Los esclavos
Los restos: Fedra.. (Los esclavos. IV)
Autor: Raúl Hernández Garrido
No nos interesa la arqueología. No buscamos la reconstrucción o la actualización del pasado. Denunciamos eso que se está llamando "teatro de la memoria", que esperamos sólo sea una moda pasajera. Lo importante es la urgencia, el hoy para el mañana. Dar la cara. Jugar a la Historia puede que esté bien para los fascículos de los dominicales. Tampoco el mito es para nosotros algo respetable, ni mucho menos sagrado. Hoy en día, nada heredado es sagrado. En cambio, el hombre, con su dolor, con sus alegrías, sus grandezas, sus miserias. Su maravillosa mezquindad. Todo lo humano nos es sagrado. Nacemos, nos relacionamos, morimos. No hay hitos más importantes que estos. Los personajes luchan en su destrucción, y en esa agonía rebelde nos sorprenden con una vida real. Son Restos. Lo poco que nos queda ya. Somos nosotros, personas de carne y hueso, sobreviviendo día a día. Los seres, restos, que aquí llamamos Fedra, Hipólito, no se justifican por sus nombres. Son sus angustias, sus deseos, sus temores, lo que les hace vivir, lo que les mantiene en pie. Creo que existen por encima de su supuesto autor, por encima de la referencia a tópicos culturales, a "mitos". Son reales. Yo sólo he plasmado en papel, con mucho respeto, las vidas que ellos sufren. Fedra nos habla. ¿Seremos capaces de oír el latido de su corazón?:
el hueco Sólo el hueco de su cabeza en mi regazo
el frío me arrebata la calidez con que su cuerpo
en mi regazo
en mis labios su piel
y ya nada
entre mis labios entre mis brazos su sueño
y ya nada
capturada su imagen en mi retina entre mis brazos
su cuerpo
un cariño
por dos veces ausente
por dos veces desposeída
dos veces abandonada.
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