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CARACTERÍSTICAS DEL "INPUT" QUE RECIBEN LOS NIÑOS PEQUEÑOS DE SUS PADRES SORDOS


Por M. J. Justo, O. Juncos, A. Caamaño, A. Vilar y E. López.


Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación . Facultad de Psicología,. Universidad de Santiago de Compostela.


RESUMEN
Se presenta un estudio sobre las formas en que los padres sordos se dirigen a sus hijos en los primeros estadios del desarrolo del lenguaje. Sobre la base de nuestro estudio longitudinal ( desde los 12 a los 16 meses ) de tres niños, uno sordo y dos oyentes, analizamos los siguientes aspectos del input: utilización de la lengua de signos junto con la lengua oral, mecanismo de requerimiento de la atención, uso de enunciados interrogativos y fonología de los signos. Nuestros resultados nos permiten apoyar la hipótesis de que el habla de los padres presenta unas características universales, independientemente de la modalidad en que se produzca, oral o signada, que refleja una adaptación de los padres a las limitaciones de los niños y un esfuerzo para irlos adentrando en la lengua que ellos utilizan.


Palabras clave:
Sordos. Habla de los padres. Lengua de signos. Adquisición del lenguaje.

SUMMARY
We are presenting a study on the communication and the language of deaf parents parents with their children in the first steps of language acquisition. Based on our longitudinal study (from 12 until 16 months of age) of three children, one deaf and two hearing, we analized different aspects of input: the use of sign language and speech together, the mechanisms to request attention, the use of interrogative utterances, and the phonology of signs. Our results support the hypothesis of universal features in the parents speech in all its modalities, oral or signed. These features show a parents' adaptation to children's limits and a parents' effort for bootstrapping, their babies in their own language.

Key words: Deaf. Motherese. Input. Sign language. Language acquisition



Este trabajo forma parte del proyecto "Adquisición de la lengua de signos en niños de la comunidad sorda", subvencionado por la Xunta de Galicia (XUGA 21105A96).


INTRODUCCIÓN

   Muchos investigadores del lenguaje infantil han insistido en que los adultos, cuando se comunican lingüísticamente con los bebés, en los primeros momentos de aparición del lenguaje, lo hacen de una manera especial (Snow, 1977; Garton y Pratt, 1991; Rivero, 1994). Se dice que el input, es decir, la información lingüística que reciben los niños cuando están empezando su primer lenguaje, tiene unas características especiales que tienen como objetivo mantener la atención del niño y facilitar la comprensión de los contenidos que se intentan transmitir.

   Las estrategias de adaptación de la lengua a las capacidades de los niños por parte de los adultos es una constante en todas las variedades lingüísticas y por lo tanto están presentes la lengua de signos. El denominado estilo de habla materno posee unas características generales semejantes aun cuando se manifieste en modalidades lingüísticas diferentes. Según diversas investigaciones (Reilly y Bellugi, 1996; Harris y cols., 1987; Kyle y Ackerman, 1987; Erting y cols., 1990; Spencer y Lederber, 1997) el estilo de habla materno no es exclusivo de lenguas orales sino que también se manifiesta en las distintas lenguas de signos, por lo que podríamos decir que se trata de una variedad universal (Masataka, 1992) que no depende del tipo de lengua que utilice una comunidad ni de sus convicciones culturales, sino que es un aspecto inherente al comportamiento humano.

   En este artículo presentamos una parte de nuestro estudio longitudinal que pretende reflejar los distintos mecanismos de los que se sirven los adultos sordos con sus hijos, en una modalidad lingüística como es la Lengua de Signos Española. Analizaremos también la utilización conjunta de la lengua oral y de la lengua de signos en el habla de los padres sordos cuando se comunican con sus hijos pequeños, ya sean sordos u oyentes. A partir de nuestros datos discutiremos: a) la presencia de un cierto "bilingüismo" (lengua de signos y lengua oral) en el habla de los padres como una estrategia adaptativa para permitir la comunicación en las dos modalidades cuando se dirigen a sus hijos oyentes, para potenciar la lectura labial, cuando se dirigen a sus hijos sordos, y para fortalecer la señal como medio de atraer la atención de los niños tanto oyentes como sordos; b) la importancia de los gestos de requerimiento de atención en la comunicación de los padres; c) el valor funcional de las producciones interrogativas en el primer lenguaje; y d) la adaptación estructural de las palabras de los padres a las capacidades de sus hijos.


