Biblioteca de Historia
Página principal
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
     

El mundo cosmológico maya

Breve acercamiento a la cultura maya-quiché
     Ubicación espacio-temporal
     El orden político y social
     El desarrollo científico y la medida del tiempo
La cosmogonía maya
     El mundo religioso
     Fuentes indígenas para conocer la cosmovisión maya
          La escritura y las características de los códices precoloniales
          Los manuscritos mítico-proféticos
               Los Libros del Chilam Balam
               El Popol Vuh
     Conclusiones sobre la cosmovisión maya
Recursos


Breve acercamiento a la cultura maya-quiché

Ubicación espacio-temporal

     Los pueblos indígenas que habitaron el área mesoamericana antes de la llegada de los españoles pertenecían a la familia lingüística maya, también llamada «mayense». Se extendieron por los actuales estados mexicanos de Yucatán, Campeche, Tabasco y Chiapas, por un área extensa de Guatemala y por determinadas regiones de Belice y Honduras. Entre ellos, podemos destacar a los quichés, los cakchiqueles, los choles y los mayas, que es el colectivo mejor conocido y que, a su vez, da nombre a todo el grupo.

     La civilización maya se extendió por un área aproximada de 324.000 km2, ocupando la península de Yucatán y las tierras bajas de México y Guatemala. La Historia de esta civilización, que llegó a convertirse en uno de los imperios más poderosos de Mesoamérica, se desarrolló a lo largo de 3.000 años. Generalmente es dividida en tres períodos:

  • Preclásico (desde el año 2000 a.C. hasta el año 250 d.C.);
  • Clásico (la etapa de mayor esplendor, que transcurre entre el 250 y el 900 de la era cristiana);
  • y Postclásico (desde el 900 hasta el 1500 d. C.); el último periodo maya coincidió con la llegada de los españoles al Nuevo Mundo, momento en el cual el imperio estaba ya desintegrándose.

Principales centros urbanos de la cultura maya. Imagen obtenida de la web Historia del Arte

Imagen del conjunto arqueológico de Uxmal, en el Yucatán. Imagen obtenida de la web Mundo Maya     La grandeza de la cultura maya se hace evidente si tenemos en consideración aspectos como su elaborado sistema de escritura jeroglífica, su talento arquitectónico o el impresionante desarrollo científico y artístico que alcanzaron. Los mayas fueron verdaderos genios en las matemáticas y en lo referente a la medida del tiempo, pues uno de los elementos más conocidos de su cultura es el calendario.

     Su periodo de máximo apogeo fue el Clásico, durante el cual prosperaron impresionantes centros ceremoniales como Palenque, Tikal o Copán, ejemplos de su arquitectura monumental.

Imagen de la ciudad de Tikal, tomada de la web Artehistoria.com     La razón de su declive en este periodo sigue siendo una incógnita, si bien se baraja la hipótesis, respaldada por las huellas arqueológicas, de que un conjunto de revueltas campesinas contra la clase alta sacerdotal tuvo como consecuencia la destrucción y el abandono de los núcleos urbanos más importantes.

Imagen de Chichen Itzá, tomada de la web Mundo Maya     Posteriormente, en torno al siglo XI, los mayas volvieron a levantar centros monumentales como Chichén Itzá o Mayapán. La influencia del pueblo tolteca se dejó entonces sentir sobre ellos, haciéndose especialmente perceptible en el incremento de los rituales con sacrificios humanos, así como en un cierto avance en el arte de la guerra. Finalmente, nuevos conflictos y problemas internos provocaron la disolución del imperio maya, coincidiendo prácticamente con la llegada de los españoles al Yucatán.

     El triunfo de los recién llegados puso fin al dominio maya, al igual que sucedió con otros imperios de la América precolombina, como el azteca. No obstante, a pesar de la derrota, muchas comunidades intentaron conservar y recuperar la tradición maya, así como su idioma.


El orden político y social

     Los periodos mejor conocidos desde el punto de vista de la organización política y social son el Clásico y el Postclásico. Sabemos que los mayas estuvieron divididos en diferentes núcleos urbanos, cada uno bajo el mando de una elite nobiliaria, y que frecuentemente se enfrentaron por el poder.

