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EXPERIENCIAS BIBLINGUES EN DINAMARCA

Tove Ravn

Asesora educativa del Centro de Lengua de Signos y Comunicación Apoyada por Signos. Copenhague (Dinamarca)

   Hoy tiene lugar un acontecimiento especial: una conferencia organizada por padres y madres sobre la educación bilingüe de niños sordos, y estoy encantada de haber sido invitada a compartir con vosotros las experiencias y los resultados de un programa piloto de escolarización bilingüe en Dinamarca que se desarrolló durante 10 años (1982-1992).
   He cursado estudios sobre enseñanza de lengua danesa y música, y sobre la teoría de la educación especial en general. Mis primeras experiencias en la enseñanza fueron en una escuela de niños oyentes normales de edades entre 6 y 16 años. Transcurridos 6 años tuve la oportunidad de entrar en la Escuela Especial para Niños Sordos de Copenhague. Esta escuela es, como todas las otras escuelas públicas de Dinamarca, con niños de 6 a 16 años, y ahí trabajé durante 17 años. Hace 4 años cambié mi situación laboral, y ahora trabajo en el Centro de Lengua de Signos y Comunicación Apoyada por Signos.
   En mis ratos de ocio he estudiado danés como segunda lengua para sordos universitarios, y esta primavera pasada me gradué en pedagogía aplicada investigando sobre el desarrollo de las capacidades de escritura de los alumnos de la clase experimental de educación bilingüe.
   A continuación, voy a contar mis experiencias durante 10 años de enseñanza en el proyecto experimental de educación bilingüe de 10 niños sordos profundos o con graves deficiencias auditivas.
   Durante mi presentación destacaré la influencia de los padres en el sistema educativo y las ventajas de una colaboración continua entre padres y profesores, que dieron como fruto unos mejores resultados en las habilidades cognoscitivas y lingüísticas de los niños sordos.
   Todos los niños de la clase eran sordos prelocutivos. Sus padres habían participado en un programa de intervención temprana en niños de 2 a 4 años. Dentro de este grupo de padres, algunos tenían raíces en el mundo de personas sordas. Una pareja eran sordos, otra eran oyentes, pero hablaban la lengua de signos desde la infancia, ya que sus padres eran sordos.
   Aunque el programa de intervención temprana no incluía la lengua de signos danesa, pero sí un enfoque del idioma danés apoyado por signos, estos padres insistieron en que la lengua de signos fuera la primera lengua de sus hijos en la escuela, y que el danés fuera su segunda lengua. Los padres querían que los dos idiomas tuvieran el mismo nivel en la educación de sus hijos. También querían que sus hijos aprendieran y experimentaran lo mismo que los demás niños (es decir, los oyentes). Pienso que esto es importante. Al menos en Dinamarca los padres tienen una gran influencia en el sistema educativo. Es decir, si los padres expresan sus deseos, las autoridades los escucharán atentamente e intentarán satisfacer sus demandas.
   El grupo de padres participantes era muy ambicioso, pero con una actitud radicalmente diferente a la política lingüística establecida en la educación de los niños sordos en Dinamarca.
   Se designaron cuatro profesores para atender las clases y todos estuvieron de acuerdo con la política bilingüe. Tres maestros eran oyentes y uno sordo. Dos de los profesores oyentes tenían una larga experiencia con la lengua de signos, o con investigaciones sobre la comunicación de niños sordos. El profesor sordo se había formado como maestro de actividades de ocio y estaba acostumbrado a la comunicación en lengua de signos con los niños sordos. Durante el periodo que duró el proyecto se sustituyó un adulto sordo por otro y posteriormente se incorporaron nuevos maestros sordos a la clase enseñando diferentes materias.
   ¿Qué querían los padres? Aunque la comunicación de los padres con sus hijos difería mucho entre ellos, todos acordaron desde el principio las siguientes propuestas para la educación de sus hijos en la escuela:
  1. Los niños debían permanecer juntos como un solo grupo y se les debería enseñar a todos juntos lo máximo posible.
  2. Se debía enseñar a los niños mediante la lengua de signos. Se les iba a enseñar la lengua de signos como primera lengua y el danés como segunda.
  3. Las dos lenguas iban a tener el mismo nivel.
  4. Los niños debían recibir la misma enseñanza que los niños oyentes.
   Los padres querían que sus niños fueran bilingües -con la lengua de signos como primera lengua, pero también debían saber perfectamente el danés escrito y hablado-. Sin embargo, las capacidades lingüísticas de los niños en la lengua de signos, danés hablado, danés por signos y "lenguaje" en general eran muy diferentes y, por ello, al principio del proyecto la mayor parte del tiempo lectivo se dedicó a la aceptación, el uso y el aprendizaje de la lengua de signos. Los padres estaban impacientes y querían que todo pasara al mismo tiempo. Por eso querían más enseñanza del danés escrito y hablado. Se debatieron y explicaron en reuniones los problemas de la lengua vehicular en el proceso educativo, y siempre se llegó a un consenso: "Confiamos que el uso de la lengua de signos dará a nuestros hijos las mejores oportunidades para aprender también danés, y entendemos que el "grupo" necesita desarrollar la lengua de signos a un nivel razonable."
