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    Poemas satíricos creados por diversos autores como parte de un conocido vejamen literario contrario a Juan Ruiz de Alarcón y a su "Elogio descriptivo"
     edición comentada por Rafael Iglesias
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Notas

1.       Las dos fuentes principales, aunque no las únicas, de los textos que se incluyen en este trabajo han sido los volúmenes 20 y 52 de la Biblioteca de autores españoles (páginas XXXII-XXXIV y 587-8 respectivamente). Ya hace más de cien años que esos libros fueron elaborados por don Juan Eugenio Hartzenbusch, pero, que yo sepa, hasta este momento éstos eran los únicos sitios donde se podían encontrar en forma íntegra, aunque con diferencias significativas entre las dos versiones, unas conocidas décimas de 1623. En ellas un nutrido grupo de escritores madrileños se burlaban abiertamente de Juan Ruiz de Alarcón y, en particular, del "Elogio descriptivo" que el mejicano había compuesto con motivo de uno de los eventos más importantes organizados en honor del Príncipe de Gales, huésped en ese momento de Felipe IV. Para esta edición en concreto se ha usado principalmente la versión del texto que aparece en el volumen 52 de la Biblioteca de autores españoles (Ruiz de Alarcón, "Elogio" 587-8) y, en forma de notas a pie de página, se han marcado las diferencias con la versión que del mismo poema aparece en el volumen 20 de la Biblioteca de autores españoles (Ruiz de Alarcón, Comedias XXXIII-XXXIV) y que, en su momento, Hartzenbusch tomó de la edición de José de Alfay. Asimismo, se van a incluir en este trabajo dos poemas más (dos enigmas) que Luis Fernández-Guerra incluye, por su parte, en su libro ( D. Juan Ruiz 401).

Creo necesario indicar, por otro lado, que, para mi edición de estas obras, se han modernizado sistemáticamente la ortografía y los signos de puntuación. (N. del E.)

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2.       El"Elogio descriptivo" del que se burlan los poemas que siguen narraba lo acontecido en el espectacular juego de toros y de cañas que se celebró en la Plaza Mayor de Madrid el 21 de agosto de 1623 con motivo de la presencia del Príncipe de Gales en Madrid. Una de las figuras principales en ese espectáculo había sido, sin lugar a dudas, don Francisco López de Sandoval y Padilla, Conde de Ampudia y Duque de Cea, que, como es natural, quería que una ocasión así quedase inmortalizada para siempre en forma de poema. Para tal efecto este caballero contrató a Juan Ruiz de Alarcón y especificó claramente que quería que el poema se compusiera en estilo culteranista. Alarcón, al que no le sobraba el dinero, aceptó el encargo a pesar de que era perfectamente consciente de que iba a tener dificultades en crear algo de calidad si se veía constreñido a un estilo que era radicalmente distinto al suyo propio. El caso es que seguramente comentó con alguno de sus amigos el problema que tenía y uno de ellos, Mira de Amescua, sugirió que dividiera el trabajo entre varios colegas (esta era una práctica habitual en el teatro). Alarcón aceptó la sugerencia y rápidamente organizó un grupo de trabajo y, posteriormente, se encargó de intentar darle coherencia al conjunto. Lamentablemente, el poema resultó tan malo que Alarcón se vio obligado a aguantar un impresionante chaparrón de críticas y burlas. Por ejemplo, Góngora, representante supremo del estilo que Alarcón había intentado imitar, se sintió tan molesto que escribió un pequeño poema satírico (Biblioteca de autores españoles 52: 502). Por su lado, Quevedo, que odiaba a muerte a Alarcón, mandó anónimamente un largo texto satírico-burlesco a la academia literaria a la que acudían casi todos los más importantes escritores del Madrid del momento (la academia que se reunía en la casa de don Francisco de Mendoza). En ese texto, el poeta madrileño criticaba casi línea por línea el texto de Alarcón y, entre otras cosas, decía lo siguiente:

