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REFLEXIONES TUBULARES
TUBULAR THOUGHTS

La creación, lugar de contradicciones. Rebeldía, racionalismo, sensualidad, glorificación, absolutismo, interrogante, angustia metafísica, autoafirmación, testimonio gestual, negación, conceptualismo, todo y nada. ¿Quién puede disociar el hambre de la ira? Te levantas por la mañana decidido a conquistar el mundo...


EL PROCESO CREATIVO...
Me levanto. Hace un calor asfixiante. Chirrían todos mis huesos. Serán los seis polvos de anoche. Los ojos, me escuecen. Ya no está el mimbre para tanto cesto. Estoy empapado. Sudo hasta por las uñas. Un tubo, un tubo plateado, ingrávido, musical, flotando sobre una autopista de espuma. Asco. Vida. Temblor. Siento deseos de estrangular a alguien. Brinca estrepitoso el maldito teléfono, jodido él. Le largo un guantazo y lo mando a hacer puñetas. Arte como transformación del hombre. No hay como retorcer un pescuezo cada jodida mañana para sentirse en forma. Las malditas ratas han vuelto a limpiar el queso de los cepos. ¡Mierda! Ahora el enchufe. ¡Ay! Calambre, chispazo, apagón. Lo que faltaba. Algo se quema, sí. Ha sido el pan. Está carbonizado; delicioso. El arte como basurero de la vida. Masoquismo narcisista. ¡Y ahora el café! Maldito sucedáneo; entonaría más una taza de lejía. Pantalón, mugriento, raído. Cuarenta mil años todavía para la próxima glaciación. Necesito algo cromado. Algo que brille. Bueno, nada a la vista. Ciento veinte grados a la sombra en Marte. Asqueroso calor. Pobres cangrejos. En el baño..., eso es. Fontanería. Agarro el primer tubo que encuentro y empuño la puñetera sierra. Atrás, adelante, sigue cabrón, sigue. El tubo grita, sangra, se defiende. ¡Hostia! El agua. Llegaron las lluvias. Te odio. Estoy empapado. El agua corre por la casa desde el inundado baño. Había una llave de paso en alguna parte... Lo sé. ¡Viva Venecia y sus desconchados! Arte o el fluido incontenible. La maldita llave. Cierro. Buen tubo, si señor. El arte es fontanería sobre todo. Tubo cálido como nalga de novicia. Lo froto, lo castigo. Nada. No hay manera. Sigue la mugre y el óxido. Limpia metales, piedra pómez y lavadora. Lo ahogo en detergente. Gira, golpea, retumba el muy canalla con tremendo estruendo. Recuerda los tantanes del Ngorongoro. Por fin, brillo cortante de luna llena. Pongamos luz, imaginación. ¡Maldita sea! ¿Quien ha dejado aquí este cable? Puta... Mira el espejo, echo trizas. Valiente cara, partida, realidad multiplicada. Me dirán el "carapartida". La creación no deja de ser un acto reflejo de inmadurez emocional. Interacción de hambrientos y gloriosos muslos, pozo sin fondo que todo lo engulle. Como los espejos enfrentados. Me duele el esternón, las junturas, el cartílago nasal y las ideas. La cama estaba llena de arañas peludas...


EL PROCESO CREATIVO...
Hora tras hora de masturbación emocional. Ya, lo veo. Forma y color adquieren densidad. Llegan como el orgasmo, con todo su bagaje experimental, proyectándose en la profunda nebulosa de la duda. Dos tubos, tres tigres, diez cornadas. Debo estar preñado. Por lo menos de siete tubos. Flash. Filtro de gelatina, ambaresmeraldaviolacea. Rollo Kodak. Enganche que no engancha. El objetivo está hecho un asco. Es un estercolero. Lo limpio. El tubo pide tralla. Color, plástico, Hiroshima.

