HOSPITAL DE SAN JUAN
Las manos blancas no ofenden (ESTRENO). Teatro (22:45 h.)
de Calderón de la Barca
Compañía: Compañía Nacional de Teatro Clásico
Dirección: Eduardo Vasco
Versión: Eduardo Vasco
27, 28, 29 de junio y 1, 2, 3, 4, 5 y 6 de julio
Precios: 20 €, 23 € y 25 €
Carpintería teatral efectiva al servicio de una farsa de amores cortesanos.
Fechada por Hartzenbusch alrededor de 1640, en su edición para la BAE, esta comedia de capa y espada, escrita para palacio, debió de ser muy conocida, no solo por el número de representaciones de las que tenemos noticia, sino también por la cantidad de ediciones «sueltas» que se realizaron durante los siglos XVII y XVIII.
Valbuena, que la llamó «La comedia de los disfrazados», afirmó que la comedia giraba en torno al mito de la princesa cortejada.
Y lo que nos encontramos es Calderón en estado puro, con su instinto dramático más que desarrollado y su oficio en plenas facultades, autor de una comedia elegante y descocada, efectiva y arriesgada.
El dramaturgo utiliza -amplificados- algunos de sus trucos dramáticos más efectivos: el accidente en el río (en este caso doble), el travestismo (doble también), el pretendiente sin recursos que confunde amor con interés, la dama abandonada que persigue al amante ingrato, la pretendida por todos que no se decide, los paralelismos de todo tipo –situaciones, diálogos- la música, imprescindible, dentro de la escena, etc.
Las manos blancas no ofenden, título que parte, como otras muchas comedias de don Pedro, de un conocido refrán, ofrece al espectador un enredo festivo y delicioso que no se ha podido ver sobre los escenarios del país desde hace más de un siglo.
El curioso impertinente. Teatro (22:45 h.)
de Guillén de Castro
Compañía: Compañía Nacional de Teatro Clásico
Dirección: Natalia Menéndez
Versión: Yolanda Pallín
10, 11, 12, 13, 15, 16, 17, 18, 19 y 20 de julio
Precios: 20 €, 23 € y 25 €
Conocido popularmente por su obra Las mocedades del Cid, Guillén de Castro establece a lo largo de su producción dramática un nexo de unión entre las tendencias teatrales valencianas del Renacimiento último, representadas por Virués, Rey de Artieda o Tárrega y las nuevas formas de composición que Lope de Vega comienza a imponer en los teatros a comienzos del siglo diecisiete.
Considerado injustamente como un seguidor del Fénix, es, sin embargo, uno de los más originales dramaturgos de su tiempo. El curioso impertinente, una de las tres obras que el dramaturgo escribe partiendo directamente de motivos novelescos cervantinos junto a Don Quijote de la Mancha y La fuerza de la sangre, es una obra tan poco conocida como alabada por la crítica especializada.
Una espléndida comedia en la que amistad, amor, desconfianza y honor son llevados al extremo para hablarnos de algunos de los aspectos más perversos de nuestra naturaleza.
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