           "Parece que don Juan de Alarcón ha escrito setenta y tres estancias a las fiestas de los conciertos hechos con el Príncipe de Gales y la señora Infanta de Castilla, que los setenta y dos intérpretes será fuerza que las declaren si se han de entender; y la estancia que hay más, por faltar un intérprete para llegar al número de ellas, se quedará por entender hasta que Dios ordene otra cosa, por ser toda metáfora de metáforas, enigma de enigmas y confusión de confusiones. [...] Habiendo dado fin a esta censura, me dijeron por cosa cierta que estas estancias no eran del señor don Juan [...] y el dicho señor don Juan no hizo sino trastocarlas y trasladarlas. Dificulté el dar crédito a ello, así por no persuadirme que nuestro poeta haría cosa semejante, como por ser las octavas tan malas, y los autores de ellas de tanta opinión. Por esta razón lo pregunté luego a algunos de ellos, y todos conformes me dijeron que eran suyas, y que ellos las habían compuesto por hacer burla de don Juan, porque él llegaba a pedirles estancias en el estilo de don Luis, y que ellos, burlándose, hicieron las que se han visto, sin pasarles por la imaginación escribir de veras. Con esto, y con la décima de don Luis de Góngora, me persuadí que las estancias no tenían más que el nombre de don Juan, y que mi censura, por ser los versos como he dicho, bernardina" ("Comento" 592).           

Los integrantes de la academia, como es de suponer, se lo pasaron en grande con la lectura del poema de Quevedo y, seguramente inspirados por éste último, acordaron seguir un poco la broma organizando para unos días más adelante un vejamen literario a costa de Alarcón. A tal efecto una serie de escritores prepararon las décimas satíricas que yo presento aquí, en las que, por lo general, se burlan de los defectos físicos del dramaturgo mejicano y le reprochan duramente el no haber repartido el dinero pagado por Cea. Estas décimas, sin embargo, no fueron las únicas obras que se compusieron en la academia para mortificar a Alarcón. Parece que, como Alarcón no se presentó a la cita, los escritores allí reunidos elaboraron dos poemas satíricos más que incluiré al final de este trabajo. Por otro lado, fuera del contexto de la academia de don Francisco de Mendoza, se hicieron varios poemas satíricos más que, con toda, probabilidad salieron a la luz por aquella época (véase Biblioteca de autores españoles 20:XXXI-XXXIV; y Jiménez 188). Para obtener más información se pueden consultar los libros de Fernández-Guerra (380-403) y Jiménez (186-276). (N. del E.)

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3.       En el libro de José de Alfay esta estrofa se presenta de la siguiente manera: "Del doctor Juan Pérez de Montalbán". (N. del E.)

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4.       En aquella época era común que ciertos impresores, con la idea de suplementar algo sus ingresos, sacasen a la luz, en forma de hojas sueltas, aquellas noticias que, según su experiencia, tenían mayor potencial de llamar la atención del público. Este tipo de textos, que en muchos aspectos pueden considerarse como los antecedentes directos de la prensa diaria en España, eran normalmente conocidos con el nombre de "relaciones de sucesos" y podían tratar de temas tan diversos como victorias militares, sucesos fantásticos o sorprendentes y, muy en particular, las actividades de la familia real. No era infrecuente, además, que se hiciesen en verso, aunque, por lo general, sus autores, salvo raras excepciones, distaban mucho de ser conocidos (véanse los artículos de Infantes y Rubio Arquez en Relaciones). Por otro lado, aunque no sabemos si Alarcón escribió el "Elogio descriptivo" al que se refiere el poema de Montalbán con la idea de que se distribuyese en forma de relación de sucesos o no, sí sabemos, según asegura Fernández-Guerra y Orbe (394), que fue impreso en el taller de la viuda de Alonso Martín y distribuido en planillas sueltas en el centro de Madrid. No es de extrañar, por lo tanto, que Juan Pérez de Montalbán se refiera al texto de Alarcón como si se tratase de una "relación". (N. del E.)

