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Walter Gropius
Walter Gropius nació en Berlín en 1883. Estudió con Peter Behrens en la mejor escuela de aquella época. En 1914 deja Berlín para construir junto con Adolf Meyer la fábrica de hormas de zapatos «Fagus», en Alfeld. Advierte entonces la influencia del americano Lloyd Wrigth. Esa influencia, así como otras innovaciones visibles en ese edificio, se difunden, después de la guerra, en muchas otras construcciones. Con Alfred Mayer construye también en 1922 el Teatro Municipal de Jena. Llamado a Weimar en 1919 para dirigir las escuelas de artes plásticas y artes y oficios, lleva a cabo su proyecto de fusionarlas en la «Bauhaus» -casa para construir- cuyo fin esencial, según palabras de su creador, es «llegar a una unidad mediante la síntesis de todas las creaciones artísticas; realizar, teniendo siempre como principio la unión de todas las disciplinas técnicas y artísticas, un arte nuevo de la construcción; poner, en fin, a la arquitectura al servicio de la vida viviente». Por razones políticas la «Bauhaus» tuvo poca duración en Weimar, pero en 1925 la ciudad de Dessau acogió la idea, y desde 1926 funciona allí regularmente con muchísimos alumnos. Gropius es, entre todos los arquitectos alemanes, el de temperamento más afín al nuestro. Así lo vemos transparentarse en la armonía ligera de los pabellones de la «Bauhaus». Actualmente Gropius construye en Berlín un gran barrio de casas obreras. Hasta la fecha, apenas se había notado la creciente
influencia de las nuevas tendencias arquitectónicas en el amplio
ambiente del mundo teatral. Los más conspicuos
metteurs en scène de la
última generación se empeñaban en buscar nuevos medios -y
ello no sólo en cuanto a técnica sino también en lo que
respecta al espacio-
En la historia de las construcciones escénicas se
distinguen tres formas principales para los acontecimientos de las tablas: a)
la arena redonda, el circo, en cuyo disco central se desarrolla el movimiento
escénico en amplia plástica circular visible por doquier y
concéntrica: el anfiteatro de griegos y romanos; b) la hemiarena
redonda, con escenario semicircular: el proscenio en donde se desarrolla
Actualmente casi se conoce sólo la última de estas formas teatrales, el escenario alto, que tiene la gran desventaja de impedir al espectador que participe activamente en la escena. Obviar ese inconveniente equivaldría a dar mayor vigor a la ilusión, a hacer una verdadera renovación del teatro. El proyecto de mi Teatro Total tiene, pues, como mira, producir un teatro-instrumento muy perfeccionado, desde el punto de vista de la técnica, al mismo tiempo que algo variable y por lo tanto capaz de satisfacer las pretensiones de los diversos directores artísticos en cuanto a los cambios escénicos. Además, ofrece en alto grado la probabilidad de que el espectador participe activamente en el movimiento escénico, a fin de hacerlo más eficaz.
Mi teatro total (patentado en Alemania) permitirá que el metteur en scène del porvenir -gracias a la ayuda de ingeniosas instalaciones técnicas- realice en la misma representación escenas ejecutadas en el tablado alto, en el proscenio o en la arena circular; más aún, podrá trabajar simultáneamente en varios de dichos escenarios. El local oval para los espectadores descansa sobre doce columnas delgadas. Detrás de tres espacios intercolumnares, en uno de los extremos del óvalo, está ubicada la triple escena alta que abraza, cual una tenaza, las hileras de espectadores dirigidas hacia adelante. Puede representarse en el escenario del medio o en uno de los laterales, como también en los tres al mismo tiempo. Una instalación doble, de roldanas horizontales, permite el cambio rapidísimo y frecuente de bastidores, evitando las desventajas de una escena giratoria. Detrás de las columnas de la sala de espectadores -cerca de los escenarios laterales- se extiende una amplia hilera de sillas a manera de un anfiteatro escalonado, sobre el cual pueden llevarse los mecanismos rodantes desde la escena alta, de modo que determinados actos escénicos puedan desarrollarse en torno al público.
El pequeño semicírculo anterior de lunetas puede ser descendido, de manera que, al independizarse de las demás hileras de asientos, sea utilizado como escenario-proscenio ubicado ante la escena alta. Encontrándose en el camino central, el actor puede pasar desde allí hacia la masa de los espectadores, y puede regresar por el mismo sitio hasta el gran semicírculo de lunetas, volviendo al punto de partida. Sin embargo, se produce una transformación completa del
local, cuando se da una vuelta de 180 grados al gran disco de lunetas en su
punto medio. Entonces el pequeño disco contenido en él -es
movible y puede descender, como ya se ha dicho- se encuentra convertido en una
pequeña arena circular ubicada en el centro del local y rodeada en todos
sentidos por hileras escalonadas de espectadores. Y ese cambio, realizado
mediante un movimiento rotatorio, también puede llevarse a cabo durante
una representación. El actor llega hasta la arena circular, ora
utilizando escalones desde abajo, ora valiéndose del camino que conduce
al disco desde la escena alta, ora desde el techo mediante una plataforma
adecuada y escaleras; por ello es posible realizar perpendicularmente sobre la
arena
A fin de aumentar la ilusión de la representación
escénica el medio maquinal-mecánico para la transformación
del tablado se complementa mediante la proyección luminosa. He puesto
considerable atención en lo referente a las instalaciones modernas de
proyección y aparatos para
films; es que entreví en la
proyección luminosa el medio más sencillo y práctico de la
mise en scène moderna. En el
centro del escenario obscuro es posible producir una casi perfecta
ilusión escénica con la luz y con otros medios objetivos de
cuadros luminosos -mediante imágenes fijas o imágenes en
movimiento- y gracias a ello se ahorra, en gran parte, el material
escénico real y los telones suplementarios. En mi
teatro total no sólo he previsto, para
los tres escenarios altos, la posibilidad de realizar la proyección
cinematográfica en el horizonte circular, mediante un sistema de
aparatos proyectores movibles, sino que logro colocar también bajo el
film toda la sala de los espectadores
-paredes y techo- (patente alemana d. r. p. a.). Entre las doce columnas que
sostienen la sala se extienden con tal fin mamparas de proyección, en
cuyas superficies
Por lo demás, el arquitecto de un teatro tiene la misión de hacer el mecanismo escénico tan impersonal, manual y variable como para que en ningún momento puedan descubrirse las huellas de determinado director artístico, dando así margen a que se desarrollen naturalmente las diversas interpretaciones. En suma, con la gran máquina del espacio, el director de la obra puede dar forma a su labor personal, de acuerdo con sus fuerzas creadoras.
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