   En consecuencia, el programa se inició con la competencia en lengua de signos como principal objetivo. Durante los 2 primeros años el programa fue cambiando progresivamente, introduciendo el danés como parte importante de la enseñanza bilingüe. La lengua de signos se usaba como lengua de relación en todas las materias, no sólo durante las clases de lengua. A la vez se fue desarrollando el danés oral en temas muy familiares para los alumnos. En la siguiente parte les ofreceré algunos ejemplos de cómo se enseñaba el danés. El objetivo de enseñar las dos lenguas por separado era que los niños debían desarrollar sus habilidades comunicativas en lengua de signos y en danés hasta poder participar activamente en diferentes situaciones de acuerdo a su edad y habilidades, lo mismo que hacían los niños oyentes.
   Los niños tienen en general una inteligencia media y otros son muy inteligentes, pero ninguno de ellos padece  deficiencias adicionales. Los niños se conocían desde los 3 años. Algunos se comunicaban con sus padres en danés apoyado por signos y otros usaban la lengua de signos de la misma manera que los niños oyentes de la misma edad usan la lengua oral. Estos últimos niños sordos cambiaban a danés por signos, si era necesario, cuando se comunicaban con adultos oyentes o con alguno de sus compañeros que sólo conocían este modo de comunicación. Las deficiencias auditivas de todos estos niños son profundas y graves.
   Los profesores trabajaron en equipo, sordos y oyentes juntos, durante todos los años de la clase experimental. Toda la comunicación en la clase era en lengua de signos tanto en las horas lectivas como de ocio. Se consideraba de gran importancia que todos los niños pudieran entender todo lo que se decía en el aula, o siempre que profesores y alumnos estuvieran en la misma habitación, exactamente igual que los niños oyentes en la escuela.
   Un gran problema de los profesores desde el inicio del programa era que ni los niños ni los padres formaban un grupo lingüístico homogéneo. Sin embargo, los padres querían que el horario y el temario se pareciera lo máximo posible a los de los niños oyentes.
   Todo esto era un gran desafío para los profesores: ¡Un grupo de 10 niños sordos a los que se les enseñaba juntos y además siguiendo un horario de "oyentes"! Después explicaré el modo en que los profesores hicieron frente a este desafío.
   Ahora pasaré a comentar el final del proyecto y mostraré los resultados oficiales: las notas de los alumnos que pasaron el examen de secundaria en las asignaturas de danés, matemáticas, física y química. Todos los alumnos tuvieron clases de inglés y también de alemán, pero sólo cuatro de ellos quisieron pasar el examen de estas asignaturas.
   Los exámenes se ofrecían en dos niveles: el examen de secundaria y el examen de secundaria avanzado. El examen de secundaria puede realizarse después del curso 9 y 10. Todos los alumnos pueden presentarse a estos exámenes, sin importar si han recibido clases en un curso básico, un curso avanzado o un curso que no haya separado a los alumnos por niveles. El examen avanzado sólo puede realizarse después del curso 10.
   Las reglas estándares para todos los exámenes se han desarrollado de modo que aseguren la uniformidad en todo el país. Por este motivo, las preguntas en los exámenes escritos se deciden centralmente. Estos exámenes no son obligatorios, por lo que el estudiante está en su derecho de decidir si los realiza o no, después de consultar con la escuela (es decir, con los profesores) y con los padres.
   La redacción en danés es una prueba de las habilidades de escritura de los alumnos, principalmente del modo en que componen un texto y de la calidad de la narrativa.
   Las notas de los niños sordos de la clase experimental del programa pueden ser igual que las de los escolares daneses oyentes, brillantes o no, y pueden tener suerte o no en el examen.
   En las pruebas de danés hablado los alumnos escogieron un texto que no habían estudiado antes y lo prepararon para una presentación en una sala diferente. Después de 20 minutos de preparación el alumno debía tener una conversación con el profesor sobre el texto, contenido, metáforas, objetivos subyacentes del autor, su opinión sobre el texto, etc.
   Un examinador externo del sistema escolar público ordinario (el sistema de escuelas "oyentes") evaluaba el modo en que el alumno presentaba el texto y también la calidad de la conversación. E1 medio de comunicación para este examen era la lengua de signos danesa, lo que estaba oficialmente permitido por el Ministerio de Educación. El examinador externo del curso no entendía la lengua de signos danesa y, por tanto, la clase experimental se examinaba con dos intérpretes de la lengua de signos danesa presentes, uno interpretaba para el profesor, el otro para el alumno.
   Los resultados del examen de danés hablado fueron muy buenos, lo que indicaba que los estudiantes de la clase experimental podían leer y entender textos por sí mismos.