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5.       Como es bien sabido, Alarcón era constantemente ridiculizado por muchos componentes del círculo literario madrileño porque, además de su condición de indiano, era "corcovado de pecho y espalda, pelirrojo, [y] de baja estatura" (Revueltas 105). También el famoso escritor y editor del siglo XIX Eugenio Hartzenbusch nos recuerda en la introducción del volumen XX de la Biblioteca de autores españoles que, además de lo anteriormente mencionado, a Alarcón le habían llamado en ciertos poemas, entre otras cosas, "camello enano, cohombro, monaza vieja, galápago, poeta zambo, poeta entre dos platos, coco, tilde, esquilón de ermita, costal de huesos, nadador con calabazas, cara de búho, cuerpo de rana y pasatiempo de todos" (XXIII). Quevedo en particular, aunque no fue el único, se destacó en numerosas ocasiones por la ferocidad, rayana en el sadismo, de sus críticas contra la persona y la obra de Alarcón (véanse "Comento"; Biblioteca de autores españoles 20: XXXI-XXXIV; y Jiménez Rueda 186-8). De otra parte, a pesar de lo anteriormente dicho, también es necesario apuntar que Alarcón también tenía amigos e, incluso, parece que, gracias a su natural simpatía, era relativamente popular entre las mujeres (Parker 18, Parr 45 y 60). Revueltas menciona, en particular, a Tirso de Molina y a Mira de Amescua como amigos del dramaturgo mejicano (106). Por otro lado, a pesar de la crudeza de algunas de las afirmaciones contenidas en las décimas, hay que recordar que algunos de los autores que colaboraron en el "Elogio descriptivo" también participaron en el vejamen. A eso hay que unir el hecho de que en un vejamen literario el objetivo principal era el de pasar un rato divertido y, por lo tanto, existe la posibilidad de que algunas personas dijeran allí cosas que, en circunstancias normales, seguramente se hubieran callado. Eso podría explicar, al menos en parte, la aparente crueldad de algunas de las afirmaciones contenidas en los poemas que se incluyen en este trabajo (Biblioteca de autores españoles 52:XII-XIII). (N. del E.)

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6.       Libro de José de Alfay: "[...]; / mas nació tan mal formado / en postura, traza y modo, / [...]". (N. del E.)

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7.       A modo de resumen de la estrofa podemos decir que Pérez de Montalbán bromea aquí sobre la apariencia física de Alarcón y afirma que el "Elogio descriptivo" es tan deforme que, a pesar de que en su elaboración habían participado otras muchas personas, esta obra debe ser, en su opinión, mayoritariamente atribuida al escritor mejicano. Con esas palabras, en cierto sentido, parecía negarse implícitamente la posibilidad de que personas con deficiencias físicas tan obvias como las de Alarcón pudieran producir obras de arte bellas. Todo esto, por otro lado, parece encajar con el ancestral y extraordinariamente extendido prejuicio de que las imperfecciones del cuerpo no son sino una indicación exterior de las imperfecciones del alma. Esta, en cualquier caso, parece que era la creencia de muchas personas de la época (véase Parr 63-8). (N. del E.)

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8.       En el libro de Alfay esta estrofa viene precedida por: "Del padre fray Gabriel Téllez". Fernández-Guerra cree que el nombre de fray Gabriel Téllez (Tirso de Molina) está aquí justificado simplemente como un error del editor José Alfay (509). (N. del E.)

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9.       Aquí Téllez, al igual que Quevedo ("Comento" 588-9), parece burlarse de la obsesión de Alarcón por recalcar la cierta, aunque muy lejana, conexión entre, por un lado, su familia inmediata y, por otro, dos de las familias más importantes de la España del siglo XVII (los Hurtado y los Mendoza). De otra parte, lo de "Cohombro", evidentemente, es una referencia a lo abultado de la espalda del mejicano (parecía como si tuviera los dos hombros fusionados en uno). (N. del E.)

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10.       Con lo de "platos", se refiere, en un estilo digno del mismísimo Quevedo, a los dos hombros ("omoplatos") que, como ya sabemos, parecían dominar la figura de Alarcón. (N. del E.)

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11.       Este poeta sugiere, evidentemente de forma sarcástica, que incluso los silbatos, que en principio producen un sonido molesto, tienen miedo de escuchar unos versos tan malsonantes como los de Alarcón. (N. del E.)

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12.      Aquí se vuelve a señalar al poema de Alarcón como si fuera una relación de sucesos. (N. del E.)

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13.       Se refiere a las fiestas de toros y de cañas celebradas el 21 de agosto de 1623 en la Plaza Mayor de Madrid en honor del Príncipe de Gales. (N. del E.)

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14.       En resumen, el tal Téllez se burla de Alarcón comparando la fealdad del texto del "Elogio descriptivo" con la fealdad del cuerpo del mejicano. (N. del E.)

