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JOSEP DIAZ AZORIN
Alfonso Roig


Asistimos al ocaso del mito platónico de la Belleza. Para nosotros la pintura no es sino la transmutación de los elementos del mundo real, sin referencia arquetípica alguna. El arte ha renunciado a la pretensión ilusoria de corregir y embellecer a la Naturaleza. En todo late la maravilla: los zapatos de Van Gogh transcienden el mundo cotidiano al que pertenecen. Porque la raíz del arte proviene del esfuerzo interior del hombre, de su capacidad creadora.


Con esta su primera exposición individual, José Díaz Azorín abandona toda una etapa de su vida, de signo negativo -según confesión propia-.José Díaz Azorín anda enamorado de la noche, de lo sencillo, de la radical desnudez de los seres. Para él la noche no es desvanecimiento ni oscuridad. La noche es pasión, es fuego, es llama, es pasmo, es claridad.


Sus colores preferidos -el azul puro, intenso, los rojos fuertes, los violetas, los ocres- denuncian un alma enfebrecida. «Lo que pienso y veo he de hablarlo con el color y mover a los demás a sentir con los colores» dice José Díaz Azorín. uniendo en síntesis admirable visión, urgencia expresiva y comunicación.
Este pintor vive ahora en trance gozoso de un descubrimiento: la poesía de las cosas sencillas, nimias, elementales. Descubrimiento que en su misma tierra hizo hace años el poeta:


Aquí la vida es pormenor: hormiga, muerte, cariño, pena,
piedra, horizonte, río, luz, espiga, vidrio, surco y arena.