Potentados intervinieron en la Paz de Aquisgrán. Con esta odiosidad empieza, y concluye el Monitorio.

     4 Desconfiando del efecto de este primer medio, se desciende a el segundo, que es el de las Censuras contra el Ministerio y Estados de Parma, haciendo dos supuestos, aunque con la desgracia de estar desnudos de razón y justicia.

     5 El primero se reduce a afirmar que la Corte de Parma rompió repentinamente la negociación, que tenía con la de Roma; habiendo acreditado el Ministerio de Parma en el Manifiesto publicado, haber sido el Cardenal Torregiani quien dio una abierta repulsa a quanto se trataba, con una dureza nada conveniente a él, ni a Roma misma.

     6 El Sr. Infante D. Felipe, por efecto de su veneración a la Santa Sede, se había prestado a tratar amigablemente con la Corte de Roma y llevar por vía de concordia unos puntos, en que no ignoraba sus facultades. Los Soberanos, que sólo entre sí componen sus diferencias, han hecho muchas veces este obsequio a el Sumo Pontífice, como una prueba de su amor filial a el Padre común