José Gaos y Francisco Larroyo Dos ideas de la filosofía. Pro y contra la filosofía de la filosofía

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VII La filosofía, ciencia de los valores

(por Francisco Larroyo)

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VII. La filosofía, ciencia de los valores

por Francisco Larroyo

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^     Gran número de investigadores contemporáneos definen la filosofía (determinan su esencia) en función de la idea de cultura. Semejante camino seguiremos en este ensayo.

     {origen del término 'cultura'}La palabra «cultura» fue tomada en las elucidaciones filosóficas de idéntico vocablo latino (cultura culturae). La aceptación general del término, a su vez, fue captada de la expresión cultura agri, cultura del campo, agricultura. Pero el hombre, desde siempre, no sólo cultiva el campo, no sólo se propone obtener productos útiles para conservar su vida; también cultiva otra suerte de productos, cuida y hace prosperar otras elaboraciones de su actividad espiritual. Frente a la cultura agri puede hablarse, como ya lo advirtieron los antiguos, de una cultura animi, de una cultura del espíritu.

     Es un hecho universalmente comprobado que la humanidad, a través de la historia, se preocupa constantemente de ciertos problemas, que polariza su más noble actividad a determinadas funciones; ciencia, moralidad, arte, derecho, religión, [126] organizaciones económicas, etc., son resultados de este trabajo creador del hombre. Ciertamente que ni en todos los pueblos, ni en todos los tiempos, se alcanzan producciones del mismo rango y dignidad. El arte de nuestros tiempos, v. g., da mucho que desear frente al auge del Renacimiento, mientras la ciencia contemporánea puede ufanarse, sin temor de hipérbole, ante la alquimia medieval o la astrología de los viejos pueblos de oriente. Con todo, el hombre se esfuerza persistentemente en cultivar esta suerte de elaboraciones; las fomenta, o, por lo menos, trata de conservarlas.

     {cultura: proceso y producto}Por una amplificación del vocablo, fácil de comprender, la palabra «cultura» no designa solamente el acto o proceso de cultivar, sino el producto o elaboración de aquella actividad creadora. La ciencia, la moralidad, el derecho, el arte, las organizaciones económicas, etc., se denominan genéricamente, según esto, productos culturales. Y un hombre se cultiva, es culto, dentro de este sentido riguroso de la expresión, puede decirse con propiedad, cuando se hace partícipe de estas creaciones logradas en el transcurso de los tiempos.

     {cultura objetiva-cultura subjetiva}También alguna vez se ha hablado de [127] una cultura objetiva para designar las producciones ya realizadas y de una cultura subjetiva para denotar el esfuerzo humano encaminado a procurarse estas producciones objetivas. «Puede considerarse la cultura como el perfeccionamiento de los individuos merced a la provisión de espiritualidad objetivada por la especie humana en el curso de la historia. Decimos que un individuo es culto cuando su esencia personal se ha completado asimilándose los valores objetivos: costumbres, moral, conocimiento, arte, religión, formas sociales, formas de la expresión. Es, pues, la cultura una síntesis singularísima del espíritu objetivo. El último sentido de esta síntesis reside, sin duda, en el perfeccionamiento individual. Mas para que ese perfeccionamiento se verifique, es preciso que los contenidos del espíritu objetivo existan como realidades propias, independientes de quien las creó y de quien las recibe, de manera que constituyan a modo de elementos o estaciones en el proceso de perfeccionamiento. Y así esos contenidos, esto es, el conjunto de lo que ha sido expresado y hecho de lo que tiene existencia ideal y eficacia real, el complejo de los tesoros culturales de una época puede [128] llamarse la «cultura objetiva de dicha época» (18).

     ¿Qué motivos impulsan al hombre a cultivarse? ¿Qué razones hay para que todo espíritu bien dotado aspire cada vez con más ahínco hacia la cultura. La humanidad fomenta y conserva la cultura porque descubre en ella algo valioso. La elevación humana en el sentido más profundo no puede llevarse a cabo sino en y por la cultura. Esto lo vive íntimamente todo individuo. El que cultiva la ciencia, lo mismo que el que se somete a las normas del derecho, como quien exalta su sentimiento por las producciones artísticas y por las ideas religiosas: todos, sin excepción, confirman y verifican que sus actividades se tornan valiosas por la circunstancia de trabar contacto con estos productos culturales. Y es que estas formaciones de la cultura poseen algo que las ennoblece, que las trasmuta en algo preferible para el hombre. Los filósofos han convenido en llamar valores a estas cualidades, merced a las cuales los productos culturales se manifiestan ennoblecidos y dignificados. [129]

     {cultura y valores}La cultura, pues, puede concebirse como aquello en que residen valores; cómo aquello en que se realizan los valores. La humanidad, en el transcurso de su historia, ha conocido una multitud de ellos. La verdad, la justicia, la santidad, la belleza, la bondad, etc., son valores del más puro linaje; son aquellas condiciones en gracia a las cuales surgen las variadas formas de la cultura. Así en la ciencia se realiza la verdad; en el arte, la belleza; en la moral, la bondad, y lo santo, en la religión.