Restos del famoso templo de Palenque, en el estado de Chiapas. Imagen obtenida de la web Historia de México     Respecto a la organización política, ya en el periodo Preclásico empezaron a formarse los núcleos dominantes que durante el Clásico evolucionaron hasta convertirse en importantes estados. La ordenación territorial se basaba en la agrupación de varias ciudades en torno a un centro urbano preeminente. Los dirigentes de dichos estados conformaron una oligarquía de carácter hereditario que se transmitió endogámicamente los cargos civiles y sacerdotales. Los estados eran gobernados por un monarca o ahaw. Las ciudades más importantes eran regidas por aristócratas denominados sahal. Y el resto de ciudades tenían a su frente a un grupo de dirigentes llamados ahawob.

     Por otra parte, durante el Clásico los sacerdotes fueron la clase social con más poder e influencia; sin embargo durante el Postclásico fueron suplantados como colectivo superior por la elite militar, que acrecentó su poder en directa relación con la importancia que fue adquiriendo la guerra en los últimos siglos de desarrollo de la civilización maya.

Imagen de la pirámide de Chicen Itzá, tomada de la web Mundo Maya     Durante el Postclásico diversos núcleos urbanos se sucedieron en el poder. Tras la caída de Chichén Itzá, en torno al año 1200, Mayapán tomó el relevo y mantuvo su hegemonía hasta el año 1450, controlando un gran número de poblaciones mediante una ambiciosa política de pactos matrimoniales. La interesante estrategia de dominio de los gobernantes de esta capital pasaba por conseguir que los miembros más destacados de las familias nobles de las ciudades dominadas se trasladasen a vivir en ella. Mayapán estaba era gobernada por el Halach Uinic, un gran señor o emperador, que llevaba las riendas de la política interior y exterior. Para desempeñar este difícil cargo contaba con el apoyo de un consejo que estaba integrado por los principales jefes de los pueblos, y un reducido número de sacerdotes y asesores particulares. Mayapán mantuvo su hegemonía hasta mediados del siglo XV; en dicho momento, su estructura de dominación se desintegró, provocando la división del imperio maya y el desmantelamiento en diversos núcleos políticos enfrentados entre sí.

     Dejando de lado los aspectos políticos, la sociedad maya tenía una estructura piramidal compuesta por varios estratos.

     La cúspide social la ocupaban el gobernante y su familia. El grado de parentesco con el dirigente definía la posición interna de los componentes de este grupo endogámico. Este colectivo aristocrático fue el que se ocupó de las tareas de gobierno y administración del territorio. Asimismo, de él salieron los miembros de las elites religiosa y militar.

Ruinas de Palenque. Imagen obtenida de la web Mundo Maya     Por debajo de esta oligarquía se encontraba otro grupo de nobles de grado inferior que tuvo a su cargo la intensa actividad burocrática propia de la compleja red de ciudades que formaban el imperio maya.

     En el siguiente escalón se hallaban los comerciantes profesionales, denominados ppolom, que disfrutaban de determinadas libertades y tenían cierto prestigio.

Dintel de Yaxchilán, en el que se representa un ritual de sacrificio. Imagen tomada de Artehistoria.com     Por debajo de ellos, se encontraba la mayor parte de la población, que estaba integrada fundamentalmente por campesinos y artesanos (alfareros, tejedores, etc.). Esta «plebe» era conocida con los apelativos ah chembal uinicoob («hombres inferiores»), memba uinicoob («trabajadores») y yalba uinicoob («plebeyos»). A pesar de ser considerados «inferiores», eran hombres libres y tenían la posibilidad de asegurar la manutención de sus familias por medio del trabajo.

     Por último, en la base de la pirámide social se situaban los esclavos, llamados p´entacoob. Varias eran las maneras de adquirir la condición de esclavo: por nacimiento (ser hijo de padres esclavos), por cometer algún delito, por deudas, por ser prisionero de guerra o por ser huérfano. Los esclavos no gozaban de ningún derecho, estaban obligados a trabajar y frecuentemente eran empleados en los sacrificios rituales.


El desarrollo científico y la medida del tiempo

Calendario maya. Imagen obtenida de la web Nemo     Una de las muestras más fehacientes del ingenio y la sofisticación de la cultura maya es su calendario. Si bien no fueron los únicos mesoamericanos que desarrollaron calendarios escritos precisos, los mayas absorbieron toda esta tradición y lograron superarla con la creación de un calendario más exacto. La civilización que analizamos introdujo para ello un nuevo concepto, el del valor cero («0»), y utilizó un sistema matemático vigesimal. La cuenta de los días partía de un día inicial que tenía ese valor cero. Y el cómputo de los años también comenzaba por un año «0», que se correspondía, por motivos que desconocemos, con el 3114 a.C. Esta cuenta es conocida como La Cuenta Larga o Serie Inicial.

