|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Programa de Postgrado en Comunicación y Semiótica Pontifícia Universidade Católica de São Paulo El estudio de problemas de
significación musical se realiza en diferentes culturas casi desde hace
tanto tiempo cuanto la propia práctica de la música. Una
perspectiva milenaria evocaría al menos las normas
cosmo-político-musicales establecidas por los chinos; en India, el
sistema musical basado en las estructuras de
ragas y
talas, la teoría estética de
rasa (a los que se asocian
ragas y
talas) y la mitología y
cosmología
Un punto de vista más próximo a la cultura occidental remitiría a las ideas relativas a música y educación social en la Grecia clásica y sus desdoblamientos medievales. Aún en la música europea, pocos períodos han sido más fértiles en especulación y práctica musical, concurriendo con la significación explícita, que el Barroco y el Romanticismo. En el primero, a través de la doctrina de los afectos, y en el segundo, con la música programática y la obra de arte total wagneriana. En realidad, la ópera ha sido desde siempre un vehículo de representaciones musicales, realizadas en diversos sistemas de acuerdo con los períodos estilísticos y las opciones estéticas de los compositores. Sin embargo, solamente a partir de la segunda mitad del siglo XX surgieron estudios de significación musical pautados por la semiótica, en sus diversas líneas e interpretaciones. Las dificultades y deficiencias de los primeros estudios llevaron a una constante búsqueda de métodos y estrategias adecuadas a los diversos problemas relacionados con la significación en música. Tanto la semiótica de vertiente lingüística (semiología) como el estructuralismo fueron y siguen siendo explorados en este sentido. Algunas teorías han sido formuladas, siendo las más conocidas la semiología musical de Jean Jacques Nattiez (1975, 1990) y el enfoque greimasiano de Eero Tarasti (1994). Además, en los últimos cinco años ha habido un crecimiento en la aplicación de la teoría general del signo desarrollada por el filósofo, lógico y científico norteamericano Charles Sanders Peirce (1839-1914) a análisis musicales. En especial, los escritos de David Lidov (1986, 1987), Robert Hatten (1994) y William Dougherty (1993, 1994) muestran que enfoques como éstos, correctamente organizados en ambos contextos, musicales y semióticos, tienen un poder analítico bastante grande para el entendimiento de cuestiones de significación musical. En este artículo presentaré la estructura de una teoría semiótica de la música que he desarrollado progresivamente (Martínez, 1991, 1992, 1994, 1996), y que ha sido integralmente demostrada en mi tesis doctoral, Semiosis in Hindustani Music, aprobada por la Universidad de Helsinki, en mayo de 1997 (publicada por el International Semiotics Institute).
1. EL SIGNO Y LA
SEMIOSIS MUSICAL
Para Peirce, los fenómenos, correspondan o no a la realidad, pueden ser comprendidos a través de las Categorías Universales: 1. primeridad, 2. segundidad, 3. terceridad (véase Peirce, 1992: 242-279 o CP 1.355-368)27. En un texto de mediados de 1888, escrito probablemente para una conferencia irónicamente denominada Trichotomic, Peirce describe de modo simple las tres categorías: «Primero es el comenzar, aquello que es nuevo, original, espontáneo, libre. Segundo es aquello que es determinado, terminado, concluido, correlativo, objeto, necesitado, reactivo. Tercero es el medio, el convertirse, desarrollar, generar» (Peirce, 1992: 280). Así, primeridad corresponde al dato cualitativo y singular del fenómeno, siendo mónada. El acaso es siempre una primeridad. En una consciencia, constituye meramente cualidades de sentimiento. La segundidad está presente en toda acción y reacción como causación efectiva. Su aspecto lógico es diádico, en una consciencia, por ejemplo, se revela cómo las ideas de ego y no-ego, o sensación (del) exterior. La terceridad es mediación, hábito o ley, no de una forma estática o rígida, sino como proceso de crecimiento. Lógicamente la terceridad se caracteriza por relaciones triádicas. En la consciencia se manifiesta como generalización, síntesis, aprendizaje o pensamiento, que ocurre siempre a través de signos. Es de suma importancia comprender que las categorías universales no son compartimentos estancos. Ellas se relacionan según el siguiente principio lógico: la primeridad es independiente; la segundidad incluye la primeridad; y la terceridad engloba la secundidad y, consecuentemente, la primeridad. A partir de las categorías
fenoménicas, se puede inferir que todos los fenómenos musicales
(aquello que se presenta a la mente como música)28 puede constituirse en: 1. meras
cualidades acústicas (primeridad); 2. como existentes individuales
(segundidad); o 3. como hábitos, leyes o signos (terceridad). Las
categorías de Peirce posibilitan muchas otras clasificaciones de
fenómenos musicales, cada una relativa a un determinado punto de vista.
