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¿Cuándo una palabra es una palabra?. Criterios de identificación en la adquisición de LSE (lengua de signos española).


Onésimo Juncos; Rosa M. Rivas; Elvira López; M. Teresa López; Andrés Caamaño; Feliciano Sola; Pilar Fernandez; M. José Justo y César Reigosa.

Arriba Abajo 1. RESUMEN

   Uno de los problemas en la investigación sobre la adquisición temprana de la lengua de signos consiste en determinar cuando una unidad de expresión comunicativa es considerada una "palabra", y se diferencia de un movimiento o gesto comunicativo. Esta dificultad está presente en la contrastación de la hipótesis sobre la ventaja de la modalidad quinésica de las lenguas de signos sobre la modalidad articulatoria de las lenguas habladas en el inicio del lenguaje. En esta comunicación se presentan criterios, basados en la estructura y en el contexto, que nos permitan distinguir las primeras palabras en la lengua de signos española. Los criterios han sido establecidos a partir de un estudio longitudinal sobre el desarrollo del lenguaje de dos niños (seguidos a partir de 0;11): un niño oyente, hijo de padres sordos, que aprende simultaneamente LSE y castellano, y un niño sordo, hijo de padres sordos que aprende solo LSE.



Arriba Abajo 2. INTRODUCCIÓN

   Los estudios longitudinales realizados por Folven y Bonvillian (1991) y Bonvillian y Folven (1993) sobre un grupo de 22 niños aprendiendo lengua de signos americana concluyeron que: los niños aprenden las primeras palabras en lengua de signos de forma más precoz que los niños que aprenden lengua oral, debido a que la motricidad viso-manual madura antes en los niños que la motricidad oro-fonatoria (Bay, 1975; Curtiss, 1981; Sperling, 1978); que las primeras palabras, al igual que en lengua oral (Barret, 1991; Dromi, 1987) son de tipo expresivo, no referencial, usadas en contextos restrictivos, como imitaciones o formando parte de rutinas; que hay grandes diferencias individuales que se reducen a lo largo del segundo año de vida.

   La ventaja de la modalidad manual (también destacada por Meier y Newport, 1990) para la aparición de las primeras palabras en lengua de signos tiene que ser contrastada a través de otros estudios longitudinales de niños sordos, pero también de niños oyentes bilingües que aprenden simultáneamente la lengua oral y la de signos. Se han de resolver, además, otros problemas metodológicos importantes como es la forma de recoger los datos, el tipo de interacción, y, especialmente, los criterios para decidir cuando una emisión en lengua de signos ha de ser considerada una palabra. En un estudio reciente, Vihman y Mccune (1994) han replanteado este debate con referencia a la lengua oral (Bates y col., 1978; Bloom, 1991; Ingram, 1988; Nelson, 1973) y han propuesto diez criterios para identificar una expresión infantil como una palabra. Estos criterios afectan al contexto y a la forma de las expresiones y permiten calificar las emisiones infantiles en +palabra o -palabra según la mayor o menor variedad de contextos en que es usada y según la mayor o menor identidad fonética con la palabra adulta correspondiente.

   Determinar cuando una emisión infantil en lengua de signos es una palabra es más difícil que en la lengua oral porque las palabras en lengua de signos se producen en un continuo que va desde el gesto (corporal, manual y facial) al signo (Kendom, 1988; McNeill, 1993), de tal manera que muchos de los primeros signos infantiles tienen un gran parecido con movimientos, acciones o gestos extralingüísticos (Petitto, 1989).

   Los objetivos del presente trabajo son: 1) contribuir al avance en el estudio de la adquisición de la lengua de signos española (LSE) con el establecimiento de unos criterios para la identificación de palabras, que tienen como base los establecidos por Vihman y Mccunne para la lengua oral, y se los hemos aplicado, para su contrastación, en el análisis de las primeras palabras en nuestro proyecto de investigación sobre la adquisición de la LSE; 2) contribuir a resolver el problema de la transcripción y análisis de las primeras palabras en lengua de signos; y 3) contrastar la hipótesis de la precocidad en la adquisición de la lengua de signos.


          2.1. Criterios

   Los criterios definidos se refieren a la forma de las expresiones, y a la utilización en contexto, que delimita su intencionalidad comunicativa o referencial, es decir, su función.