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15.       El libro de Alfay introduce esta estrofa como: "De Luis Vélez de Guevara". (N. del E.)

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16.       Ruth Lee Kennedy interpreta estos versos como una referencia burlesca a una de las damas de reputación dudosa con las que parece que se le relacionaba a Alarcón (Parr 52-60). (N. del E.)

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17.       Lo de "camello enano" parece evidente que se refiere al hecho de que Alarcón fuera bajo y con joroba. (N. del E.)

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18.       Se refiere al juego de cañas del que Alarcón habla en el "Elogio descriptivo". (N. del E.)

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19.       En resumen, esta estrofa vuelve a utilizar como excusa los defectos físicos de Alarcón para burlarse de él y parece sugerir, además, la existencia de imperfecciones en el mejicano como escritor y, posiblemente, también como persona. (N. del E.)

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20.       El libro de Alfay introduce esta estrofa como: "De don Alonso de Castillo y Solórzano". (N. del E.)

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21.       Evidente referencia al hecho de que Alarcón no repartiera entre sus colaboradores el dinero que supuestamente le había dado el Duque de Cea por componer el "Elogio descriptivo". (N. del E.)

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22.       Libro de Alfay: "[...] / de su talle y perfección". (N. del E.)

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23.       Alarcón tenía antiestéticos abultamientos tanto en la parte del pecho como de la espalda. (N. del E.)

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24.       Cuando se hizo el "Elogio descriptivo" Alarcón fue el que se encargó de distribuir el trabajo entre los distintos colaboradores y de intentar reunir las diversas estrofas en un conjunto coherente. Es por eso que se dice aquí que él fue la "cabeza". (N. del E.)

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25.       Libro de Alfay: "[...], / y él la cabeza, [...]". (N. del E.)

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26.       Libro de Alfay: "[...]; / y el dinero del de Cea / el alma de todo es". (N. del E.)

En resumen, en esta estrofa el poeta, al igual que han hecho los autores que han precedido, establece una comparación entre el cuerpo de Alarcón y el "Elogio descriptivo", pero sobretodo menciona de forma burlesca el hecho de que esa obra hubiera sido el producto de la desafortunada colaboración de varios autores. En efecto, según se desprende de una conocida crítica satírico-literaria de Quevedo ("Comento" 592), todas las personas que menciona don Alonso del Castillo en esta décima participaron en la obra. En ese sentido, Quevedo nos dice que, además de otros, Anastasio Pantaleón compuso 8 octavas, Luis de Belmonte 10, el doctor Mirademescua 7 (Mira de Amescua), y don Diego Vélez de Guevara 6. Cea, por supuesto, es el Duque de Cea, que es el que originalmente encargó el poema para ensalzar su destacada actuación durante el famoso juego de cañas de agosto de 1623. (N. del E.)

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27.       La estrofa que sigue no aparece en el libro de Alfay. (N. del E.)

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28.       En esta estrofa se critica, no tanto el estilo culteranista en sí, sino la pobre interpretación que de él hace don Juan Ruiz de Alarcón. Por otro lado, como no podía ser menos, el tal Andrés de Claramonte hace referencia a las jorobas (o córcovas) de Alarcón y las relaciona con las imperfecciones del "Elogio descriptivo". (N. del E.)

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29.       La estrofa que sigue no aparece en el libro de Alfay. (N. del E.)

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30.       Con lo del "elogio" se refiere al "Elogio descriptivo". (N. del E.)

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31.       En la edición de Hartzenbusch de este poema se dice aquí "contrecho", pero he preferido cambiarlo para hacerlo más comprensible para un lector moderno. (N. del E.)

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32.       Evidente referencia a la joroba de Alarcón. (N. del E.)

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33.       Lo de dar el pecho es algo que sólo hacen las madres, pero aquí lo usa don Juan de Espina para burlarse del grotesco abultamiento del pecho de Alarcón. (N. del E.)

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34.       Era bajo (tenía "faltas") y tenía joroba ("sobras"). (N. del E.)

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35.       Lo que dice es algo confuso, pero creo que se refiere al hecho de que el mejicano crea con imperfecciones de la misma forma en que él mismo fue creado imperfecto por Dios. También entra dentro de lo posible, por otro lado, que estas palabras hagan una referencia al hecho de que, según decían todos, Alarcón se hubiera negado a distribuir el dinero de Cea entre todos los colaboradores del "Elogio descriptivo". (N. del E.)

