe! A un sketch le sigue otro
y otro y así podrían continuar si se lo propusieran porque los de Yllana tienen recursos. Ya lo han
demostrado en sus múltiples apariciones en televisión. ¡Muu!, es una sucesión de sketches sin relación
global que ellos hilvanan con el humor como hilo conductor.
Su humor es sencillo pero efectivo. Su humor, aparentemente no pretende más que hacer reír; es
un humor intranscendente pero inteligente. Al menos se necesita de la inteligencia para seguir el
«mosqueo» de las miradas o seguirles el juego del toro en disminución.