En realidad, no ha sido para un hijo sino
dos y seguramente serán tres, porque tengo tres hijos. Dos de ellos ya
van a la escuela «Tres Pins» y el otro seguramente irá en
el futuro cuando le corresponda por edad. La razón por la cual escogimos
esta escuela y no otra se empezó a gestar en la etapa de guardería.
En el barrio conocía otras escuelas, pero cuando mis hijos iban a la
guardería coincidimos con algunos padres que llevaban a sus hijos mayores
a la escuela ordinaria de integración de niños sordos «Tres
Pins» y desde el momento en que tuve noticia de su existencia sentí
una cierta curiosidad por saber más sobre su funcionamiento.
En encuentros informales que se producían entre los padres de la guardería
a menudo surgía el tema de la escuela donde nos gustaría que asistieran
nuestros hijos al terminar la etapa de guardería. Algunos padres tenían
hijos mayores en edad escolar que asistían a la escuela «Tres Pins»
y comentaban que en esta escuela los niños aprendían ordinariamente
como en otra escuela, pero que además había niños sordos
que asistían de forma integrada.
De aquellos comentarios sin ninguna importancia, en que otros padres explicaban
la experiencia de forma positiva, nos
planteamos qué podía suceder porque nuestro hijo que es un
niño normal y que no tiene problemas ni conflictos de comunicación,
se relacionara con niños que viven un proceso diferente, por problemas
de audición, que es el de tener que aprender un lenguaje que les permita
comunicarse con las personas oidoras. Lo estuvimos pensando y no nos pareció
que fuera negativo el que una persona normal conviviera con personas que tienen
algún tipo de problema de comunicación y que lo tienen que subsanar
de alguna manera, en este caso utilizando otro tipo de lenguaje. Tomamos la
decisión de que asistiera a la escuela «Tres Pins» y hoy
puedo decir que esto no ha significado ningún problema para nuestros
hijos, en todo caso, creo que es una experiencia positiva y enriquecedora.
Personalmente, pienso que cuando escoges una escuela para un niño, buscas
que sea un centro donde los niños aprendan, convivan, compartan, se socialicen...
y también es bueno, y diría que necesario, que aprendan que el
mundo está lleno de diferencias. Hoy se habla de diversidad, y la diversidad
es muy grande, puede ser una diversidad de cultura, de maneras de pensar, de
maneras de comunicarse, de maneras de ser. Dentro de esa diversidad entra también
el conocer ciertas deficiencias que tienen los seres humanos, y aprender a convivir
con ellas y a ser tolerantes e intentar entenderlas y, si es posible, ayudar
a esos seres a integrarse a la normalidad. En relación con este aspecto
de cómo viven los niños oidores la convivencia con los sordos
quisiera comentar que cuando Conxita Leal me habló de venir a esta mesa
redonda, estuvimos discutiendo un poquito sobre el tema de hasta qué
punto los niños oidores, como es el caso de mis hijos, son sensibles
o no a esos niños que conviven con ellos y que son sordos, y personalmente
no le doy demasiada importancia porque creo que para ellos tampoco la tiene,
conviven con ellos de una forma natural, son compañeros de escuela como
los niños oidores. Si tienen necesidad de comunicarse con ellos, lo hacen,
y si no la tienen, no lo hacen. Al igual que se comentaba sobre la necesidad
de tener un modelo de aprendizaje por parte de los niños que son sordos
y se ha hablado de la necesidad de un modelo de un profesor sordo porque es
igual que ellos, creo que los niños oidores también buscan más
al profesor oidor o a los niños oidores, pero por otra parte el hecho
de compartir determinados momentos con niños que no oyen, pienso que
eso no les hace ningún daño, al contrario, personalmente tengo
envidia de ellos por no conocer el LS, ni de poderle decir a un compañero
de los que tienen en la escuela, frases como «¿Hola, cómo
estás?», o «¿Qué has hecho hoy?». Creo
que mis hijos si pueden hacerlo y en un futuro podrán comunicarse con
niños, o no niños, quizás adultos que sean sordos, y esa
posibilidad de comunicación en ningún momento puede ser negativa
para ellos, todo lo contrario.
No sé si lo que yo pienso y creo en relación con la integración
de los niños sordos en la escuela ordinaria es lo que piensan todos los
padres de la escuela «Tres Pins», pero no puedo estar muy desencaminada
porque si no, no los llevarían a esta escuela. Cuando escoges una escuela
para educar a tus hijos, dentro de lo que llaman la zona de influencia existen
varias escuelas y puedes optar por una o por otra, y los padres de la escuela
«Tres Pins» saben que los niños conviven con niños
sordos y eso no representa para nada un problema.
En relación con la integración de niños sordos en la escuela
ordinaria hay otra cuestión que quisiera aclarar y que a veces ha surgido
en algunas reuniones o comentarios entre pasillo de los padres: «Oh sí,
es igual, cuando son pequeños está muy bien, aprenden LS, pero
qué pasa después cuando esos contenidos se elevan, cuando llegan
a cursos superiores en que tienen que tener un dominio de determinadas
estrategias
con unos conocimientos más elevados.» Mi opinión es que
no pasa nada, que simplemente cada persona, sea sorda u oidora, tiene unas necesidades,
tiene unas capacidades, y que las desarrolla en el entorno que tiene, pero que
no porque haya más niños sordos u oidores se van a desarrollar
más o menos esas capacidades de aprendizaje. Creo que la escuela sea
de integración o no debe ser capaz de desarrollar las capacidades de
cada niño o niña respetando sus necesidades y etapas de desarrollo.
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