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Biblioteca de signos

Ser madre de un hijo sordo


Neus Pájaro



   A Marc le diagnosticaron la sordera a los quince meses. Al poco tiempo empezó a ir a una guardería. Para empezar el trabajo de adquisición de lenguaje oral, una logopeda se desplazaba cada día a la escuela y trabajaba con Marc unos tres cuartos de hora durante cuatro días a la semana. En la guardería, cuando era hora de jugar, Marc estaba con sus compañeros, pero, por ejemplo, cuando la maestra explicaba un cuento, él se marchaba. A los dos meses dijo su primera palabra: "mamá". Pensábamos que estábamos en el buen camino. Pero iban pasando las semanas y Marc no evolucionaba. Mientras, en casa, la relación se hacía imposible. Marc tiene un hermano mayor, 4 años más que él, y por aquel entonces se ignoraban. Creíamos que Marc era un niño difícil y tozudo, nos daba pánico salir a pasear, porque en cualquier momento podía coger un berrinche y montarnos un número.
   Habíamos contactado con otros padres de niños sordos. Conocimos a niños que seguían el modelo de educación oral, y que según sus padres les iba muy bien. También conocimos a niños que utilizaban la lengua de signos (LS) en casa y en la escuela, y nos sorprendió el nivel de comunicación que tenían con sus padres.
   Empezamos a relacionarnos con sordos adultos. Asistimos a unas Jornadas de la Federación de Sordos de Catalunya. Nada más entrar en el local vimos a unas 100 personas signando. Fue impresionante. No entendíamos nada. Nos sentimos extraños. Pero aquel día nos dimos cuenta de que aquello que nos pasó a nosotros le pasaba a Marc cada día: veía personas que movían los labios, él sospechaba que le querían decir algo, pero no entendía nada.
   Al poco tiempo nos inscribimos en un curso de LS. Empezamos a utilizarlos inmediatamente en casa, pero al principio de una forma tímida. Signo que le hacíamos, lo cogía al vuelo y se lo hacía suyo. Adquiría el lenguaje de signos de una manera natural. Es obvio que es su lenguaje natural. Encontramos una vía de comunicación. Al principio era él quien se inventaba los signos de las cosas que nosotros no sabíamos. Al cabo de dos meses, con la ayuda de una profesora sorda, una vez a la semana, Marc dominaba más de 100 signos. De golpe nos dimos cuenta de que no era tan tozudo. Y lo más importante es que descubrió que tenía un hermano. Su hermano aprendía junto con él.
   Antes de cumplir los tres años, Marc empezó P3 en la escuela Tres Pins de Barcelona. Después de dos trimestres en la escuela tengo que decir que la experiencia es altamente positiva, y que ha superado todas las expectativas que teníamos.
   Ahora, Marc, con tres años y cuatro meses es capaz de explicarme lo que ha hecho en el colegio. Me explica qué niños están enfermos o si alguna maestra no ha venido. Conoce todos los colores. Conoce todo el alfabeto en dactilología. Reconoce su nombre, el de sus amigos y el de sus padres y hermano. Es capaz de escribir en el ordenador esos mismos nombres. Conoce lo que significa las cantidades del 1 al 4. Sabe que forma parte de una familia. Su vocabulario oral también ha evolucionado de forma positiva. Y siempre nos pregunta por los ruidos que oye.
Quiero dar unos ejemplos del nivel de comunicación que tenemos.

· Desde que era pequeño siempre le dio miedo la luna. Una noche, paseando, le preguntamos por qué tenía miedo. Nos contestó que tenía miedo de que la luna y las estrellas se cayeran, que estaban muy arriba y se iban a hacer daño. Le pudimos explicar que la situación natural de la luna y las estrellas estaba allí arriba, y se quedó más tranquilo.
· A su hermano mayor se le cayó un diente. Le explicamos que por la noche vendría el "ratoncito Pérez" y le cambiaría el diente por dinero. Nos contestó que le parecía muy bien, y que el dinero serviría para comprar un diente nuevo.
· Un día en la escuela, en la hora de la siesta, se despertó llorando. Las monitoras no sabían qué le pasaba. Llamaron a Pepita, su profesora sorda. Le explicó que había soñado con monstruos muy malos y grandes, y que tenía miedo. Pepita le explicó que sólo era un sueño, y consiguió que Marc se tranquilizara.
   Para finalizar quiero decir que durante este tiempo nos hemos dado cuenta de que lo único que le pasaba a Marc era que su lenguaje era diferente al nuestro. Este problema ha dejado de existir desde que estudiamos la LS. Al mismo tiempo Marc estudia lengua oral. Con esfuerzo por ambas partes estamos superándolo...y volvemos a ser una familia muy feliz.


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