Esto ocurre, obviamente, por el hecho de que
De acuerdo con Peirce, el pensamiento sólo es posible mediante signos (véase CP 1.538, 4.551, 5.253). Esta noción se extiende evidentemente a la música. Un signo musical puede ser un sistema, una composición o su ejecución, una forma, un elemento interno a esa forma; o aun, un estilo, un compositor, un músico o su instrumento, y así sucesivamente. De cualquier modo, según Peirce, el proceso de significación ocurre por la relación triádica de un signo y el objeto que él representa para un interpretante que, en el caso de la música, es otro signo desarrollado en la mente del oyente, músico, compositor, analista o crítico (véase figura l). La semiosis musical, o el proceso de significación en música, puede ser estudiada en sus relaciones entre signo, objeto e interpretante, cuando entonces la clasificación de los signos se transforma en un instrumento de análisis.
Cualquier cosa, de naturaleza acústica o no, puede ser un signo musical, desde que esté relacionada con algún tipo de semiosis musical. La primera serie de signos musicales se sitúa, naturalmente, en el dominio de los fenómenos acústicos. Pero hay otras posibilidades, como partituras, grabaciones, instrumentos, culturas musicales, etc. De forma general, este artículo enfocará los signos musicales acústicos; sin que, sin embargo, estén aislados de los elementos no-acústicos del universo musical. La estructura del signo y la naturaleza de su acción, o semiosis, se desdobla en la clasificación de los signos. Peirce la ha pensado, en 1903, en tres tricotomías (CP 2.243). Se trata de las relaciones básicas entre los tres correlativos de la semiosis: el signo en relación consigo mismo, el signo en relación con su objeto, y el signo en relación con su interpretante. Cada tricotomía da origen a tres tipos de signos (CP 2.244-252) y su combinación lógica proporciona diez clases de signos (CP 2.254-263). En la Tabla 1, se puede verificar cómo las tricotomías básicas están relacionadas con los conceptos de signo, objeto e interpretante, estando sometidas a la arquitectura lógica de la primeridad, segundidad y terceridad: Tabla 1 - Tricotomías peirceanas
Se podría probar una
ejemplificación musical simple de esos nueve tipos de signos. Para la
primera tricotomía, el signo en relación consigo mismo:
cualisigno, una cualidad, por ej., un timbre; sinsigno, un existente
individual, por ej., una ejecución de la
Sinfonía Fantástica de
Berlioz; legisigno, una ley o convención, por ej., la forma sonata. Para
la segunda tricotomía, el signo en relación con su objeto: icono,
un signo que representa su objeto por el hecho de que, en sí mismo,
posee cualidades semejantes a él, por ej., los cantos de pájaros
en la
Escena 1. unto al arroyo de la
Sinfonía Pastoral de Beethoven;
índice, un signo que representa su objeto por el hecho de que se
relaciona dinámicamente con él, por ej., un solo de
sitar como signo de la música de
India; símbolo, un signo que será interpretado como
refiriéndose a su objeto meramente debido a un hábito o
convención, por ej., un himno
2. TAMBORES DE
PAPUA-NUEVA GUINEA, UN EJEMPLO
Sin embargo, la multiplicidad de la semiosis musical no puede ser evaluada brevemente. Signo, objeto e interpretante se imbrican en relaciones e interrelaciones. Considere el Ejemplo 1. En él, el aspecto material del signo ya está bastante formalizado por la notación musical. Su ejecución, en un instrumento cualquiera, produce un cierto aspecto acústico. En realidad, ésta sería apenas una de las diversas posibilidades de interpretación que la notación musical ofrece. Tanto la configuración gráfica como la acústica son signos. Hay una amplia gama de posibles interpretantes para esos signos que, por su lado, se refieren diferentemente a sus posibles objetos. Es necesario estudiar caso a caso, de acuerdo con los diversos puntos de vista. Ejemplo 1 (Papua-Nueva Guinea, de la cultura Nor-Papua. Schmidt in Schneider, 1957: 82)
Lo que se ofrece primero a los
oídos es la realización acústica. En el Ejemplo 1, en su
tonalidad (es decir, sin ninguna otra referencia a cualquier objeto,
considerándose apenas sus propias cualidades timbrísticas y
rítmicas), aquello que aflora es su materialidad musical. Para un oyente
que desconozca, o que sea capaz de abstraer el origen y la organización
musical del Ejemplo 1, es decir, concentrarse en la
