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¿Por qué escogí una escuela ordinaria de integración de niños sordos para mi hijo oyente?


Cristina Fuertes

   En realidad, no ha sido para un hijo sino dos y seguramente serán tres, porque tengo tres hijos. Dos de ellos ya van a la escuela «Tres Pins» y el otro seguramente irá en el futuro cuando le corresponda por edad. La razón por la cual escogimos esta escuela y no otra se empezó a gestar en la etapa de guardería. En el barrio conocía otras escuelas, pero cuando mis hijos iban a la guardería coincidimos con algunos padres que llevaban a sus hijos mayores a la escuela ordinaria de integración de niños sordos «Tres Pins» y desde el momento en que tuve noticia de su existencia sentí una cierta curiosidad por saber más sobre su funcionamiento.
   En encuentros informales que se producían entre los padres de la guardería a menudo surgía el tema de la escuela donde nos gustaría que asistieran nuestros hijos al terminar la etapa de guardería. Algunos padres tenían hijos mayores en edad escolar que asistían a la escuela «Tres Pins» y comentaban que en esta escuela los niños aprendían ordinariamente como en otra escuela, pero que además había niños sordos que asistían de forma integrada.
   De aquellos comentarios sin ninguna importancia, en que otros padres explicaban la experiencia de forma positiva, nos planteamos qué podía suceder porque nuestro hijo que es un niño normal y que no tiene problemas ni conflictos de comunicación, se relacionara con niños que viven un proceso diferente, por problemas de audición, que es el de tener que aprender un lenguaje que les permita comunicarse con las personas oidoras. Lo estuvimos pensando y no nos pareció que fuera negativo el que una persona normal conviviera con personas que tienen algún tipo de problema de comunicación y que lo tienen que subsanar de alguna manera, en este caso utilizando otro tipo de lenguaje. Tomamos la decisión de que asistiera a la escuela «Tres Pins» y hoy puedo decir que esto no ha significado ningún problema para nuestros hijos, en todo caso, creo que es una experiencia positiva y enriquecedora.
   Personalmente, pienso que cuando escoges una escuela para un niño, buscas que sea un centro donde los niños aprendan, convivan, compartan, se socialicen... y también es bueno, y diría que necesario, que aprendan que el mundo está lleno de diferencias. Hoy se habla de diversidad, y la diversidad es muy grande, puede ser una diversidad de cultura, de maneras de pensar, de maneras de comunicarse, de maneras de ser. Dentro de esa diversidad entra también el conocer ciertas deficiencias que tienen los seres humanos, y aprender a convivir con ellas y a ser tolerantes e intentar entenderlas y, si es posible, ayudar a esos seres a integrarse a la normalidad. En relación con este aspecto de cómo viven los niños oidores la convivencia con los sordos quisiera comentar que cuando Conxita Leal me habló de venir a esta mesa redonda, estuvimos discutiendo un poquito sobre el tema de hasta qué punto los niños oidores, como es el caso de mis hijos, son sensibles o no a esos niños que conviven con ellos y que son sordos, y personalmente no le doy demasiada importancia porque creo que para ellos tampoco la tiene, conviven con ellos de una forma natural, son compañeros de escuela como los niños oidores. Si tienen necesidad de comunicarse con ellos, lo hacen, y si no la tienen, no lo hacen. Al igual que se comentaba sobre la necesidad de tener un modelo de aprendizaje por parte de los niños que son sordos y se ha hablado de la necesidad de un modelo de un profesor sordo porque es igual que ellos, creo que los niños oidores también buscan más al profesor oidor o a los niños oidores, pero por otra parte el hecho de compartir determinados momentos con niños que no oyen, pienso que eso no les hace ningún daño, al contrario, personalmente tengo envidia de ellos por no conocer el LS, ni de poderle decir a un compañero de los que tienen en la escuela, frases como «¿Hola, cómo estás?», o «¿Qué has hecho hoy?». Creo que mis hijos si pueden hacerlo y en un futuro podrán comunicarse con niños, o no niños, quizás adultos que sean sordos, y esa posibilidad de comunicación en ningún momento puede ser negativa para ellos, todo lo contrario.
   No sé si lo que yo pienso y creo en relación con la integración de los niños sordos en la escuela ordinaria es lo que piensan todos los padres de la escuela «Tres Pins», pero no puedo estar muy desencaminada porque si no, no los llevarían a esta escuela. Cuando escoges una escuela para educar a tus hijos, dentro de lo que llaman la zona de influencia existen varias escuelas y puedes optar por una o por otra, y los padres de la escuela «Tres Pins» saben que los niños conviven con niños sordos y eso no representa para nada un problema.
   En relación con la integración de niños sordos en la escuela ordinaria hay otra cuestión que quisiera aclarar y que a veces ha surgido en algunas reuniones o comentarios entre pasillo de los padres: «Oh sí, es igual, cuando son pequeños está muy bien, aprenden LS, pero qué pasa después cuando esos contenidos se elevan, cuando llegan a cursos superiores en que tienen que tener un dominio de determinadas estrategias con unos conocimientos más elevados.» Mi opinión es que no pasa nada, que simplemente cada persona, sea sorda u oidora, tiene unas necesidades, tiene unas capacidades, y que las desarrolla en el entorno que tiene, pero que no porque haya más niños sordos u oidores se van a desarrollar más o menos esas capacidades de aprendizaje. Creo que la escuela sea de integración o no debe ser capaz de desarrollar las capacidades de cada niño o niña respetando sus necesidades y etapas de desarrollo.



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