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    Historia del tribunal de la Inquisición de Lima : 1569-1820. Tomo II
     José Toribio Medina
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Notas

230.       [«poseción» en el original (N. del. E.)]

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231.       Carta al Cardenal Lorenzana de 11 de febrero de 1796.

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232.       La suspensión de Zalduegui es indiscutible, mas no aparece con claridad de los documentos que hemos consultado si lo fue con posterioridad a la causa que se le siguió con motivo de su disputa, o anterior a ella. Por lo demás, tampoco puede dudarse de que fuera repuesto, pues él mismo en carta al Arzobispo de Zaragoza de 6 de junio de 1803, afirma que lo fue por esos días.

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233.       Twenty years residence in South America, t. I, pág. 261.

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234.       Vicuña Mackenna en su libro Francisco Moyen, pág. 107, dice que los particulares que dejamos apuntados los supo de boca de don Francisco Mariátegui, que presenció el auto.

     El viajero francés Mellet, que visitó a Lima en 1815, refiere que en el mismo año en que fue penitenciado Urdaneja, fue acusado de hechicero un saltimbanqui que se ganaba la vida haciendo bailar perros y gatos. «Sería imposible, dice con este motivo, formarse una idea del estado lastimoso a que había sido reducido este infeliz al ser puesto en libertad después de seis meses de prisión, así como de los tormentos que había sufrido, y que no se atrevía a contarlos, limitándose a contestar a los que le interrogaban, que había sido absuelto. Lo que parecía evidente era que se le habría tomado por un esqueleto salido del sepulcro.» Voyage dans l'Amérique Méridionale, pág. 120.

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235.       En esta suma se comprende el valor del patronato de Mateo Pastor de Velasco del colegio de Santa Cruz de niñas expósitas, que en su fundación ascendió a 341.626 pesos, y durante el gobierno de fray García de Taboada y Lemus a cerca de 395.000, que producían quince mil de renta. De ellos se empleaban aproximadamente nueve mil en salarios de maestros y alimentos de las niñas. Memorias de los Virreyes, tomo VI, pág. 50. Cuando se extinguió el Tribunal, el capital del patronato pasaba de medio millón de pesos.

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236.       Carta de Moreira al Rey, de 7 de diciembre de 1813. De los autos de inventario que existen por duplicado en Alcalá y Sevilla, en cuyo archivo encontramos la carta anterior, tomamos el siguiente detalle del mobiliario que se halló en las oficinas del Tribunal.

     Inventario formado de los bienes y objetos pertenecientes a la extinguida inquisición en Lima. -«En quince de agosto de mil ochocientos trece, continuando los expresados señores en la ocupación e inventario decretado por las cortes generales y extraordinarias, procedieron a él, por ante mí el infrascrito secretario, en la forma y manera siguiente:

     »Primeramente, el edificio en general, que comprende las tres casas destinadas para habitaciones de los tres señores inquisidores, portería, sala principal de audiencia, cámara del secreto, saleta, archivo, cárceles secretas, habitación del alcaide de ellas, secretaría de secuestros, contaduría, capilla y sacristía. Dentro de las piezas que se han referido, a excepción de las casas en que habitaban los dichos señores inquisidores y alcaide, cuyos muebles en ellas contenidos son de la pertenencia de sus habitantes, se encontraron por pertenecientes a los bienes del Tribunal, lo que sigue:

     »En el cuarto de la portería y su cuarto inmediato: dos escaños de madera pequeños y muy antiguos; una caja vieja sin chapa y en ella tres cortinas de terciopelo verde forradas en listadillo, que servían para colgaduras de las puertas de la calle de las tres casas de los señores inquisidores; un mamparón de madera tallado al frente de la sala de audiencia.

     »En esta sala, un cancel de madera tallado, compuesto de tres puertas en el frente y los costados; una campanita de metal para el uso del portero; un lienzo de San Pedro mártir, con marco de madera dorado; una mesita forrada en baqueta, y flecos de seda; dos taburetes de ídem; nueve bancas también forradas en lo mismo; un banquillo, todo de madera; una alfombra grande de tripe, con flores; dos tiras largas de alfombras del país, muy usadas y antiguas; la mesa grande servía para el despacho, con faldones de terciopelo verde, flecos de seda y encerado pintado en la parte superior; tres sillas grandes forradas en terciopelo verde; una cruz pequeña con Santo Cristo, peaña y cantoneras de metal dorado; un misal viejo con cantoneras al parecer de plata; un libro forrado de terciopelo carmesí con cantoneras de plata, titulado Orden de procesar; otro ídem, Índice expurgatorio; otro ídem por Carena, Tratado del Santo Oficio; otro ídem, Directorio de Inquisidores; otro ídem, Curia Filípica; otro ídem, Compilación de las Instrucciones del Santo Oficio; varios papeles sueltos; otro ídem manuscrito de varios apuntes pertenecientes al Santo Oficio; un dosel grande de terciopelo verde y en él un crucifijo de tamaño regular en una cruz con cantoneras al parecer de plata sobredorada; cuatro ventanas con reja de fierro y sus correspondientes vidrieras.

     »En el cuarto de tránsito para el secreto: dos ventanas con vidrios; una mesa de madera ordinaria; cuatro sillas viejas forradas en baqueta; dos mapas geográficos de esta América; un plumero regular.

     »Cámara del secreto: cuatro ventanas con vidrios; un lienzo de Nuestra Señora de Monserrate, con su dosel de damasco carmesí y amarillo, viejos; otro lienzo con un Santo Cristo en su dosel de hule pintado; diez y siete lienzos pequeños; ocho alhacenas con sus puertas, papeles y libros de asuntos pertenecientes a las causas de fe; dos armarios, ídem, ídem; cinco mesas regulares con cinco carpetas para el despacho de los secretarios; otra dicha mayor con su carpeta y forro de hule para el despacho del señor inquisidor fiscal; nueve taburetes forrados en baqueta; dos sillas grandes, viejas, con el mismo forro; tres tinteros de hoja de lata; un obleario de plomo; cuatro salvaderas de ídem; dos banquitos; un cajoncito con ejemplares de Índice expurgatorio; una botella grande para tinta; una cajita rotulada Constituciones del Monasterio de la Trinidad; una campana de metal para llamar a los secretarios. -Juan Rondón, secretario. -No tiene rúbrica.»

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237.       Carta citada de Moreira. Entre otros objetos, faltaron cinco pares de grillos, dos de bragas, un potro apolillado de madera, once aspas y medias aspas, dieciséis corozas, tres pares de mordazas, dieciséis velas de cera verde y treinta y cuatro cajones para embarcar metálico. La urna de plata en que se llevaban las sentencias a los autos se perdió también, devolviéndose sólo una de sus abrazaderas.

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238.       Id., id.

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239.       Abarca se jubiló en 1816. Era entonces pensionado de la Orden de Carlos III, del Consejo y Cámara de Indias, y honorario de la Suprema Inquisición, Mendiburu, Diccionario.

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