Para un etnomusicólogo, o para un aficionado a world music, o para quien quiera que comprenda que el Ejemplo 1 es una manifestación de la cultura de los Nor-Papua de Papua-Nueva Guinea, el signo será un índice en relación con su objeto, en esa cultura en particular. Ambos constituyen existentes de hecho, la ejecución del Ejemplo 1 (signo) se relaciona con los Nor-Papua (objeto) de manera factual. Una cultura y sus determinaciones históricas, geográficas, antropológicas, etc., determinando un signo musical, el índice genuino es el resultado de una relación de causa y efecto, o mejor, de acción y reacción; sin embargo, esa relación no es una segundidad pura, porque ella está vinculada a un tercero, un significado, el interpretante del índice. La notación musical resulta de investigación en campo, posiblemente de una grabación in loco29. Su interpretante será un dicente, constatando la relación dinámica entre signo y objeto. Ahora, tómese un individuo de aquella cultura, familiarizado con el significado convencional del signo, como invitación para fumar tabaco (de acuerdo con Schmidt en Schneider, 1957: 82). Aquí, el signo se refiere a su objeto (la invitación) no en relación con su materialidad acústica, ni por el hecho de ser un índice de los Nor-Papua, pero debido a una relación establecida por hábito. Desde este punto de vista, es un legisigno. En relación con su objeto, un símbolo. Su interpretante de facto (dinámico) podría ser del tipo emocional (una sensación de euforia, por ejemplo), energético (la actitud de dirigirse a la aldea que ha emitido el símbolo) o lógico (un silogismo como si hay invitación, habrá un ritual o una fiesta). En este último caso, el signo interpretante sería un argumento. Se debe notar que cada
situación semiótica destacada anteriormente es una complejidad
dependiente de muchos factores y puntos de vista. Las diversas modalidades de
semiosis, en un caso concreto, no están
3. CAMPOS DE
INVESTIGACIÓN SEMIÓTICA
La teoría semiótica de
la música que propongo abarca tres campos interrelacionados de
investigación:
1. Semiosis Musical Intrínseca, o
el estudio del signo musical consigo mismo. En este campo se trabaja con la
significación musical interna. Se trata de la semiótica de la
materialidad musical. La semiosis intrínseca abarca el problema de las
cualidades musicales, la realización de obras y estructuras musicales, y
los hábitos de organización en la música, tales como
sistemas musicales, estilos y escuelas.
2. Referencia Musical, o el estudio de
los signos musicales relacionados con sus posibles objetos. Se trata
aquí de la investigación de las representaciones musicales de una
variedad de objetos acústicos o no acústicos. Las principales
cuestiones de este campo incluyen: cómo un signo musical se refiere a su
objeto, los posibles objetos representados por la música y sus modos de
existencia, las posibles relaciones entre un objeto y la manera como lo
representa el signo.
3. Interpretación Musical, o el
estudio de los signos musicales relacionados con sus interpretantes. En este
campo se investiga la acción de los signos musicales en una mente
potencial o existente. Las cuestiones de interpretación musical pueden
ser divididas en tres subcampos: (3.1) percepción musical; (3.2)
ejecución; y (3.3), subdividido en inteligencia musical y
composición. La inteligencia musical abarca análisis,
crítica, educación, teoría de la música y
semiótica musicales. En mi tesis doctoral (Martínez, 1997), esta
teoría ha sido aplicada a una variedad de aspectos de la música
clásica del norte de India, en especial a la teoría
estética que fundamenta los
ragas, la teoría de la esencia
estética o
rasa en sánscrito. Así, la
música
3.1. Semiosis musical
intrínseca
Vamos a considerar, dentro de esta estructura teórica, posibles capas de significación musical. En el campo de la semiosis musical intrínseca, antes de nada, cada obra o su realización presenta cualidades musicales peculiares. Se trata aquí no sólo de las cualidades timbrísticas, rítmicas y melódicas, sino también de la cualidad musical general que un cierto signo puede tener. Las diferentes maneras de utilizar la voz humana en las diversas músicas del planeta son una referencia inequívoca de la variedad de cualidades musicales posibles. De hecho, la voz produce cualidades únicas, explícitas si pensamos en los juegos vocales Inuit, en el bel canto, en el khayal del norte de India, en el teatro no japonés, o en las canciones de los trovadores africanos griot; cualidades que constituyen ejemplos de cualisignos musicales. Por otro lado, la música significa en la relación de sus formas y estructuras con la realización de éstas en la composición, en la ejecución o en la improvisación. Formas y estructuras, hábitos musicales de organización, son comprendidas semióticamente como legisignos; mientras que sus realizaciones, ejecuciones de formas y de obras, constituyen sinsignos, existentes musicales. De esta forma, la cadencia tonal clásica, por ejemplo, se manifiesta efectivamente en todas las músicas que hacen uso de ella. 3.2. Referencia
musical
El campo de la referencia musical,
estudiando las relaciones entre signo y objeto, revela la capacidad de la
música en representar una gran variedad de objetos acústicos y no
acústicos. La música significa en varios niveles y el más
fundamental es aquel en que signo y objeto presentan una relación de
identidad, se trata de la idea de icono puro. La música posee una
capacidad de significación autónoma tan grande que algunos
estetas, como Eduard Hanslick (1989: 61), y compositores, como Pierre Boulez
3.3.