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36.       Esta estrofa es similar a las otras que la han precedido por el hecho de que parece justificar la fealdad del poema por el simple hecho de que su creador era contrahecho. (N. del E.)

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37.       En el libro de Alfay esta estrofa se presenta como: "De Alonso Salas de Barbadillo". (N. del E.)

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38.       Libro de Alfay: "[...]; / y pudiéralo excusar; / [...]" (N. del E.)

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39.       En resumen la estrofa viene a decir que, por hacer el poema más rápidamente, Alarcón pidió la ayuda de otros poetas (menciona a Belmonte). También, por supuesto, se hace una velada referencia a los hombros ("bolas") de Alarcón. (N. del E.)

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40.       En el libro de Alfay esta estrofa se introduce con: "De don Francisco de Quevedo". (N. del E.)

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41.       El libro de Alfay dice: "Yo vi la segunda parte / de don Miguel de Vanegas, / escrita por don Talegas, / por una y otra parte".

Creo que Quevedo critica a Alarcón por el hecho de que, como tengo intención de demostrar en un artículo que estoy escribiendo en estos momentos, el dramaturgo mejicano utilizó en su "Elogio descriptivo" ciertos elementos procedentes de una relación de sucesos en verso que había escrito don Miguel Venegas de Granada con motivo de los famosos juegos de toros y de cañas celebrados en agosto de 1623 en honor del Príncipe de Gales (los mismos a los que se refiere Alarcón en su poema). De hecho, tan poco gustó el "Elogio descriptivo" a Quevedo que ese mismo año escribió un largo texto en prosa en el que se burlaba, casi línea por línea, del poema de Alarcón (véanse"Comento", y Jiménez 253-4). Paradójicamente, no parece que el autor madrileño tuviera ningún sentimiento de mala conciencia cuando, unos años más tarde, introdujo, casi de manera literal, varias estrofas del anteriormente mencionado poema de Alarcón en una convencional comedia de alabanza al Conde Duque de Olivares a la que dio el nombre de Cómo ha de ser el privado (Véase Iglesias, Visita). Lo de reutilizar materiales de otros autores estaba mucho más aceptado en el siglo XVII de lo que lo está ahora, pero, de todas formas, sorprende el cinismo de Quevedo.

De ser necesario, la relación de Venegas puede ser encontrada en su forma manuscrita en la Biblioteca Nacional de Madrid (véase Soto) o en una edición crítica que yo mismo hice del texto tiempo atrás (véase Iglesias, Visita). (N. del E.)

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42.       Las "talegas" evidentemente son los abultamientos de la espalda y del pecho de Alarcón. (N. del E.)

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43.       Se refiere al Duque de Cea. El título de Adelantado Mayor de Castilla era uno más de los que disfrutaba este caballero (Fernández-Guerra 506). (N. del E.)

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44.       El libro de Alfay dice: "[...], / sino a volverle a quitar / el dinero que le ha dado". (N. del E.)

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45.       En esta estrofa Quevedo critica el hermetismo absurdo del poema de Alarcón y menciona, como de pasada, el dinero que supuestamente Cea pagó por ese trabajo. (N. del E.)

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46.       El libro de Alfay presenta esta estrofa como: "De don Antonio de Mendoza". (N. del E.)

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47.       En estos dos versos el poeta menciona los defectos físicos de Alarcón y le compara con una corneja. Puesto que este pájaro es, de manera general, considerado como de mal agüero, no ha de sorprendernos la equiparación. Por otro lado, como es bien sabido, esos pájaros con frecuencia roban objetos. Puede que eso sea una referencia al hecho de que Alarcón robó a sus colaboradores al no darles el dinero prometido. (N. del E.)

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48.       En estos primeros versos de la estrofa el poeta se refiere al hecho de que muchos escritores prestaron sus "plumas" para escribir el "Elogio". Por otro lado, lo de "conseja" evidentemente se refiere al "Elogio descriptivo". El Diccionario de la lengua española de la Real Academia define conseja como un "cuento, fábula, patraña ridículos y de sabor antiguo". Casi todo esto puede ser aplicado sin paliativos al poema de Alarcón. (N. del E.)