ESTUDIO LONGITUDINAL

Métodos
Sujetos
   El presente trabajo se basa en el estudio longitudinal de tres niños, desde los 12 a los 16 meses. Dos de los sujetos (X y J) son oyentes, hijos de padres sordos, que conviven con familiares oyentes, por lo que aprenden simultáneamente lengua de signos y lengua oral. El tercer sujeto (I) es hijo de padres sordos y aprende sólo la lengua de signos española. Los tres sujetos han sido grabados en vídeo durante una hora una vez al mes, en situaciones de interacción natural con sus padres u otros miembros de su familia. Se hicieron transcripciones detalladas de las interacciones entre los adultos y los niños, utilizando dos sistemas simultáneamente.
   1. Chat (Childes): mediante el formato Chat es posible recoger las producciones realizadas por los participantes, así como el contexto en el que se producen. Hemos tenido que diseñar una adaptación del formato para poder registrar las producciones signadas de los participantes y así obtener la relación de términos que configuran el primer léxico en LSE utilizado en estos primeros contextos.
   2. HamNoSys: es un sistema de transcripción de la estructura formal del signo. Está formado por una serie de símbolos que representa las variantes de cada uno de los parámetros formativos del signo. Este sistema de transcripción posibilita la comparación parámetro a parámetro de las producciones de los niños y de los adultos y poder describir con minuciosidad la estructura formal (Prillwitz y cols, 1989).

   Análisis realizados
   a) En primer lugar hemos estudiado la modalidad (signos, oral) en la que se producen los enunciados que los adultos sordos dirigen a sus hijos. Todos los padres utilizan la lengua de signos, pero no en exclusiva, sino que muchas veces mezclan producciones orales, incluso en las díadas formadas por ambos participantes sordos. Esta situación de bilingüismo en el input lingüístico al que están expuestos los sujetos de nuestro estudio nos ha llevado a realizar un cómputo de las producciones emitidas en cada una de las dos lenguas, así como de aquellas en las que se mezclan ambos códigos.


Tabla 1. Distribución de las producciones totales de los padres de los niños, durante el pecantidad media de producciones de los cuatro niños (a los 16 y a los 20 meses) en emisiones de uno, dos o más elementos.


   b) En segundo lugar hemos analizados los mecanismos no lingüísticos de los que se sirven los adultos para comunicarse con sus hijos. Del elenco de gestos, expresiones faciales, elementos paralingüísticos en general, nos hemos detenido en el análisis pormenorizado del gesto que hemos denominado gesto de requerimiento de atención, mediante el cual el adulto sordo trata de introducir al niño en el acto comunicativo. De acuerdo con Erting y cols. (1990), las estrategias que los padres utilizan para captar la atención de los niños son el fundamento para establecer una comunicación satisfactoria.
   c) En tercer lugar hemos reparado en dos aspectos fundamentales de las producciones lingüísticas de los adultos, la función de los enunciados interrogativos y la estructura formal que poseen las unidades producidas en lengua de signos. En lo que concierne a este último consideramos importante estudiar si, como también ocurre en la lengua oral, el adulto adapta su lenguaje a las capacidades perceptivas y productivas de sus hijos, mediante procedimientos de elección de léxico, simplificaciones estructurales y repeticiones.

Resultados:

   Bilingüismo en el input lingüístico
   En la tabla 1 mostramos la distribución de las producciones de los padres clasificadas en tres categorías: a) Sólo en lengua oral: expresiones producidas exclusivamente en lengua oral. b) Sólo en lengua de signos: expresiones producidas exclusivamente en lengua de signos. c) Lengua oral más lengua de signos: expresiones en las que los padres utilizan simultáneamente ambas lenguas, aunque no siempre se da una correspondencia total entre ambas, sobre todo en lo que concierne a su estructura sintáctica.
   En la tabla 1 podemos apreciar la gran variabilidad existente entre los padres de nuestros sujetos. No obstante, se puede observar: a) Un alto porcentaje de uso de la lengua de signos, tanto en producciones sólo en lengua de signos como en producciones mixtas de lengua oral más lengua de signos. b) El porcentaje medio total de uso de sólo lengua de signos (44,87%) es muy similar al porcentaje medio total de uso de lengua oral más lengua de signos (44,04%). c) El porcentaje medio total de uso de sólo lengua oral es claramente inferior (11,09%), pero con grandes diferencias en los tres casos: el porcentaje de producción de los padres del niño sordo es de 2,42%, mientras que los porcentajes de producciones de los padres de los niños oyentes varían desde un 6,89% en X a un 24,25% en J.

   Gesto de requerimiento de atención
   En la tabla 2 se describen las frecuencias de producción del gesto de requerimiento de atención en relación al número de producciones gestuales totales.


 

   Como indican los resultados obtenidos en nuestro análisis, lo que hemos considerado gesto de requerimiento de atención es el mecanismo no lingüístico más frecuentemente empleado por los adultos sordos. Según nuestros datos las producciones de los adultos que pueden ser catalogadas como gesto de llamada de atención representan un 50% de todas sus producciones gestuales (gestos expresivos, [14] deícticos, referenciales). Este gesto es multiforme, ya que los adultos de nuestro estudio se valen de estrategias variadas para entablar la comunicación con sus hijos. Presentamos a continuación una relación de sus diferentes formas:
   -Tocan alguna parte del cuerpo del niño.
   -Aplauden.
   -Se aproximan al niño.
   -Manipulan objetos que posee alguno de los participantes en el acto de interacción.
   -Golpean la superficie en donde se está llevando a cabo la interacción (mesa, suelo...).
   -Soplan en la cara del niño.
   -Realizan el signo en el cuerpo del niño.
   -Alargan la producción signada.
   -Impiden al niño la realización de una acción que pueda suponer su distracción, etc.
   Estas formas no son exclusivas entre sí, sino que pueden aparecer conjuntamente. En la mayoría de los casos el gesto de requerimiento de atención va acompañado de producciones lingüísticas signadas. En algunos casos, por ejemplo, tocar alguna parte del cuerpo (especialmente el hombro, o el brazo), coinciden con las formas más estándar de requerir la atención de los adultos sordos, por lo cual podría ser considerado como una producción lingüística, es decir, un signo. Sin embargo, hemos optado por considerarla como una producción no lingüística al observar que no posee una estructura formal delimitada y, al establecer una comparación con lo que ocurre en la lengua oral en la que también existen mecanismos no lingüísticos para captar la atención de los interlocutores.

 

 

   Producciones lingüísticas interrogativas
   Para analizar algunas características del input, hemos considerado exclusivamente las producciones denominadas sólo lengua de signos (para el análisis de la estructura formal) y aquellas denominadas lengua oral más lengua de signos (para el análisis de la función de los enunciados interrogativos).
   Nos hemos centrado exclusivamente en los enunciados interrogativos, que se corresponden desde el punto de vista de su fuerza ilocucionaria con los actos de habla categorizados como "preguntas" por Ninio y cols. (Ninio, Snow, Pan y Rollins, 1994). Son utilizados por los padres para demandar de los niños el inicio, o la continuación de comportamiento lingüístico y su forma está acotada lingüísticamente con interrogativas iniciadas por elementos claves para provocar la respuesta (dónde, qué, cómo, etc.). No ha sido una elección arbitraria, sino que hemos observado que en este tipo de enunciados los códigos lengua oral más lengua de signos aparecen simultáneamente con independencia de que los niños sean oyentes o sordos. Parece como si los padres dieran a estos enunciados un valor preferente en cuanto a sus estrategias comunicativas y por lo tanto, que pusieran en ellos todo su empeño y todas sus capacidades lingüísticas (lengua oral y lengua de signos) para adentrar al niño en el lenguaje.
   Presentamos en tabla 3 la frecuencia de los enunciados interrogativos en relación con el número total de producciones. En ella podemos ver que los padres de dos de los niños, uno oyente (X) y otro sordo (I) utilizan preferentemente este tipo de enunciados (un 87,72% y 88,12% respectivamente). En cambio los del otro niño oyente (J) lo usan significativamente menos (36,50%).