     Los números de esta cuenta continua eran representados mediante puntos, que hacían referencia al valor de una unidad, y barras, que representaban el valor cinco. Mediante la combinación de estos signos podían representar cualquier número. El empleo de este sistema de cómputo, el dominio del cálculo y de las matemáticas, unidos al amplio conocimiento y la capacidad de observación de los astros, permitieron a los mayas calcular con una exactitud sorprendente la duración del año solar, fijándola en 365.2422 días. También consiguieron computar los periodos lunares y el ciclo de Venus, así como los ciclos de otros astros y constelaciones.

     La Cuenta Larga o Serie Inicial establecía cinco categorías denominadas baktun, katun, tun, uinal y kin, cada una con una duración distinta. El kin (escrito «Q 'ij» en lengua quiché, la lengua maya más extendida) correspondía a un día. El valor equivalente a un mes era el uinalWinäq» en quiché), estaba compuesto por 20 kines o días. Sumando 18 uinales de 20 kines cada uno, los mayas obtenían un tun (escrito «Tun» en lengua quiché), que tenía una duración de 360 días. El katun equivalía a 20 tunes, es decir, 7.200 kines o días. Mayor valor que el katun tenía el baktunB 'actun» en lengua quiché) que equivalía a 20 katunes, esto es, 144.000 días.

Arco de Labná, una muestra de la habilidad arquitectónica maya. Imagen obtenida de la web Mundo Maya     Junto a estas, los mayas también desarrollaron varias medidas calendáricas o ciclos, siendo los más comunes el calendario de 260 días o Tzolkin y el calendario de 365 días, llamado Haab. De la combinación de ambos calendarios surgió la llamada Rueda Calendárica, que tenía un ciclo de 18.980 días.

     El ciclo Tzolkin se componía de 260 días y está dividido en 13 grupos de 20 días cada uno. Este calendario era el más extendido entre los mayas, ya que era utilizado para calcular las temporadas de trabajo agrícola y para fijar la ceremonias religiosas, y, además, regía sus costumbres. Los 13 grupos eran denominados con un valor numérico, del 1 al 20. En cambio, los días o kines que los componían tenían nombres determinados, que se asociaban a glifos con los que eran representados. Los nombres de los días eran los siguientes:

Número de día Nombre
1 Imix
2 Ik
3 Akbal
4 Kan
5 Chicchan
6 Cimi
7 Manik
8 Lamat
9 Muluc
10 Oc
11 Chuen
12 Eb
13 Ben
14 Ix
15 Men
16 Cib
17 Caban
18 Etznab
19 Cauac
20 Ahau

Los primeros veinte números mayas. Imagen obtenida del Centro de Estudios del Mundo Maya

     Por otra parte, el ciclo conocido como Haab comprendía 365 días y fue establecido a partir del recorrido anual de la Tierra alrededor del Sol. Los 365 días eran divididos en 19 meses (llamados Winal) de 20 días cada uno, menos el último (denominado Wayeb) que solamente tenía 5 días, que eran los sobrantes de la cuenta. Todos los meses tenían un nombre y un glifo. Los nombres de los meses del Haab eran los que mostramos a continuación:

Número de mes Nombre
0 Pop
1 Uo
2 Zip
3 Zotz
4 Zec
5 Xul
6 Yaxkin
7 Mol
8 Chen
9 Yax
10 Zac
11 Ceh
12 Mac
13 Kankin
14 Muan
15 Pax
16 Kayab
17 Cumku
18 Uayeb

     A partir de la combinación del ciclo de 260 días o Tzolkin y el calendario de 365 días o Haab, los mayas elaboraron la Rueda Calendárica que tenía un ciclo de 18.980 días. Este sistema utilizaba tanto los numerales y los símbolos de los días o kines, como los de los meses o winales.

Siguiente
     


Presentación
El origen del mundo
La medida del tiempo
La tierra en el Universo
El futuro
Recursos

   Página mantenida por el  Taller Digital Marco legal Página principal Enviar correo