Pongo la pantalla difusora. Hoy Velázquez lo haría con ordenador y sería corredor de bolsa. Este visor está jodiéndome. Trípode arriba, rotor. El maldito tubo brilla que hace daño. ¡Que se jodan...! Hay mucho malnacido suelto. Demasiada luz, pigmentación excesiva. Color como expresión última del equilibrio conceptual. El color tensiona el plano, marca el contrapunto. Color ingrávido, vehiculando comunicaciones de múltiple interpretación. La ruptura como pauta esencial de la creación... Suena el timbre. Puerta. Abro. Hola. Un jovenzuelo imberbe, sonrisa herética en el rostro, observa desde el quicio... Pienso en el titular de mañana: "Testigo de Jehová sorprendido en plena felación". ¿La señora de la casa? Pregunta y se convierte en un tembloroso flan. Pues no, querido. Nada de contubernios, de señora de la casa ni malditas gaitas escocesas. Aquí sólo hay tubos cromados, un cálido y hermoso tubo, reluciente, luciferino, hambriento de sueños; y planchas de acetato, tijeras, seda, hormigón, ilusiones, luz de luna, pánico, hembras en cueros y leche de coco-tero tailandés. ¡Pasen y vean! El mayor templo del lenocinio. El rey del mambo... Portazo en las narices y fin del encuentro. Empiezas comprando biblias y acabas sodomizando mar-garitas. Vuelvo al tubo de lavabo pulido con detergente biodegradable. Dibujada la base estructural, trato de imaginar el resultado. Tomas un elemento plástico, el primero que surge, inesperada-mente, a traición, estimulado por la curiosidad o por la rabia. Lo desarrollas, lo proyectas en el espacio, lo analizas interpretándolo.

Desesperante. Necesito materia, empaste, plasticidad. Mas tubos. Acero mordiente, acero afilado. Había..., sí, una moto en el portal con unos maravillosos cromados. Será del recadero des-conocido... Muy bien. Nos, haciendo uso de nuestra prerrogativa, disponemos su incautación y posterior defenestración. Amén. Ave cesar, los que van a morir en aras de la belleza te aclaman. La divinidad es siempre condescendiente. Puede permitírselo. Evanescente placer de las criaturas insustanciales. ¿Dónde estás? Dame una grieta púrpura, un muro vivo que rezume felicidad y déjame penetrar en tu santuario para arroparme con la placenta.


EL PROCESO CREATIVO...
La creación. El poeta se purifica en la iniquidad más plebeya. Me contemplo en el espejo. Espejo roto. Veo la incierta mole de protuberancias rebosadas. Eso de ahí debe ser un rinoceronte. Baso de vino cárdeno al coleto, rasposo, cianúrico. ¿Por qué no introducir una masa clara, titánica, que ponga en su lugar al verde? Naturalmente, señor del anillo. El aire se espesa. Sombras, equilibrio lumínico, veladuras ambarinas colándose por la ventana. Un trueno y el cielo lloverá cinabrio. Genialidad es sinónimo de soberbia, egoísmo, y canallada o no es nada. Siento todavía los cobrizos labios carnosos, con sabor a mar, aleteando suaves en mi nuca. Mallarmé y sus malditas uvas. No consientas que la copa esté vacía.

El proceso... Si, empieza por el estómago. La carne está sedienta. Meto la cabeza bajo el grifo. Alguien ha dicho que el arte es la defecación transmutada del subconsciente. Una mierda. El arte debe ser mala leche acumulada. Residuos de una nefanda digestión. ¡Quién sabe! Sin odio no hay divinidad. Y sin la divina genialidad la creación será un cadáver reseco. La creación es mujer sensual, viciosa y cruel, que clava sus garras sin previo aviso. Te deja ciego, sordo, desollado. Cuchillos dentados, de hirientes filos, aguardan convertirse un día en pasto de museo. ¡Uf! Otro copazo de tinto. Siento quemazón. Abro una asquerosa lata de estofado. Sabe a meados. Será carne de camella. Doy un vistazo a las noticias del diario. Chorradas y necedades; responde al nivel exigido por la clientela. Doble trago de néctar infernal. Raspa como lija del 6. Seguro que la úlcera está a punto de rugir. El cabrón de tubo amenaza con joderme. Me mira. Calla. Se agazapa receloso dispuesto a saltarme al cuello.