   Todos los enunciados interrogativos se producen simultáneamente en lengua oral y lengua de signos. Hemos seleccionado una serie de ejemplos que permiten observar esta situación de uso simultáneo y que nos permiten clasificar los enunciados en diferentes tipos, según sea el peso de cada una de las lenguas en los mismos.

   Tipo A
   -Los adultos emiten en lengua oral una cláusula interrogativa con sentido completo, aunque usan la lengua de signos para emitir un único signo. Esta producción es la más habitual registrada en nuestro estudio.
   Ejemplos: [En los ejemplos ofrecemos las transcripciones de dos líneas: la principal, que recoge las emisiones en lengua oral de los padres (*MOT= madre; *FAT= padre), y la línea de glosa (%gls) que recoge la producción en lengua de signos].
   *MOT: cómo haces?
   %gls: CÓMO@nm
   *MOT: tío, cómo hace tío?
   %gls: TÍO

   Tipo B
   -Los adultos emiten una única palabra en lengua oral y producen en lengua de signos una cláusula con sentido completo. Nos hallaríamos en el caso inverso del ejemplo anterior. Este tipo de producción es minoritario en nuestro estudio, aunque hemos encontrado algún ejemplo:
   Ejemplos:
   *FAT: qué?
   %gls: QUÉ+ES/TECHOPNT
   *FAT: qué?
   %gls: PEGATINAPNT/QUÉ

   Tipo C
   -Los adultos realizan cláusulas en lengua de signos que representan una estructura sintáctica correcta. Al mismo tiempo emiten oralmente una traducción agramatical de la producción signada. La agramaticalidad la observamos en que la estructura sintáctica de la producción oral no es correcta, sino que está subordinada a la estructura de la lengua de signos. Este tipo es frecuente en las interacciones analizadas en nuestro estudio.
   Ejemplos:
   *FAT: guaguau dónde está?
   %gls: PERRO/DÓNDE@nm
   *MOT: dónde está tu hermana Noemia dónde está?
   %gls: HERMANA[/] HERMANA/NOEMIA/DÓNDE/ESTÁ

   Tipo D
   Los adultos emiten simultáneamente enunciados en ambas lenguas con estructura sintáctica correcta en cada una de ellas.
   Ejemplo:
   *MOT: cómo hace popó?
   %gls: XACOBEPNT/YY+POPÓ/XACOBEPNT

   Estructura formal de las primeras palabras del input

   La estructura formal la hemos analizado en el léxico elegido por los adultos en las interacciones con sus hijos y demuestra rasgos de adaptabilidad a las capacidades anatómicas de los niños. Hemos seguido la teoría de Boyes?Braem (1990), según la cual las configuraciones básicas que adquieren los niños en primer lugar tienen una estrecha relación con el desarrollo motor de éstos (configuraciones A, S, L. bO, G, 5, C). Debemos afirmar que el primer léxico infantil se compone de parámetros accesibles a su destreza motriz de los brazos y manos: las configuraciones más numerosas son las que implican una apertura y cerrazón total de la mano (puño -A- y mano extendida -5-), la localización más numerosa en el primer léxico es la que corresponde a la parte que se extiende desde los hombros hasta la frente, destacando algunas zonas particulares de la cara (frente y boca) y el movimiento de este primer léxico es el recto que implica una destreza básica en el movimiento del brazo (Juncos y cols., 1996). Estos resultados no son fortuitos ni casuales, sino que analizando en nuestro estudio el léxico elegido como input lingüístico por los adultos observamos que posee estas características con índices semejantes a los encontrados en los niños (Juncos y cols, 1997).
   En la figura 1 se muestra que en el 80,14% de los signos utilizados por los padres de nuestro estudio aparecen las configuraciones básicas (puño cerrado -A y S-, mano extendida -5-, mano estirada -B-, índice extendido -L y G-). Sólo un 19,86% contiene algunas de las configuraciones más complejas.