   El examen de ortografía danesa consistía en una prueba de deletreo de palabras.
   Los estudiantes tenían un texto en el que se habían omitido algunas palabras. La profesora debía leer la versión completa del texto a los estudiantes de modo que supieran su contenido. Esta lectura se hacía en lengua de signos danesa, es decir, se traducía el contenido del texto. El texto se volvía a leer una segunda vez a los alumnos, pero en esta ocasión se hacía en danés hablado apoyado por el sistema danés oral?manual (es decir, signos con las manos que representan sonidos).
   La tercera vez que la profesora leía el texto se paraba y repetía las palabras omitidas, y los estudiantes tenían que escribir estas palabras en el papel.
   La prueba de ortografía danesa muestra que la mayoría de los alumnos son muy buenos deletreando palabras. Pero lo más importante que probaba este examen es que la mayoría de los estudiantes sabían qué palabras tenían que escribir. Como deben saber, las reglas lingüísticas limitan el tipo de palabras que pueden ponerse en una cierta posición en la frase, y después el escritor debe escoger una palabra específica entre las varias posibles (por ejemplo, "buena", "excelente", "perfecta", "magnífica" podrían escribirse en la misma posición dentro de la frase).
   En matemáticas, en la resolución de problemas, los alumnos tenían que leer y entender el problema esencial de matemáticas que planteaba un texto, y luego encontrar la manera de solucionarlo.
   Los resultados de las pruebas muestran que todos los estudiantes pueden leer y entender este tipo de textos. En cuanto a las matemáticas, el tema del examen en sí mismo, la prueba se centraba en cálculos simples.
   Finalmente, la prueba de conocimientos de física y química se hizo en el curso 9. El resultado obtenido fue el mismo que se obtiene en cualquier clase danesa de curso 9.
   Las pruebas de inglés escrito y hablado se hicieron en el curso 9 y en el 10. De 10 alumnos de la clase experimental 4 pasaron el examen y tuvieron calificaciones altas.
   Los 6 estudiantes que no se presentaron a este examen habían decidido esperar un año más antes de intentar pasarlo.
   Llamar a estas pruebas "inglés hablado" es un poco confuso ya que en realidad era una "conversación" escrita entre el alumno y el profesor en un ordenador.
   Los resultados de las pruebas oficiales de la clase experimental son comparables a los de los estudiantes oyentes de la misma edad, es una evidencia.
   Todos estos jóvenes sordos o con importantes deficiencias auditivas actualmente están empezando su vida adulta, estudiando o trabajando en diferentes áreas, y todos ellos saben que la vida es al mismo tiempo maravillosa y difícil. Pero en mi opinión el resultado más importante es que pueden cuidarse de ellos mismos y vivir una vida independiente como ciudadanos responsables.    El grupo de niños que empezaron la clase experimental tenían más y mejores posibilidades para comunicarse en sus hogares, porque sus padres tenían más conocimientos de lengua de signos danesa que lo que era normal en padres de niños sordos que no habían tenido contacto previo con personas sordas. Éste era el escenario de fondo para el trabajo de los profesores con la clase, los cimientos en los que se basan los resultados. Los niños se habían acostumbrado a que se les entendiera en su propia lengua y a que se les respetara como seres humanos totalmente válidos. Sin este contrapeso no habría sido posible para todos ellos lograr el nivel académico descrito, que fue el mismo que el de los alumnos oyentes.
   Al final del proyecto los padres expresaron que tenían la sensación de haber logrado lo que pretendían y esperaban, y que la escolarización de sus hijos fue mucho más satisfactoria que lo que hubiera sido si no hubieran formado parte de esta clase experimental.
   También los alumnos tenían sus propias ideas sobre su participación en un proyecto experimental durante 10 años como "conejillos de indias": todos ellos apreciaron las lecciones en lengua de signos ya que así podían aprender su propia lengua. Pensaban que no habrían podido aprender danés tan bien si se hubieran mezclado las dos lenguas. Finalmente, con el tiempo experimentaron que habían aprendido más en todas las asignaturas que sus homónimos en otras clases. Y esto fue un gran desafío para ellos, ya que en general sus proyectos para el futuro eran más similares a los de los estudiantes oyentes que a los de los estudiantes sordos.
   El desarrollo de este trabajo se extendió sobre un periodo completo de escolarización, y a pesar de ello todavía quedan muchos problemas por resolver. Algunos de ellos son de naturaleza general, por ejemplo, asegurar que todos los alumnos sordos tienen posibilidades de poder desarrollar sus destrezas lingüísticas y académicas de acuerdo con sus habilidades; otros problemas son más prácticos y realistas como, por ejemplo, cursos de lengua de signos para padres, formación en la lengua de signos para profesores y materiales para la enseñanza de la lengua de signos danesa.
   Sin embargo, después de que el tren esté sobre la vía será muy difícil pararlo, ya que los padres no van a ceder si saben lo que quieren para sus hijos.


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