Interpretación musical
Toda la música es un
complejo semiótico que puede ser estudiado a partir de diversos puntos
de vista. Los campos de investigación musical
El campo de la
interpretación musical constituye un grupo de disciplinas
interrelacionadas (véase Tabla 2). La percepción (y la
cognición), la ejecución, la inteligencia y la composición
son formas de interpretantes musicales porque son el resultado de la semiosis
de facto. La percepción es -obviamente- el punto inicial del proceso
efectivo de generación de interpretantes musicales. En primer lugar, la
percepción y la cognición son seguramente esenciales en el
proceso de formación de una mente musical. En segundo lugar, la semiosis
musical se origina en la percepción, pues es a través de la
participación de una mente por lo que la música es disfrutada,
realizada, concebida, transformada, ejecutada, enseñada y compuesta. He
dividido el subcampo
La ejecución30 es una forma de interpretante musical al mismo tiempo necesario y complementar a la percepción, pues trata de la efectivación de signos musicales. Hay un componente de fuerza bruta -segundidad, o causación eficiente- en la ejecución, el impacto físico que causa la vibración sonora de los instrumentos. Pero la ejecución no es meramente pura fuerza bruta, pues existen -casi siempre- principios inteligentes controlando los impulsos psicomotores o los artefactos electroacústicos que produce la música. Se trata de formas de causación final -terceridad- que rigen los procesos de causación eficiente (véase CP 1.211-212). El subcampo de la ejecución musical puede ser dividido en: realización orientada en aspectos musicales, realización orientada en aspectos funcionales y realización orientada en aspectos representativos. El tercer subcampo de la
interpretación musical está compuesto por las áreas de la
inteligencia musical y de la composición. La inteligencia musical
consiste en las formas científicas de pensar la música.
Diría que la musicología, en su sentido más amplio,
está inserta en este subcampo. En su epistemología, es necesario
considerar que el universo musical, como también el universo
físico y mental, está en estado continuo de expansión.
Así, la verdad que puede ser establecida por las ciencias de la
inteligencia musical constituye verdades transitorias, pues el proceso de
investigación musical es abierto, continuo e infinito. Cualquier
investigación musical es necesariamente semiótica, pues el
único modo de conocer la realidad es a través de los signos y de
la semiosis. Del modo como ha sido entendido por Peirce, las formas
lógicamente más elevadas de semiosis, el pensamiento racional y
simbólico, se caracterizan por la continuidad: la traducción de
un signo a otro, mejor desarrollado. Este proceso no es nada más que el
desdoblar de los interpretantes. He subdividido este subcampo en tres
áreas: estética musical, o el estudio de lo que es admirable en
música; pragmática musical, el estudio de los aspectos
prácticos de la música; y semiótica musical, la disciplina
que estamos ejerciendo en este momento.