EL PROCESO CREATIVO...
Me revuelco en el raído sofá. Siesta cósmica esta, lechosa, etílica, grasienta. Primero reflexionas, después cuadriculas la idea y, finalmente, dejas que actúe la espontaneidad. Déjate arrastrar, con los ojos vendados, caminando por el borde del precipicio. El arte también es abismo insondable. Expresión de la sensibilidad excitada. Creamos como respuesta a un acto reflejo incontrolable. Siento a las hormigas correr por mi espalda. Ducha fría y listo. ¡Hostia! No hay agua en el baño... Cocina, grifo, agua por la cabeza. ¡La leche! Otra vez empapado. Más vino y asunto arreglado. La púrpura de los imperios. Al dibujar con luz estás obligado a una profunda síntesis temática. Cualquier elemento formal queda sublimado. Anécdota e historia desaparecen. ¡Ay, coño! Tropiezo con un maldito hierro. Me he roto la camisa. Está podrida. Suena el timbre. Puerta. Cartero, telegrama. Lo miro, lo abro. Me invitan a exponer en Chicago. Mucho jazz, mucho negro, mucho gángster. Al cuerno con los mafiosos. Gángster con sombrero, sin cara, apuñalando zapatos de piel de serpiente. Cuando las ideas se encabritan y chocan los fotones de la imaginación surge la creación pura. Los malditos tubos siguen retándome...

La creación es siempre un ejercicio en soledad. Sagrado. Casi clandestino. Anochece el sol teñido por el vino. Un huracán de mosquitos rabiosos choca contra las bombillas, mientras en el tubo catódico del televisor la furia salvaje de un machete cercena las falanges a un vietnamita. Salpicones rojos. Otro trago de vino. Sangre de miura en la arena. Franela, verónica, música, desgarro, soledad, funeral purpúreo, sexo y estocada hasta el puño. La muerte como glorificación del arte. Cada noche un viaje astral. Creación... Compromiso, enigma, clarividencia; amargo y corneado goce de los instintos. Si, eso debe ser. Una eyaculación hacia el infinito que el podrido sueño libera con suprema locura y exquisitez. Pan y chorizo. Contemplo la noche, escribo, leo sin ganas, fumo de tres en tres, vaso de vino, dibujo, releo, maldigo, me rasco, música persa en el tocadiscos, más vino, boceto, reescribo, sudor, juramento. Entorno los ojos, observo a las putas ratas, otra botella de vino, aguarrás y mármol.


EL PROCESO CREATIVO...
Siento un trallazo en el costado que deviene en alarido difuso. Tinieblas. El vino está arruinándome las entrañas. La noche es maestra dislocando la realidad. La idea toma forma en el espejo cóncavo de la materia. Giro, levanto el glúteo y lanzo un sonoro cuesco. Me expando olorosamente. Luego, dormito. Volúmenes licuescentes, mandalas, pasión tridimensional. Se crea partiendo de una incertidumbre. De la interrogante máxima unívoca e indi-vidual. El producto artístico surgirá de la vanidad y del narci-sismo, como cristalización sacramentada de un ego inconfesable. Psique y ombligo. Contémplate, contémplalo. Compartir será la esencia del fenómeno creativo, porque la creatividad sin proyección social se diluye en el éter. Siento a punto de esta-llarme las sienes. Sigue el vino, el hedor, el maldito calor, las moscas, el desierto turbio, la insoportable ingravidez del tiempo, el choque de ideas, los ahorcados, el alarido del bosque, las pirámides aztecas y la tormenta de fuego huida. Crear es sumergirse en la desolación, con ignominia, alevosía y nocturnidad. El proceso creativo... Humo, mirada, doblez. Un desgarrón de la vida.

 

FELIPE IGUIÑIZ
REFLEXIONES TUBULARES - Tubular Thoughts
CREATION USING PHOTOGRAPHY - 1990
La creación en soporte fotográfico
SAN SEBASTIAN (España)