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49.       Cuando habla de un "Duque" se refiere al de Cea, el que pagó por el poema. (N. del E.)

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50.       El libro de Alfay dice: [...] / y el Duque no tiene excusas / de dar fiestas tan perfe[c]tas / al zambo de los poetas / y al sátiro de las musas". (N. del E.)

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51.       Sayón: El Diccionario de la lengua española de la Real Academia dice que un sayón es un "cofrade que va en las procesiones de Semana Santa vestido con una túnica blanca". También dice que puede ser un "verdugo que ejecutaba las penas a las que eran condenados los reos". Evidentemente se trata de algún tipo de insulto. (N. del E.)

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52.       Sátiro: Según el Diccionario de la lengua española de la Real Academia, un sátiro era, en el contexto de la mitología grecorromana, "una divinidad campestre y lasciva con figura de hombre barbado, patas y orejas cabrunas y cola de caballo o de chivo". Es evidente que esa imagen nos hace pensar en el físico imposible de Alarcón. (N. del E.)

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53.       El poema acaba con insultos que, además de destacar el lado ridículo de la fisonomía de Alarcón, ponen en entredicho, además, su carácter moral. (N. del E.)

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54.       En el libro de Alfay se presenta esta estrofa como: "De fray Juan Centeno". (N. del E.)

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55.       Por su redondez, un "cascarón" de un huevo puede hacernos visualizar el físico de Alarcón. (N. del E.)

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56.       En el libro de Alfay se dice "bola matriz" en vez de "Volamatriz". (N. del E.)

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57.       Libro de Alfay: "Y aunque han cortado y cosido, [...]". (N. del E.)

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58.       En el libro de Alfay se dice aquí "verso" en vez de "octava". (N. del E.)

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59.       En el libro de Alfay se dice aquí "octava" en vez de "verso". (N. del E.)

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60.       La estrofa, en resumidas cuentas, menciona el hecho de que, a pesar de todos los esfuerzos que se hicieron por unificar las octavas de los diferentes colaboradores, el resultado final fue tan penoso que, incluso, llegaba a poder compararse con la complicada fisonomía de Alarcón. (N. del E.)

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61.       En el libro de Alfay se presenta esta estrofa como: "De don Alonso Pérez Marino". (N. del E.)

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62.       Libro de Alfay: " [...], / semienano o semidiablo". El Diccionario de la lengua española define momo como un "gesto, figura o mofa que se ejecuta regularmente para divertir en juegos, mojigangas y danzas". Es evidente que hace referencia a lo absurdo del poema de Alarcón. (N. del E.)

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63.       Libro de Alfay: "crudas". (N. del E.)

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64.       Libro de Alfay: " [...], / tantos la echaron ayudas, que cagó un mono la historia".

La estrofa, en resumidas cuentas, hace una clara referencia al hecho de que Alarcón recibió ayuda para escribir el "Elogio descriptivo". También menciona el hecho de que este poema se hubiera hecho en un culteranismo tan cerrado que, incluso, el mejor representante del estilo, Góngora, seguramente nunca había visto un lío tal. (N. del E.)

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65.       En el libro de José Alfay se introduce esta décima como: "De Lope de Vega". (N. del E.)

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66.       Con lo de "relación" evidentemente se refiere a una relación de sucesos. Parece, por lo tanto, que Lope también equiparaba el poema de Alarcón con las hojas volanderas de noticias. Teniendo en cuenta que el estilo de ese género periodístico era extremadamente sobrecargado y pretencioso, sería posible interpretar el comentario de Lope como sarcástico. (N. del E.)

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67.       En el libro de José de Alfay aquí se utilizan signos de exclamación: "¡Pedirme en tal relación / parecer! cosa excusada; / [...]". (N. del E.)

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68.       Según Hartzenbusch, existe una versión de este poema que dice: "Y así no hay de qué espantar / [...]" (Biblioteca de autores españoles 52:588). (N. del E.)

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69.       Cantones: El libro de José de Alfay dice "centones" en vez de "cantones". (N. del E.)

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70.       Ponerle: Ambas copias existentes del poema usan "ponelle" en vez de "ponerle", sin embargo aquí he considerado cambiarlo para modernizar el texto. (N. del E.)

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71.       Lope, sin ser agradable con Alarcón, al menos menciona que no es posible echar la culpa del fracaso del "Elogio descriptivo" exclusivamente al dramaturgo mejicano. (N. del E.)