 

Figura 1. Frecuencias (en porcentajes) de las configuraciones de los signos producidos por adultos cuando se dirigen a los niños. En cada celda se indica el número de apariciones. Se incluye la representación según el HamNoSys y entre paréntesis la nomenclatura de Stokoe.

 

DISCUSIÓN

   Las estrategias de las que se sirven los adultos sordos para construir el adecuado contexto interactivo con sus hijos se caracterizan por pertenecer a ámbitos comunicativos diferentes (lingüístico y gestual), al igual que ocurre en procesos de adquisición de la lengua oral. En ocasiones la frontera entre ambos sistemas comunicativos es difusa debido a que la lengua de signos es una modalidad lingüística visual?manual. Lo que debemos destacar es que en las interacciones que hemos analizado el hecho de captar la atención del niño es el punto de arranque para que la comunicación entre padres e hijos sea satisfactoria.
   Algunos estudiosos de los estilos de habla empleados por los adultos en la lengua de signos han elaborado, a modo de sumario, las características más notables de estos. Así, trabajos como los de Erting y cols. (1990) sobre la ASL, o el de Masataka (1992) sobre la lengua de signos japonesa sostienen que los adultos sordos con sus hijos producen signos más largos, más lentos, con movimientos más exagerados y con múltiples repeticiones rítmicas. Todas estas estrategias utilizadas por los padres tienen como función principal la de captar la atención visual y el interés de los niños y adaptarse a sus posibilidades perceptivas y motrices.
   En nuestro estudio longitudinal (Juncos y cols., 1998) hemos observado cómo los padres amplían el número de estrategias contempladas por los autores anteriores, por ejemplo realizan producciones en lengua de signos cambiando la localización, acercando el signo al cuerpo del niño o realizándolo sobre un objeto. Discutiremos ahora algunas de ellas y que se manifiestan en los datos que acabamos de presentar.
   En primer lugar las producciones simultáneas en la lengua oral y en la lengua de signos se justificaría en dos de nuestros sujetos (X y J) porque son oyentes y sus padres tienen en cuenta este hecho en sus interacciones para fomentar la adquisición de ambas lenguas. En el caso del sujeto sordo (I) hemos considerado que el resto auditivo de la madre los justificaría quizá el constante uso de la lengua oral, pero también el padre utiliza bastante (19,23%) estas producciones. Creemos que el uso simultáneo de ambas lenguas en esta primera fase del desarrollo lingüístico de los niños es una estrategia de los padres para: 1) llamar la atención de los niños con todos los recursos posibles, vocales y corporales, 2) para adaptarse a las condiciones de los hijos oyentes, y 3) para iniciar la lectura labial en el caso de los hijos sordos.
   El gesto de requerimiento de atención es un patrón comunicativo básico y que en los padres sordos se hace predominante para poder iniciar y mantener la comunicación con sus hijos e iniciarlos en el lenguaje en este período evolutivo. Junto a este patrón también los padres utilizan con mucha frecuencia los enunciados interrogativos, para obtener respuestas lingüísticas de sus hijos. Junto a los deícticos (Juncos y cols., 1998b) constituyen la forma de iniciar a los niños en el primer lenguaje constituido por enunciados de un elemento.
   Las adaptaciones que los adultos realizan al elegir el léxico con el que se comunican con sus hijos, desde el punto de vista estructural son el resultado de procesos de simplificación similares a los procesos fonológicos señalados por Ingram (1983). Parece que estos procesos son características universales en la estructura fonológica o viso-motriz del lenguaje de los padres a sus hijos pequeños. Los padres sordos escogen signos que posean unos parámetros formativos acordes al desarrollo anatómico de los niños y a sus destrezas motoras o simplifican aquellos cuya estructura es demasiado compleja.
   Para finalizar debemos considerar que los resultados aquí presentados son sólo una pequeña muestra sobre el estudio de la comunicación y el lenguaje de los padres sordos a sus hijos. Los comentarios sobre las características generales del input, en el caso de la Lengua de Signos Española, han de ser tomados como opiniones iniciales, basadas teóricamente en estudios pragmáticos y lingüísticos en las lenguas orales, que deberán ser contrastadas y confirmadas con estudios posteriores.


BIBLIOGRAFÍA

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