          Forma

   Para que una expresión en lengua de signos española sea considerada una palabra tiene que tener una estructura estable y similar a la palabra correspondiente en el habla del adulto. La forma viene definida por los párametros formativos quinésicos (Rodríguez, 1992, Stokoe, 1960). La lengua de signos adulta se estructura en base a 6 parámetros (Rodríguez, 1992, p. 172): 1) configuración de la mano (queirema), 2) lugar de articulación (toponema), 3) movimiento de la mano (kinema), 4) dirección del movimiento de la mano (kineprosema), 5) orientación de la mano (queirotropema) y 6) componente no manual (prosoponema): expresión corporal y facial. Una expresión infantil será considerada +palabra o -palabra según contenga o no los 6 parámetros básicos. Para el análisis se dará un puntuación de 0, 1, 2 a cada parámetro según exista ninguna similitud (0), alguna similitud (1) o total similitud (2) con la palabra adulta correspondiente. Por lo tanto, según la forma, la puntuación máxima y óptima de una expresión para ser considerada palabra será de 12 puntos.


          Función

   Los criterios se basan en el uso en contexto de las diferentes expresiones. Hemos utilizado como criterio de productividad la aparición de un ejemplo de la forma requerida, porque consideramos que aumentar el número de veces de aparición de una expresión podría ser un criterio demasiado conservador en una muestra tan pequeña (Bloom, 1991). Una expresión será considerada +palabra o -palabra según cumpla o no los cuatro criterios siguientes:

  1. La expresión tiene lugar en un contexto que sugiere que la expresión es una palabra con un significado determinado y no otro. Se produce al menos una vez y en imitación.
  2. La expresión tiene lugar en un contexto determinado con un uso determinado. Se produce al menos una vez y no en imitación.
  3. La expresión se produce en un contexto determinado con un uso determinado. Se produce espontáneamente más de una vez.
  4. La expresión se produce en diferentes contextos y con usos diferentes.

   La puntuación máxima y óptima de una expresión para ser considerada palabra desde el punto de vista funcional es de 4 puntos.

   Se excluyen de esta clasificación las expresiones deícticas del niño, ya que en el momento de las primeras palabras, los movimientos de señalar con el dedo (las primeras deixis) pueden ser consideradas gestos y no palabras. También se excluyen expresiones formularias como "adiós" que pueden ser consideradas como gestos.


ArribaAbajo3. MÉTODOS

   Este estudio está centrado en dos niños: uno, "Xacobe", es oyente, hijo de padres sordos, con una hermana mayor oyente que aprende simultáneamente lengua de signos española y lengua oral (castellano); otro "Iván", es sordo, hijo de padres sordos que aprende solo lengua de signos española. Los dos niños fueron grabados en video una vez al mes a partir de los 11 meses de edad, en situaciones de interacción natural con los padres u otros miembros de la familia. Se hicieron transcripciones detalladas de todas las expresiones de los niños y de los adultos, por dos investigadores, uno oyente y otro sordo, conocedores de la lengua de signos. Para el estudio de la forma de las primeras palabras se utilizó el sistema de transcripción de Hamburgo, HamNoSys, versión 2.0 (Prillwitz y cols. 1989), que permite analizar las expresiones

Representación 
		de la producción de "agua" y transcripción utilizando el HamNoSys, versión 2.0.
Figura nº 1: Representación de la producción de "agua" y transcripción utilizando el HamNoSys, versión 2.0.

en sus diferentes parámetros. En la Figura 1 puede verse, a manera de ejemplo, la transcripción de la palabra "agua", en su producción por la madre y por el niño respectivamente. En la Figura 2, puede verse la explicación de la transcripción correspondiente a la madre. Las expresiones fueron codificadas y clasificadas como gestos comunicativos o como signos (palabras en lengua oral o palabras en lengua de signos) siguiendo los criterios establecidos. Posteriormente, las codificaciones fueron discutidas por todo el equipo de investigación (compuesto de oyentes, sordos e intérpretes) y se redefinieron los criterios para cada caso.

Explicación de la transcripción de 
		"agua" con sus parámetros correspondientes.
Figura nº 2: Explicación de la transcripción de "agua" con sus parámetros correspondientes.