     {valores y bienes culturales}Por la circunstancia de que la cultura es algo cuya apropiación anhela el hombre, esto es, trata de poseerla, se han denominado bienes culturales a sus distintas manifestaciones (ciencia, formas de expresión, costumbres, religión, etc.).

     Existe una diferencia esencial entre valores y bienes culturales, al par que una relación indisoluble. Los primeros, son universales; los segundos, no presentan este carácter. Los bienes culturales, en efecto, varían de época a época y de pueblo a pueblo. Una, es la religión de Egipto, y otra la de Israel; el arte de China presenta caracteres diversos al arte de la Florencia renacentista; el derecho romano se compuso de preceptos radicalmente diferentes [130] de las instituciones jurídicas de la Rusia Soviética (19). Sin embargo, es inconcuso que los egipcios e israelitas han alcanzado la santidad; China y Florencia han creado (20) obras bellas; los jurisconsultos romanos, lo mismo que los reformadores rusos, han aspirado a la justicia. Y es que los valores poseen este carácter de generalidad de que no participan los bienes culturales; son «formas de vida que aparecen siempre en las culturas de todos los siglos», como algún pensador alemán las ha llamado. Los valores, por otra parte, no flotan en el aire, por así decirlo; tan sólo se dan en los bienes culturales de cada pueblo y de cada época. Si se declara que hay belleza en las producciones de Miguel Ángel, como en las del artífice chino; verdad en la ciencia de Euclides, como en la teoría de la relatividad de Einstein, se reconoce, por ello mismo, que el valor es universal, pero que ha menester realizarse en una formación cultural.

^     {filosofía como teoría de los valores culturales}Pues bien, la filosofía tiene su objeto de investigación en los valores. Lo que sea la verdad, la belleza, lo santo, lo bueno y sus principios o leyes propias constituyen su objeto de estudio. La filosofía es, en suma, una teoría de los valores culturales. Pero una investigación, por cierto, [131] que busca sus resultados en las propias manifestaciones culturales, en los propios bienes en que han encarnado los múltiples valores. La filosofía parte de algo patente, innegable; el hecho de la cultura (factum culturae). No se propone, en otras palabras, inventar los valores, sino descubrirlos en las formaciones culturales, donde, por así decirlo, se han depositado en el decurso de los siglos. Dentro de esta característica se indica al mismo tiempo su sentido totalizador y científico. Totalizador, porque los valores supremos de la cultura son susceptibles de realizarse en todos los pueblos y en todos los tiempos, su radio de acción abarca toda posible realidad cultural. Científico, en gracia a que debe probar, como cualquier otra ciencia, dentro de su método propio de investigación, los principios que descubra.

     {filosofía, historia y ciencias sociales}La filosofía no es la única ciencia que descubre principios en el marco de la cultura. La historia y las llamadas ciencias sociales también se dirigen a ella para obtener sus resultados; pero la primera como las segundas estudian otros de sus aspectos. La historia tiene como tarea, no determinar el mundo de los valores universales, sino descubrir y explicar los bienes de la cultura de cada una de las sociedades [132] que han existido en el transcurso de los tiempos; de señalar, no lo general de estos bienes, sino lo peculiar y diferente de cada uno de ellos, hasta descender a las biografías de los fundadores de religión, de los hombres de estado, de los sabios, de los héroes y de los genios artísticos. Las ciencias sociales, a su vez, se distinguen de la filosofía en que, si bien no se proponen narrar el origen, apogeo y decadencia de los bienes culturales de todos los tiempos, investigan las relaciones causales en cada grupo de estos bienes culturales. Así se originan, entre otras ciencias sociales, la económica, a la que concierne estudiar los hechos económicos, la teoría de la educación, que reflexiona sobre los fenómenos educativos; la política social, que toma como objeto de estudio los movimientos de las organizaciones estatales. La historia y las ciencias sociales, pues, nunca investigan propiamente valores; su esfera de estudio se encuentra en los bienes culturales. La filosofía, en cambio, partiendo del hecho de la cultura, va más allá de estos bienes, se eleva hasta la esfera de los valores si bien desde un punto de vista sistemático y con las mismas pretensiones teoréticas que la ciencia más rigurosa. {definición de filosofía}Podría concluirse: la filosofía es [133] una teoría totalizadora de los valores culturales, una axiología (de axios, valor y logos, tratado) del factum de la cultura.

Notas

 

18. J. Simmel, Cultura femenina y otros ensayos, p. 13, "Revista de Occidente", Madrid. (N. del A.)

19. "Soviétiva" en el original (N. del E.)

20. "creados" en el original (N. del E.)

 


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