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72.       La estrofa que sigue no aparece en el libro de Alfay. (N. del E.)

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73.       Con estos versos nos recuerda el poeta que el cuerpo de Alarcón, por lo abultado de su espalda, recuerda a un arco en tensión. (N. del E.)

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74.       El "Elogio descriptivo" tenía 73 octavas y describía lo ocurrido en la Plaza Mayor de Madrid el 21 de agosto de 1623. Creo que es a eso a lo que se refiere. (N. del E.)

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75.       Sugiere que Alarcón acosó a algunos poetas hasta que les convenció de que le escribieran unas cuantas estrofas. (N. del E.)

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76.       En los últimos versos de la estrofa el poeta juega con las expresiones "pecado mortal" y "levantar un falso testimonio". Concretamente dice que Alarcón es un "poeta mortal" (por lo malo) y que tiene el "pecho levantado" (por su deformidad física). (N. del E.)

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77.       Esta estrofa sólo aparece en el libro de Alfay y dentro del "Comento" de Quevedo (592). Es posible ver, sin embargo, algunas pequeñas diferencias entre los dos textos. El que Quevedo transcribió como parte de su texto satírico-burlesco contrario a Alarcón dice así: "Hoy, de las fiestas reales, / sastre y no poeta seas; / si a octavas como libreas / introduces oficiales. / ¿De ajenas plumas te vales, / corneja? Desmentirás / la que delante y detrás / gémina concha te viste; / Galápago siempre fuiste, / y galápago serás" ("Comento" 592). (N. del E.)

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78.       Una "librea" es un tipo de traje de gala que llevaban los sirvientes de los caballeros. (N. del E.)

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79.       Corneja: Una corneja es un pájaro de mal agüero. Puede que sea a eso a lo que se refiere Góngora. (N. del E.)

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80.       A modo de resumen, en esta estrofa Góngora critica a Alarcón por no haberse comportado como un verdadero poeta y por haberse limitado a cortar y pegar las distintas piezas que le dieron los otros. Por eso le dice que, al menos en lo referente al "Elogio descriptivo", le considera más "sastre" que "poeta". Tampoco Góngora se priva en esta ocasión, por otro lado, de burlarse del deforme cuerpo de Alarcón. Es por eso que le llama galápago y le dice que se viste con concha. Recordemos que, entre otras cosas, el dramaturgo mejicano tenía abultamientos tanto en su pecho como en su espalda. (N. del E.)

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81.       Esta estrofa sólo aparece en el libro de Alfay. (N. del E.)

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82.       Es evidente que Mira de Amescua se burla de la obsesión de Alarcón por los nombres importantes. Todos los que menciona en el primer verso eran, efectivamente, nombres legítimos de Alarcón, pero seguramente resultaba ridículo para muchos de sus contemporáneos que los hiciera destacar tanto cuando ni su familia inmediata ni su situación económica eran lo que a él le hubiera gustado. Esta interpretación se refuerza, en mi opinión, porque en el segundo verso Mira se dirige a Alarcón con los comunes nombres de "Juan Ruiz" que, por otro lado, también eran legítimos. (N. del E.)

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83.       Como indica Fernández-Guerra, fue Mira de Amescua el que le propuso a Alarcón escribir el "Elogio descriptivo" con la ayuda de otros (392). Si efectivamente Alarcón le debía la mitad del dinero de Cea o no, es algo que nunca sabremos, pero también hay que recordar que hubo otros muchos colaboradores. Puede, por lo tanto, que, como sugiere Hartzenbusch, ese comentario fuera una simple broma (Biblioteca de autores españoles 20:XXXIII). (N. del E.)

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84.       Según Julio Jiménez una obra de teatro en la época de Alarcón se pagaba, de manera general, a unos 500 o 600 reales. Si eso es cierto, el comentario de Mira de Amescua vendría a decir que las obras de Alarcón no valían gran cosa. Sabemos que, a pesar de lo bien considerado que se le tiene en la actualidad, las obras de Alarcón no se encontraban entre las más populares del público de la época. Hartzenbusch y Revueltas achacan este hecho a que al público, que fundamentalmente buscaba divertirse, no le agradaba el tono serio y moralista de las obras de Alarcón (Biblioteca de autores españoles 20:XXI; Revueltas, Discurso 108). (N. del E.)

