Al
igual que otras instituciones docentes de nuestro entorno cultural que hunden
sus raíces en siglos pasados, la Universidad
de Granada ha ido
acumulando a través de su secular historia un importante acervo documental
y bibliográfico, a la vez que ha tenido que hacer frente al desafío
que supone conjugar la preservación con el acceso y difusión
de este inestimable patrimonio. Restringir su consulta, en aras de garantizar
su conservación, había sido hasta ahora la opción más
utilizada.
Para contribuir a solventar el dilema conservación ← → difusión y aprovechando las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías se inició el Proyecto Ilíberis, que toma como punto de partida otro proyecto anterior de catálogo con imágenes desarrollado en una base de datos documental (Aljibe) de manuscritos e impresos, que en su fase final llegó a contabilizar 17.000 registros con más de 10.000 imágenes representativas asociadas y se hizo visible a través de la web durante los años 2000-2001.
El compromiso de atender primordialmente las necesidades de acceso y reproducción
del fondo antiguo que se había venido efectuando mediante la microfilmación,
unido a la circunstancia de la necesaria e inaplazable actualización
de una infraestructura que se iba quedando obsoleta, determinó la decisión
de implantar la tecnología de reproducción digital mediante escáneres
aéreos. Para el usuario disponer de una copia digital del ejemplar que
necesita consultar supone ventajas incuestionables en cuanto a tiempo, esfuerzo,
recursos e infraestructura, salvo en aquellos casos excepcionales y raros en
los que se hace imprescindible la consulta del original "in situ".
La
mayor parte del Fondo Antiguo de la Biblioteca Universitaria de Granada está formada por impresos y manuscritos en blanco y negro (unos 65.000),
por lo que, en principio, bastaba con asegurar unos resultados que ofrecieran
una buena calidad de imagen que garantizase la legibilidad de los caracteres
y que al mismo tiempo, no supusiera la creación de ficheros que ocupasen
un excesivo espacio de almacenamiento, por lo que se optó por elegir
unos parámetros de digitalización de 400 dpi de
resolución monocromática, con los que se alcanza el objetivo
de que el producto final refleje lo más fielmente posible el original,
y que se ajuste, además, a los parámetros de calidad establecidos
y aplicados tanto para la digitalización como para los formatos de almacenamiento
según determinan los estándares internacionales vigentes.
A la vista de los resultados obtenidos tras la implantación del primer
escáner aéreo (1999) se llega al convencimiento de que es necesario
avanzar en la línea iniciada y que para ello se hace imprescindible
dedicar una mayor cantidad de recursos, tanto personales como de infraestructura.
En 2002 se firma el Convenio de colaboración entre la UGR y
la Fundación Marcelino Botín que hará posible el inicio
de la digitalización planificada y masiva del Fondo Antiguo. En el año
siguiente (2003) se conforma la infraestructura material y humana para la puesta
en marcha del proyecto y se establecen las premisas para el desarrollo del
mismo: a) garantizar la atención prioritaria de las demandas de reproducción
de los usuarios aun cuando ello suponga saltar el orden previsto en la digitalización;
b) iniciar el proceso por los documentos más antiguos ya catalogados
y que no estuvieran microfilmados; c) si existen varios ejemplares de una misma
edición, se procesa sólo uno de ellos, en función de sus
particulares características tanto intrínsecas como extrínsecas:
mejor o peor conservación, anotaciones, interés especial por
formar parte de un legado, etc. No
obstante, se garantiza que a través del catálogo de la BUG se
puedan localizar el resto de los ejemplares; d) se establece un control de
calidad simultáneo al proceso de captación de imágenes:
el escaneador comprueba con el original que las imágenes capturadas
son correctas y que su legibilidad es la adecuada; e) los documentos ya microfilmados
y catalogados siguen un proceso paralelo, pero técnicamente diferente,
puesto que la copia digital se obtiene a partir de los fotogramas de las microfichas;
f) los documentos no catalogados y aquéllos de fecha posterior al año
1900 o los de características especiales que impliquen una particular
manipulación por sus dimensiones, estado de conservación, etc.,
quedan para una fase posterior. Su adaptación y actualización
habrán de realizarse en el futuro a medida que los medios, soportes
y formatos vayan consolidándose.
La cifra de documentos de Fondo Antiguo digitalizados (diciembre 2008) sobrepasa los 9.500, de los que unos 3.500 son anteriores al siglo XVII y algo más de 4.100 están comprendidos entre los siglos XVII-XVIII, que arrojan un resultado de cerca de 3.800.000 páginas.