ArribaAbajo4. RESULTADOS

   Presentamos aquí los resultados obtenidos en una de las sesiones analizadas para cada niño y que se corresponden con la edad de 12 meses. En la Tabla 1 aparece cada palabra con la puntuación correspondiente en los diferentes parámetros que las componen. Las palabras "llueve", "luz", "tío" y "agua" solo aparecen en imitación, por lo tanto solo puntuan 1 en cuanto a la función. La palabra "tonto" aparece una vez de forma espontánea para llamar a su padrino, putuando 2 en funcionalidad.

Tabla nº 1. Puntuaciones de las cinco palabras que aparecieron en los dos niños a los doce meses. "Llueve" pertenece a Iván y las otras cuatro a Xacobe
Puntuaciones de las cinco palabras que aparecieron en los 
		
dos niños a los doce 
meses. "Llueve" pertenece a Iván y las otras cuatro a Xacobe

   En Ivan hemos encontrado solo una expresión que pueda ser considerada como palabra en lengua de signos: "llueve". Se produce siempre en imitación, es decir va siempre precedida de la palabra correspondiente de la madre. Iván produce otra expresión relacionada con la palabra "conejo". Tiene lugar en el juego con unos animales de juguete, durante el cual la madre acompaña la palabra de movimientos de hombros relacionados con la actividad del conejo. En su producción el niño imita solamente los movimientos de hombros de la madre y no la configuración manual. Es decir imita el gesto paralingüístico que la madre realiza para resaltar el movimiento del conejo (cumpliendo la misma función que una honomatopeya o gesto en el lenguaje oral para señalar el grito o movimiento de los animales). Se producen también espontáneamente expresiones formularias como "adiós" en diferentes contextos.

   Las palabras producidas por Xacobe en lengua de signos son: "luz", "tío", "tonto", "agua". En lengua oral produce "aba/abua" (agua) varias veces de forma espontánea.

   La palabra "luz" se produce varias veces en imitación, y siempre con la estructura formal correcta en cuanto a la configuración, posición y movimiento, pero con falta de precisión. La palabra tio se produce correctamente en imitación. "Tonto" se constituye como una palabra idiosincrática para nombrar a su padrino. El signo se forma en base a los parámetros componentes de "padrino" y "tonto", porque las primeras veces que los padres se refieren a padrino le llaman también tonto. Se produce en imitación y de forma espontánea para nombrar a su padrino. Aparece también una expresión formularia "culo" que es un gesto con la mano para indicar que le darán en el culo si no se porta bien. Lo utiliza en imitación y de forma espontánea.



ArribaAbajo5. DISCUSIÓN

   Podemos considerar las palabras como el inicio de las palabras o protopalabras. Se producen en contextos muy limitados y ligados a rutinas familiares de interacción. Decimos palabras iniciales porque, aunque cumplen los criterios básicos de forma, los criterios de intencionalidad y contexto solo se cumplen parcialmente, porque la mayoría de las mismas se producen en imitación o en contextos restringidos.

   La estructura formal de las palabras infantiles parece constituirse en base a los parámetros: configuración de la mano, lugar de articulación, movimiento aunque falta precisión en todos ellos. La dirección del movimiento de la mano, la orientación de la mano y los componentes no-manuales son parámetros menos considerados por los niños. La precisión de las configuraciones depende de la complejidad del modelo adulto, teniendo mejor puntuaciones en las configuraciones más simples. Las configuraciones que aparecen en estas primeras palabras son puño, mano estirada y pulgar separado. La evolución de la estructura de las palabras a partir de los 12 meses nos permitirá comprobar la adquisición de los diferentes parámetros y relacionarla con el desarrollo perceptivo y motriz de los niños.

   Nuestros datos referidos a las primeras palabras producidas a los 12 meses por el niño bilingüe, apoyan la hipótesis de la precocidad de aparición de la lengua de signos. Xacobe, produce cuatro palabras en lengua de signos y solo una en lengua oral. Son datos que necesitamos ampliar con el estudio longitudinal de Xacobe.

   El método de transcripción de Hamburgo ha resultado útil en el estudio de las primeras palabras, porque proporciona un sistema análisis de los diferentes parámetros y de sus variaciones. Su implementación en ordenador facilita el trabajo de transcripción y permite construir una base de datos que recoja lo más fielmente posible la estructura formal de las primeras expresiones. Es discutible su utilidad en etapas posteriores del desarrollo debido a la complejidad de las expresiones. No obstante seguiremos usándolo en trabajos posteriores para comprobar su eficacia.





ArribaReferencias Bibliográficas

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