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AZORIN: EL HOMBRE Y LOS TRABAJOS

Joan M. Monjo

Su última muestra la hemos podido ver este verano. En la casa de cultura de la amable localidad de Altea, donde vive desde hace unos años. Josep Díaz Azorín -Azorín-, ha expuesto unas treinta obras: dibujos de tamaño considerable que nos acercaban a su mundo. Cráneos de animal, manos, raíces, pájaros muertos, alas, etc. ..En todos ellos existía cierto sabor anatómico; en todos ellos aparecía una mezcla de vida y muerte, como recordándonos que detrás de las cosas siempre siempre aparece la muerte.

En sus composiciones existe una evidente focalización en un solo elemento. Nunca aparece suelo ni fondo: solamente el elemento solo y desnudo, flotando, con el fondo blanco. cosa que, a veces, nos recuerda vagamente ciertas pinturas orientales. Azorín. en sus composiciones es claro. Coge el toro por los cuernos. No se pierde en jerigonzas ni en discursos poco claros. En este sentido practica una pintura llena de luz.
Cuando visitábamos la muestra, aquellas obras nos producían una clara sensación: había en ellas una evidente maestría. Son obras maduras. Había en ellas un claro savoir-faire. Esto es debido, entre otras cuestiones, a que Azorín va acompañado del trabajo honrado y consciente de años y años - realizó su primera exposición en el año 62. Por eso, en su obra encontramos una consistencia que muchos quisieran para ellos.

Azorín vive en un lugar paradisíaco: en la parte Alta de Altea. Detrás de la iglesia. Calle de piedra y cal. sencilla y bella, desde donde puede contemplarse, lejano el peñón de Ifac y la bahía de Altea.
Aún es temprano. En las calles vive un amplio silencio, casi religioso. Hablamos en el salón de su casa, rodeados de libros, recuerdos y pintura.
- Naces en Yecla el año 1939...
- Sí. Pocos días antes de terminar la guerra. Mi familia era de Yecla, aunque vivía en Alicante. Que naciera en la provincia de Murcia, fue un tanto fortuito. Una de aquellas cosas de la guerra... Pero pronto mi familia volvió a Alicante donde pasé mi infancia...


- ¿Es importante la influencia paterna en tus comienzos?
- Sí, claro... Mi trayectoria inicial está condicionada por la influencia del trabajo de mi padre. Puedo decirte que entre mis primeros recuerdos aparecen el olor a pintura al óleo que hacía la casa. Recuerdo que muy pequeño iba con mi padre a pintar los domingos. Pintábamos paisajes de los alrededores de Alicante, durante horas y horas, padeciendo en ciertas ocasiones las inclemencias del tiempo. También recuerdo que en mi habitación se almacenaban cuadros: estaban las paredes repletas de óleos.. Mi padre era un hombre muy interesado por las técnicas. El me ilusionó y me enseñó. Esto explica que fuera con cierta ventaja por delante cuando empecé Bellas Artes en Valencia. en el año 56.
«Como complemento de la enseñanza familiar, en Alicante asistía a una escuela sindical que pomposamente se llamaba «Escuela de Bellas Artes». Sobre todo hice escultura. Aún recuerdo perfectamente mis primeras esculturas, realizadas a los once años. Me las vaciaron en el estudio del escultor alicantino, Carrillo...»
- ¿Cuándo empiezas a pintar de una manera consciente?.
-Note puedo responder con exactitud... Ya te he dicho que desde muy pequeño pintaba y dibujaba. ¿Cuándo lo hice de una manera consciente? No lo sé...
Aún es un adolescente cuando abandona Alicante y se instala en Valencia para cursar estudios de Bellas Artes. Corren los últimos años de la década de los 50.
- ¿Cómo era la escuela en aquel tiempo?.
- Era una escuela guiada por unos cánones muy estereotipados Una escuela anclada en el siglo pasado. Orientada por influencias de segunda y tercera mano; por refritos como el postrollismo y cosas parecidas. A nivel estructural era deplorable. Ahora bien, de vez en cuando encontrabas profesores que se salvaban. Por ejemplo, recuerdo amablemente el profesor de movimiento, Beltrán y Alfons Roig. Era como un oasis en un desierto...
«Entre los alumnos la cosa era diferente. Tanto en los que habían terminado como en los que estudiábamos, existía una gran alegría e ilusión por el arte. Existía muchas ganas de hacer cosas y de conocer lo que se cocía en otros países... Ahora bien, el ambiente general en aquellos años era asfixiante y de una gran mediocritat...»
Azorín ha hablado de Alfons Roig. Fue un amigo común. En esta casa donde ahora hablamos tranquilamente, vi al padre Roig unos meses antes de que nos dejara. Fue el pasado septiembre. Cuando se retiró el sol, salimos a la calle y nos sentamos en una pequeña plaza muy próxima. Recuerdo que aquella tarde le describía don Alfons lo que veía: la belleza del mar, el arco de la bahía, el peñón y la sensualidad de) azul celeste, cosas que sus ojos tan llenos de noche no podían ver. Ahora, pregunto por él.
- Alfons Roig es un personaje clave en el arte valenciano de postguerra. En aquella época prácticamente era la única conexión que teníamos fuera del estado español. Iba a Italia, Francia. Alemania, etc., y nos traía noticias artísticas. Para nosotros aquel hombre fue como una ventana abierta al exterior. Roig fue un claro protagonista en el ambiente cultural extra-oficial del momento...
«A nivel personal, su influencia es importante para mí. Es importante como amigo y como crítico. Tengo muchos recuerdos relacionados con él: las cartas que me hacía llegar desde el extranjero, las diversas visitas que hicimos a la tumba de Miguel Hernández, cuando vimos por primera vez el Misteri d'Elx el año 57... Durante años mantuvimos una constante comunicación. hasta el punto de que pocas semanas antes de morir vino a casa a pasar unas horas...
Azorín siempre ha vivido en el sur del País Valenciano. En Alicante, en Elche... A finales de la década de los 70 se instala definitivamente en Altea. bella población de nuestra costa, donde vive actualmente.

