Notas700. Irala se había retirado de los demás, y andaba solo. La Providencia parece que prefería el «malo» de Irala a los «buenos» que morían o desaparecían para hacerle lugar. (N. del T.) 701. Probiedo. (N. del T.) 702. A no dudarlo, pero con perjuicio. -Ver Carta de Irala. Ap. C. bis. (N. del T.) 703. Hasta el no dejar que la hagan con los indios de paganos, La franqueza del autor encanta. (N. del T.) 704. Donde determinó Irala «aguardar». Era «provincia de los corocotoquis, 52 leguas distantes destos tamacocas, así por mi palabra como por la de los oficiales de V. A. contra mi voluntad, y de hecho, trataron los oficiales de V. A. de dar vuelta a esta ciudad de la Asunción etc.» (N. del T.) 705. Esto precede de la versión castellana. (N. del T.) 706. La edición Hakluyt tiene aquí una nota inexplicable, p. 77. La miel de los camoatí es una cosa, la miel de palo es otra, y se saca como lo describe Schmídel: los árboles de los chacos están llenos de esta miel. (N. del T.) 707. Corocotoquis. (N. del T.) 708. Esta relación en el fondo concuerda con las quejas de Irala en su carta ya citada. No era ya él jefe de la expedición, sino Gonzalo de Mendoza. (N. del T.) 709. Profant. (N. del T.)
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