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85.       Esta estrofa sólo aparece en el libro de Alfay. (N. del E.)

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86.       En resumen, este poeta dice que el poema que Alarcón escribió, por encargo de Cea, con motivo de los juegos de cañas y toros del 21 de agosto fue tan poco poético que recitarlo recordaría el feo graznido de un halcón. También hace referencia al hecho de que el mejicano no distribuyese el dinero y, como los otros poemas que hemos visto, nos trae a la mente lo deforme del cuerpo de Alarcón al compararlo con el curvo pico de un halcón. (N. del E.)

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87.       Como explicábamos en la sección anterior, la academia literaria que se reunía en la casa de don Francisco de Mendoza organizó un vejamen literario para el cual se compusieron unas conocidas décimas satíricas. Parece, por otro lado, que Alarcón fue invitado a participar en el mencionado vejamen pero que, como es natural, se negó a ir. Como respuesta a esa acción se elaboraron dos poemas satíricos más, esta vez en forma de enigma, que yo paso a presentar a continuación.

Para obtener más información sobre estos textos recomiendo consultar los libros de Jiménez (253-5), Parr (51-2) y Fernández-Guerra (394-403). (N. del E.)

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88.       El encabezamiento de este poema es mío. (N. del E.)

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89.       Como dice Fernández-Guerra (394-403), parece que esta parte del poema dice que Alarcón fue invitado a hacer frente al vejamen y que, por no sufrirlo delante de alguna dama por la que tenía sentimientos, decidió no ir. (N. del E.)

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90.       Según el Diccionario de la lengua española de la Real Academia, un sátrapa es un "gobernador de una provincia de la antigua Persia" o "un hombre ladino que sabe gobernarse con astucia e inteligencia o que gobierna despóticamente". Creo, en definitiva, que es una referencia a los miembros de la academia a los que, supuestamente, está dirigido este poema. (N. del E.)

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91.       En este verso he cambiado, por un lado, "destos" por "de estos" y, por otro lado, "traduzgan" por "traduzcan". (N. del E.)

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92.       En este verso en concreto he modificado "del" por "de él" y, de otra parte, "induzgan" por "induzcan". (N. del E.)

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93.       En resumidas cuentas, creo que este poema es una especie de desafío literario y de ingenio a la academia de don Francisco de Mendoza. En él, Alarcón (o alguien que habla por él) menciona por qué no quiere hacer frente en persona a los miembros de la academia y les desafía, además, a que descubran un mensaje oculto dentro del poema. Ese algo, supuestamente, es el problema que le aflige y, para decodificar el mensaje, los miembros de la academia deben traducir al latín uno de los diez versos de los que se compone el enigma. Por otro lado, es fácil ver que, a pesar de que el poema está escrito en primera persona, es muy poco probable que fuera Alarcón el que lo escribió. (N. del E.)

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94.       El encabezamiento de este poema es mío. (N. del E.)

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95.       Este poema intenta responder al desafío planteado en el poema anterior. En ese sentido, uno de los diez versos de los que se componía el enigma anterior es traducido al latín, o al menos a una versión burlesca del latín (por eso seguramente lo llama "latín limado"). Concretamente, "corazón, ¿adónde voy?" es traducido como "cor, ¿quo vado?". "Cor" por supuesto recuerda la palabra latina para el corazón, y "quo vado" quiere decir "¿adónde voy?". Esto, que, en principio, parece absurdo, en su conjunto, trae a la mente la palabra "corcovado" que es, en definitiva, el motivo por el que todos se burlan del autor mejicano.

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96.       El que responde al poema anterior, evidentemente en tono de burla, niega ser sátrapa, que es lo que supuestamente usaba Alarcón para referirse a los miembros de la academia.

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97.       El poema termina diciendo que lo que le aflige al autor es el paso del tiempo y su joroba (similar a la que algunos ancianos desarrollan). Ambas cosas, unidas, son las le recuerdan la inevitable muerte y, por lo tanto, le producen temor.

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    Poemas satíricos creados por diversos autores como parte de un conocido vejamen literario contrario a Juan Ruiz de Alarcón y a su "Elogio descriptivo"
     edición comentada por Rafael Iglesias
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