- ¿Existía alguna razón especial para que vinieras a vivir aquí?
- Las razones fueron diversas, y una de ellas fue justamente la calidad de vida. Aquí se respira una relación más humana que en la ciudad, y, por supuesto, existe una tranquilidad y una elementalidad en las cosas que una gran población no puede ofrecer. Todos han sido argumentos decisivos para que me instalase.
- Como creador: ¿te encuentras bien aquí o crees que supone un exceso de aislamiento?
- Me encuentro muy bien en Altea: muy tranquilo, con un entorno muy agradable, etc. Tengo el estudio a pocos metros de casa, tengo tiempo para trabajar y posibilidades para conseguir cualquier material que necesite,.. Por lo que respecta al aislamiento: la verdad es que no me encuentro aislado, en absoluto. Cuando es necesario - debido a una exposición o reunión-, voy acá o allá... Siempre he creído que el hecho de la incomunicación y el aislamiento, en ciertas ocasiones está más en el interior de una persona que en las distancias quilométricas. Pero no es mi caso...


- Vivir en nuestras comarcas, para una persona que se dedica al arte. ¿es positivo, o no?
- Tiene ventajas e inconvenientes. Ventajas, como tener más tiempo libre, llegar a poseer un equilibrio que te proporciona la misma tranquilidad, etc. Por lo que respecta a la creación, tienes un contacto más directo con la naturaleza. En la ciudad ves más cosas, pero hechas por otros. Aquí, no tanto. Eso es muy importante para mí. Actualmente -como puedes comprobar- pinto a partir de una temática extraída de mi entorno. No son obras realizadas sobre la relectura de otras obras. Son obras sacadas directamente de la realidad, especialmente de la naturaleza.
- Era lógico que durante la dictadura se generara un arte de evidentes preocupaciones sociales. Tu participaste. ¿Crees que en una situación política como la actual, el arte social está superado; o no?
- La situación social ha cambiado - eso es evidente-, pero ni mucho menos se han resuelto todos los problemas que había que resolver. Por eso mismo creo que arte social podría continuar en plena vigencia. Ahora bien, también llegas a dudar de que el arte social pueda modificar la realidad... A nivel de evolución personal, creo que honradamente no se puede cambiar de una manera radical, de la noche a la mañana, diciendo: «ahora dejo el arte social y me pongo a pintar abstracto.» No. Somos porosos, y si el ambiente general cambia, también cambiamos nosotros, más o menos. Pero eso no se puede plantear consciente y cerebralmente. Creo que la espontaneidad es importante en la evolución de una obra ...
- Algunos críticos han destacado el sentido del volumen que aparece, especialmente, en tus dibujos y grabados. Dicen que en ellos existe cierto matiz escultórico...
- Es evidente. Siempre he estado preocupado por el volumen. Años atrás hice escultura, y pienso volver a ella en el futuro. Por eso es normal que lo detecten...
- Últimamente te dedicas a los grabados y dibujos. Lo hemos podido comprobar en tus diversas exposiciones. ¿En estas técnicas es donde mejor te encuentras?.
- Desde hace unos 12 años me dedico, sobre todo, al dibujo y al grabado. Me encuentro muy bien en estas dos técnicas. De momento pienso seguir grabando. Me apasiona el grabado. Puede que dentro de algún tiempo retome la escultura. Me hace ilusión volver...