Finalmente, la composición31 constituye un sub-campo paralelo a la inteligencia musical. Una clasificación semiótica de las composiciones puede ser establecida en tres tipos: música absoluta, en donde el signo musical no hace ninguna referencia a un objeto que no sea su propia materialidad musical; música funcional, en donde existe una relación dinámica de la música con alguna otra cosa o estructura semiótica; y música representativa, en la que signos musicales a través de procedimientos icónicos, indiciales y/o simbólicos hacen referencia a fenómenos acústicos y no-acústicos. La estructura aquí propuesta de una teoría semiótica de la música, abarca -como es evidente- todo el ámbito del pensamiento musical, proponiendo una clasificación que, lejos de ser rígida y dogmática, pretende ser flexible y en constante actualización. En la apreciación de esta teoría es importante recordar que, como un laberinto multidimensional, los diversos campos y subcampos se sobreponen e interactúan de acuerdo con la lógica de los relativos, que puede ser sintetizada por la fórmula: {[(1) 2] 3}. Finalmente, es necesario resaltar el principio epistemológico que comparto; a saber, esta teoría, por más completa que sea, asumirá siempre configuraciones particulares en cada aplicación que se haga de sus principios. De hecho, la ciencia, como signo de la realidad, no determina el objeto, sino que el objeto -en este caso el hecho musical complejo- es quien determina el signo y sus interpretantes. Tabla 2 - Interpretación musical
Referencias
bibliográficas
BOULEZ, Pierre (1986). Orientations, trad. M. Cooper, J.J. Nattiez (ed.). Cambridge: Harvard University Press. CAGE, John (1961). Silence. Middletown: Wesleyan University Press. DOUGHERTY, William P. (1993). «The Play of Interpretants: A Peircean Approach to Beethoven’s Lieder». En The Peirce Seminar Papers: An Annual of Semiotic Analysis 1, M. Haley (ed.), 67-95. Oxford: Berg. (1994). «The quest for interpretants: Toward a Peircean paradigm for musical semiotics». Semiotica 99 (½), 163-184. GUTZWILLER, A. (1984). «The shakuhachi of the Fuke-sect: Instrument of Zen». World of Music 26 (3). HANSLICK, Eduard (1989). Do Belo Musical, trad. N. Simone Neto. Campinas: UNICAMP. HATTEN, Robert (1994). Musical Meaning in Beethoven: Markedness, Correlation and Interpretation. Bloomington: Indiana University Press. HICKS, M. (1981). «Text, music, and meaning in the third movement of Luciano’s Berio Sinfonia». Perspectives of New Music 20 (½), 199-224. KOSTELANETZ, Richard (1988). Conversing with John Cage. New York: Limelight. LIDOV, David (1986). «Music». En Encyclopedic Dictionary of Semiotics, T. Sebeok (ed.), 577-587. Amsterdam, Berlin, New York: Mouton de Gruyter. ———. (1987). «Mind and Body in Music». Semiotica 66 (1/3), 69-97. MARTÍNEZ, José Luiz (1991). Música & Semiótica: Um Estudo Sobre A Questão da Representação na Linguagem Musical. Tesis de maestría no publicada, Pontifícia Universidade Católica de São Paulo. ———. (1992). «Uma possível teoria semiótica da música (pautada logicamente em Charles Sanders Peirce)». Cadernos de Estudo, Análise Musical 5, 73-83 (São Paulo: Atravez). -----(1994). «Practicing Musical Semiotics». Musiikkitiede 6 (½), 158-163.
———. (1996). «Icons in Music: a Peircean Rationale». Semiotica 110 (½), 57-86. ———. (1997). Semiosis in Hindustani Music (=Acta Semiotica Fennica, 5). Imatra: International Semiotics Institute. NATTIEZ, Jean-Jacques (1975). Fondements d’une sémiologie de la musique. Paris: Union Généale d’Éditions. ———. (1990). Music and Discourse: Towards a Semiology of Music, trad. C. Abbate. Princeton: Princeton University Press. PEIRCE, Charles S. (1938-1956). The Collected Papers, 8 vols., Charles Hartshorne, Paul Weiss, and Arthur W. Burks (eds.). Cambridge: Harvard University Press. ———. (1982). Writings of Charles S. Peirce: A Chronological Edition, M.H. Fisch, E.C. More, C.J.W. Kloesel (eds.). Bloomington: Indiana University Press. ———. (1992). The Essential Peirce, vol. 1, Nathan Houser and Christian Kloesel (eds.). Bloomington: Indiana University Press. SCHNEIDER, Marius (1957). «Primitive Music». En New Oxford History of Music, vol. 1, E. Wellez (ed.), 1-82. London: Oxford Press. TARASTI, Eero (1994). A Theory of Musical Semiotics. Bloomington: Indiana University Press.
www.cervantesvirtual.com
> Hemeroteca
> Signa [Publicaciones periódicas] : revista de la Asociación Española de Semiótica
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||