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    El antiguo Madrid : paseos históricos-anedócticos por las calles y casas de esta villa. Tomo segundo
     por D. Ramón de Mesonero Romanos
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Notas

10.       Este nombre le fue vulgarmente dado por corrupción, y a causa de una imagen de Nuestra Señora que se conserva en su capilla y que trajo un soldado de Enkuissen, ciudad de Holanda.

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11.       A esta modesta casa ha sido trasladada la comunidad de religiosas de Santo Domingo el Real, cuando el bárbaro derribo de su convento en 1870.

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12.       Georges Borrow, The Biblia in Spain.

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13.       Ya no se celebra allí.

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14.       «Vinieron con semblantes pudibundos

Las que habitan el Austro, donde lavan

Los pies el agua de árboles profundos».

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15.       En la casa número 16 de esta calle estaba la cárcel eclesiástica o de la Corona, y en ella fue asesinado por el populacho, en la tarde del 4 de Mayo de 1821, el desdichado D. Matías Vinuesa, antiguo cura de Tamajón, preso en ella por los planes contrarrevolucionarios que se le atribuyeron.

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16.       En el año pasado de 1880 han sido trasladadas a este pequeño templo las cenizas de aquel insigne ingenio, que estaban depositadas en el cementerio de San Nicolás.

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17.       Aunque posteriormente los de Maravillas y Barquillo, [29] y otros, en la parte alta de la población, compartieron con los demás el albergue de estas clases y fueron, comprendidos en la misma categoría, la parte del vecindario conocida por la manolería prefirió siempre los bajos de Lavapiés, Rastro, Inclusa y Embajadores, así como los chisperos aquellos altos.

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18.       Ya hicimos notar la coincidencia de que el ministro Esquilache vivía en la calle de las Infantas y casa de las Siete Chimeneas, y el Príncipe de la Paz en la otra esquina a la calle del Barquillo.

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19.       Entre los infinitos rasgos que la tradición nos ha conservado, significativos de esta actitud del pueblo bajo de Madrid respecto a José Napoleón y su gobierno, no queremos privar a nuestros lectores de un pasquín que apareció simultáneamente en las esquinas de Madrid con la alocución o proclama del nuevo monarca; si bien los términos demasiado libres en que está concebido nos hicieron titubear en estamparlo: decía, pues, así:

          «En la plaza hay un cartel

     Que nos dice en castellano

     Que José, rey italiano,

     Roba a España su dosel;

     Y al leer este cartel,

     Dijo una maja a su majo:

     -Manolo, pon ahí abajo

     Que me C..... en esa ley,

     Porque acá queremos rey

     Que sepa decir C.....»

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    El antiguo Madrid : paseos históricos-anedócticos por las calles y casas de esta villa. Tomo segundo
     por D. Ramón de Mesonero Romanos
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